buuhhh yo a fuuull con estaa universidad!! me exprimen demasiadoo jejeje
peroooo quieroo empezar con una nueva novelaa!!!
mmm de quien la quiereen en la encuesta me dejaron en las mismas porque quedaron parejas las votaciones....
de protagonista a quien prefieren
Kevin
Joe
Nick
co protagonista:
Miley
Demi
Taylor
tu?
prefieren un niño o una niña?
que nombre?? me dan sus opciones??
quisieran tener un personaje en esta nueva novela??
prontoo subire la sinopsis ya tengo mas clara la idea de como sera jeje ok!!! dejenme un comentario con sus opiniones si no les gusta me dejan igual un comentario que deje de escribir y busque otra cosa que hacer jejeje
por que??? pues mi cuñadito tiene su sonrisa colgate jejeje tiene un graaan sonrisaa!!!!! como le hicieron para que sonria asii??? ahah no see pero amo la foto!!!
y me despido diciendo que somos las mejores fans!
xq??
hoy se han hecho muuuchos TT en todo el dia ah estado
I Am What I am!
Y MUUCHOS MAS pero este se ah mantenido todo el dia! en el primer y segundo puesto! es grandioso!!
muchos lo mencionaron sin saber porque pero nosotr@s conocemos el significado!
HOLAAAA COMOO ESTAAAAN!!!!! YO EMOCIONAADAAAA COMO NO ESTARLOOOOO CON MI MONITOO HERMOOSOO!!!!!!! JIJIJI VIERON EL LIVE CHAT??? AHAHHA LOS MEJORES 33 MINUTOOS DE MI VIDA!!! A K NO ADIVINAN CON KIEN LO VI?? CON MI MAMII!! EJJEJE OKKKK UNAS FOTITOOS DE EL Y AJHHHHHH AMEEE EL CHAUU!!!! AJAJJA UNICOOOOOO AHAHA MEGHAAN!! ESTUVO MUY COKETAA!!!!! WJSJBDSJKKJJEIODHN
Paul Kevin Jonas II, es el hijo mayor de la familia Jonas y lleva de nombre como es tradicion de su papá, el nacio el 5 de noviembre de 1987 en Teaneck, Nueva Jersey, es el mayor de los integrantes de la banda, el gusta tocar la guitarra y jugar al boliche, el se unio al grupo en el 2005 y segun cuentan es el que mantiene unido al grupo, Paul tiene los ojos verdes y mucha carisma que hacen que muchas chicas esten tras de el, es muy desenvuelto a pesar de ser el mas reservado ya que cuando los Jonas conceden entrevistas es el que mas habla, sucomida favorita es el Sushi y la comida italiana, no le gustan mucho las frutas y su pelicula favorita es "About Boy" protagonizada por Hugh Grant y Toni Colette. Su participacion en el grupo es tocando la guitarra y su cantando los coros de algunas canciones.
Datos: Nombre Completo: Paul Kevin Jonas II.
Fecha de Nacimiento: 5 d eNovienmbre de 1987.
Nació en: Teaneck, NJ.
Color Favorito: Verde.
Comida Favorita: Sushi.
Canción Favorita: "3x5" de John Mayer.
Banda Preferida: John Mayer.
Hobbies: Tocar guitarra y Bolos.
Actor Favorito: James Dean.
Actriz Favorita: Reachel McAdams.
Sabor de helado Favorito: Rocky Road.
Película Favorita: "About a Boy".
Serie Favorita: "Jack and Bobby" y "Close to Home".
Deporte Favorito: Pole Vaulting.
Curiosidades:
» Mide 1,72 mts » Pesa 61 Kg » Tiene el cabello color café » Sus padres son Kevin y Denise Jonas » Sus mejores amigos son John Taylor y Joey Kyvick » Su mascota de niño fue un perro llamado Cocco » Colecciona Guitarras » Sus primeros conciertos fueron MxPx y Michael W. Smith » Lo primero que busca en el refrigerador es crema para café o pastel de chocolate » El primer libro que leyo fue ABC's » El primer parque que visito fue Disneyland » La primer pelicula que vio fue "El Libro de la Selva" » Su primer gran compra fue un "Jeep" » Su primer trabajo de niño fue podar el pasto » Su primer viaje fuera del pais fue a Jamaica » Su deporte favorito es el Badminton » Su actor favorito es Daniel Dean » Sus actrices preferidas son Rachel McAdams y Hayden Panettiere
UN VIDEO K NOS MUESTRA UNA VEZ MAS EL TALENTO DE KEVIN! SOBRAN LAS PALABRAS PUES LOS HECHOS LO DICEN TODO!
Para terminar les dejo un video hecho por fans del canal de you-tube 4everfanjonas espero les guste!
Dani y Kevin se casaron por segunda vez diez días después en un campo al norte de Tampa. La ceremonia tuvo lugar al amanecer porque la novia insistió en contar con la presencia de un invitado que los demás hubieran preferido que olvidara.
Sinjun descansaba a los pies de Dani, y ambos estaban unidos por una larga correa plateada. Un extremo rodeaba el cuello del tigre y el otro envolvía la muñeca de la joven. Como resultado de la presencia del felino, el número de personas que asistían a la ceremonia nupcial a las seis de esa mañana de octubre era bastante reducido. Y parecían bastante nerviosas.
-No sé por qué no pudo dejarlo en la jaula -le susurró Sheba a su marido, el hombre con quien se había casado unos días antes en una ceremonia celebrada en la pista central que finalizó con una actuación en el trapecio de los hermanos Tolea.
-A mí me vas a hablar de mujeres tercas -repuso él. -Estoy casado con una.
Ella le dirigió una mirada de complicidad.
-Tienes suerte.
-Sí-asintió Brady, -tengo suerte.
Al lado de ellos, Beatriz acarició la trompa de Tater mientras miraba a Dani con aire crítico. Si ésa fuera su boda, decidió, llevaría puesto algo más bonito que unos viejos vaqueros, sobre todo -y Beatriz lo sabía de buena tinta- cuando no podía abrocharlos en la cintura. De hecho, se había puesto una de las enormes camisas azules de Kevin para ocultarlo.
De todas formas, Dani estaba muy guapa. Tenía las mejillas sonrosadas y los ojos brillantes, y se había puesto una tiara de brillantes en forma de margaritas en el pelo. Kevin se la había regalado por sorpresa, junto con un anillo de diamantes tan grande que era una suerte para todos que aún no hubiera salido el sol o se habrían quedado ciegos.
Ese verano había habido tantos cambios en la vida de Beatriz que todavía le costaba asimilarlos. Sheba no iba a vender el circo de los Hermanos Quest y a Beatriz le parecía genial que su padre y ella estuvieran intentando tener un bebé. Sheba era una madrastra la mar de guay. Le había dicho a Beatriz que podía empezar a salir con chicos ese año, aunque su padre había añadido que lo haría sobre su cadáver, y se había convertido en una persona casi tan cariñosa como Dani.
Dani le había comentado a Beatriz que se matricularía en la universidad donde daba clases Kevin tan pronto como naciera el bebé para poder trabajar después en una guardería, y que los dos se irían a Rusia en diciembre para adquirir piezas para ese museo tan grande del que Kevin era asesor. A pesar de todo,
harían la gira del verano siguiente con el circo de los Hermanos Quest, y Dani incluso le había dicho que volvería a actuar con Kevin en la pista central. Le había confesado que ya no le daban miedo los látigos porque ya había experimentado lo peor que podía pasarle.
Kevin comenzó a formular sus votos con una voz ronca y profunda y, cuando bajó la mirada hacia Dani, su expresión era tierna como si tuviese ante sus ojos lo que más amaba en el mundo. Dani, naturalmente, rompió a llorar y Jill tuvo que ofrecerle un pañuelo de papel. La joven respiró hondo y se dispuso a decir sus votos.
-Yo, Dani Devreaux Markov, te tomo a ti... -Hizo una pausa.
Kevin la miró y arqueó una ceja.
-No me digas que has vuelto a olvidarte de mi nombre. -Parecía exasperado, pero Beatriz hubiera jurado que quería reírse.
-Claro que no. Es que no conozco tu segundo nombre y acabo de darme cuenta ahora.
-Ah... -Kevin se inclinó y se lo susurró al oído.
-Perfecto. -Dani sonrió entre lágrimas y volvió a mirarlo a los ojos. -Yo, Dani Devreaux Markov, te tomo a ti, Kevinander Romanov Markov...
Mientras Dani seguía hablando, Kevin le apretó la mano y Beatriz hubiera jurado por Dios que él también tenía lágrimas en los ojos.
Sinjun se levantó y se estiró hasta alcanzar toda su longitud. Sheba se puso nerviosa y se arrimó al brazo de Brady buscando protección. A Beatriz no es que le volviera loca el tigre, pero no era tan miedica como Sheba.
Su madrastra había dado una gran sorpresa a la pareja cuando les entregó a Sinjun como regalo de boda. Kevin ya había mandado construir un lugar para el tigre detrás de su casa en Connecticut. Seguro que molaba ser tan rico. Aunque nadie lo hubiera mencionado, Beatriz pensaba que Tater pasaría también el invierno en el granero que Kevin tenía en Connecticut en lugar de quedarse con el resto de los elefantes en Tampa.
-Yo os declaro marido y mujer.
Dani y Kevin se miraron el uno al otro y, por un instante, dio la impresión de que se habían olvidado del resto del mundo. Por fin, Kevin recordó que era el momento del beso y se inclinó para besar a su esposa. Beatriz no pudo asegurar que fuera un beso francés, pero no le hubiera extrañado nada. Mientras se besaban, Tater los espolvoreó con briznas de heno como si éstas fueran arroz.
Todos se echaron a reír menos Sheba, que seguía pendiente de Sinjun.
Dani soltó la correa del tigre. Luego lanzó un gritito de alegría y rodeó el cuello de Kevin con los brazos. Él la alzó y la hizo girar, aunque lo hizo con mucho cuidado para no lastimar al bebé.
Cuando se detuvo, la besó de nuevo.
-He conseguido a la mejor mujer Markov de todas.
Dani adoptó esa mirada tan descarada que incluso Beatriz pensaba que era preciosa.
-Y yo tengo al mejor de los hombres Markov.
Todo aquello le parecía tan ridículo que Beatriz comenzó a sentirvergüenza ajena, pero no se cortó un pelo a la hora de vitorear, porque le gustaban los finales felices.
Luego se dio cuenta de que aquello no era un final en absoluto. Al mirar a su alrededor, a todas esas personas que amaba, supo que sólo era el comienzo de una nueva vida.
FIN
ahhhhhh se terminoooooooooooo :( :( :( :)
espero k les haya gustado tanto como ami !!!!
graciaass x sus comentarios son las mejores lectoras las kierooo muuuuchooo!!!!!!
esperooo seguir subiendo prontooooo
ayudenme con las encuestas k estan al comienzo milgracias a todas!
holaaa chicaas comoo estaaan?????? jejeje publicar 1000000 caps diarios jajaja vaya sugerencia!!! jejejeje!!! :) buenoo aki un cap cortitoooooo :) espero les guste!!! perooo x favooor!!!! no odien a Sheba!!!! jejejeje ya veran porque...:)
se las kiere! cuidensen muuuchoo!!! no se olviden de comentar!
las kiere
su escritora
Adriana :)
-¿De qué personas hablas? -inquirió Kevin, deteniéndose junto a Dani. -¿Quién lo ha comprado?
-Por ahora nadie. El caballero en cuestión no lo recogerá hasta mañana por la mañana.
-Entonces, ¿dónde está?
-Está a salvo. Trey está con él.
A Kevin se le acabó la paciencia.
-¡Déjate de rodeos! ¿A quién vas a vendérselo?
-Había varias personas interesadas, pero Rex Webley ofreció el mejor precio.
-Jesús. -La expresión de la cara de Kevin hizo que Dani se estremeciera de inquietud.
-¿Quién es Rex Webley? -preguntó.
-No digas ni una sola palabra Sheba, esto es algo entre tú y yo -intervino Kevin, antes de que ella pudiera contestar.
Sheba le dirigió una mirada condescendiente antes de volverse hacia Dani.
-Webley tiene un coto de caza ilegal en Texas.
Dani no lo entendió.
-¿Un coto de caza ilegal?
-Hay gente que le paga a Webley para ir a cazar ciertos animales allí -dijo Brady con disgusto.
Dani pasó la mirada de Sheba a Brady.
-¿Para cazarlos? Pero nadie puede cazar tigres. Son una especie en peligro de extinción.
Sheba se levantó y entró en la pista con decisión.
-Eso hace que sean más valorados por los hombres ricos que ya están aburridos de cazar piezas comunes y a los que les importa un comino la ley.
-¿Has vendido a Sinjun para que lo cacen y lo maten? -dijo Dani con voz horrorizada cuando por fin comprendió lo que Sheba le estaba diciendo. Un montón de imágenes horribles cruzó por su cabeza.
Sinjun no tenía el temor que un tigre normal siente hacia la gente. No se daría cuenta de que esos hombres querían lastimarle. En su mente vio su cuerpo abatido por las balas. Lo vio sobre la tierra con su pelaje negro y naranja manchado de sangre. Se acercó rápidamente a Sheba.
-¡No te lo permitiré! Te denunciaré a las autoridades. Te detendrán.
-No, no lo harán -repuso Sheba. -No es ilegal vender un tigre. Webley me ha dicho que su intención es exhibir a Sinjun en su rancho de caza. Eso no va contra la ley.
-Sólo que no va a exhibirlo, ¿verdad? Lo va a matar. -Dani se sintió mareada. -Iré a las autoridades. Lo haré. Detendrán todo esto.
-Lo dudo -dijo Sheba. -Webley lleva años sorteando la ley. Tendrías que tener un testigo que jurara que vio cómo lo mataban, lo que no ocurrirá ni en sueños. Y en cualquier caso, sería demasiado tarde para hacer nada, ¿no?
Dani nunca había odiado tanto a otro ser humano.
-¿Cómo puedes hacer esto? Si tanto me odias, ¿por qué no me haces daño a mí? ¿Por qué tienes que tomarla con Sinjun?
Kevin entró en la pista y se enfrentó a Sheba.
-Te pagaré el doble que Webley -ofreció.
-Esta vez no conseguirás nada con tu dinero, Kevin. No comprarás a Sinjun como hiciste con Glenna. Puse una condición cuando apalabré la venta.
Dani lo miró con rapidez. Kevin no le había dicho que había sido él quien había comprado a Glenna. Sabía que había hecho los arreglos necesarios para que fuera instalada en el zoo Brookfield, pero no que había sido su dinero el que lo había hecho posible. La gorila tenía un nuevo y precioso hogar gracias a él.
-¿Por qué haces esto? -preguntó él. -La gente de Webley no recogerá a Sinjun hasta el amanecer. -La expresión de Sheba se volvió astuta. -Será entonces cuando firme los papeles, pero siempre puedo cambiar de idea.
-Ah, así que llegamos al meollo del asunto, ¿verdad, Sheba? -susurró Kevin con voz apenas audible.
Sheba miró a Dani, que todavía estaba fuera de la pista al lado de Brady.
-Eso te gustaría, ¿verdad, Dani? Que detuviera todo esto. Puedo hacerlo, ya lo sabes. Con una simple llamada telefónica.
-Claro que puedes -siseó Kevin. -¿Qué tengo que hacer para que hagas esa llamada?
Sheba se volvió hacia él y fue como si Brady y Dani hubieran dejado de existir, quedando sólo ellos dos frente a frente en medio de la pista; algo para lo que ambos habían nacido. Sheba acortó la distancia que había entre ellos moviéndose sinuosamente, casi como una amante, pero no existía ni pizca de amor entre ellos.
-Ya sabes lo que tienes que hacer.
-Dímelo de todas maneras.
Sheba se giró hacia Dani y Brady.
-Dejadnos solos. Esto es entre Kevin y yo.
-¡Esto es una locura! Eso es lo que es. ¡Si hubiera sabido lo que estabas maquinando, juro por Dios que te hubiera sacudido hasta que olvidaras tal gilipollez! -explotó Brady.
Sheba ni siquiera se inmutó ante aquel arrebato de ira.
-Si Dani y tú no os vais de aquí, será el final del tigre.
-Marchaos -dijo Kevin. -Haced lo que dice. Brady se volvió hacia él.
-No dejes que te corte las pelotas. Lo intentará, pero no dejes que llegue a ese extremo -dijo con amargura. Parecía como si hubiese perdido la fe en todo lo que creía.
-Lo intentaré -repuso Kevin suavemente.
Dani le dirigió una mirada suplicante, pero él estaba concentrado en Sheba y no se dio cuenta.
-Venga, Dani. Vámonos de aquí. -Brady le pasó el brazo por los hombros y la llevó hacia la puerta trasera. Tras tantos meses aprendiendo a luchar, Dani intentó resistirse, pero sabía que Kevin era la única esperanza de Sinjun.
Una vez fuera, respiró hondo. Era una noche fría y comenzaron a castañetearle los dientes.
-Lo siento, Dani. No pensé que llegaría tan lejos -susurró Brady, abrazándola.
Dentro se oyó la desdeñosa voz de Kevin sólo un poco amortiguada por la lona de la carpa.
-Eres una mujer de negocios, Sheba. Si me vendes a Sinjun te compensaré generosamente. Todo lo que tienes que hacer es poner el precio.
Fue como si Brady y Dani hubieran echado raíces en ese lugar; sabían que debían irse pero eran incapaces de hacerlo. Luego Brady cogió a Dani de la mano y la hizo atravesar las sombras hasta la puerta trasera, donde no podían ser vistos pero tenían una vista parcial de la pista central.
Dani vio cómo Sheba acariciaba el brazo de Kevin.
-No es tu dinero lo que quiero. Ya deberías saberlo. Lo que quiero es doblegar tu orgullo.
Él alzó la cabeza del motor de la grúa con rapidez en cuanto oyó la voz de Dani gritando su nombre y sonando exactamente igual que solía hacerlo. Se sintió esperanzado. Quizás aún no se había acabado todo. Tal vez Dani no quiso decir lo que dijo dos noches atrás y no tendría que llevarla al aeropuerto esa misma tarde.
Arrojó al suelo la llave inglesa que estaba usando y se volvió para mirarla. Sus esperanzas se desvanecieron en cuanto vio la expresión de su esposa.
-¡Sinjun no está! Han descargado a todos los animales y el no estaba entre ellos. También falta Trey.
Brady salió desde detrás de la grúa donde estaba intentando ayudar a Kevin.
-Seguro que es cosa de Sheba. Me apuesto lo que sea.
La cara de Dani palideció de ansiedad.
-¿Te ha comentado algo?
-No, pero se ha comportado como una verdadera arpía estos dos últimos días.
Dani miró a Kevin y, por primera vez desde que la había ido a buscar al zoológico de Chicago, él sintió que lo miraba de verdad.
-¿Sabías algo de esto?
-No, no me ha dicho nada.
-Sabe lo que sientes por ese tigre -dijo Brady. -Supongo que lo ha vendido a tus espaldas.
-Pero no puede hacer eso. ¡Es mío! -Dani se mordió el labio como si se diera cuenta de que lo que había dicho no era cierto.
-Antes fui a ver a Sheba -dijo Brady, -pero había desaparecido. Fue Shorty quien trajo su RV, pero el Cadillac no estaba por ningún lado.
Dani cerró los puños.
-Le ha hecho algo terrible a Sinjun. Lo sé.
Kevin quiso consolarla, pero sospechaba que Dani tenía razón.
-Haré algunas llamadas a ver si averiguo algo. ¿Por qué no habláis con los empleados por si alguien sabe algo?
Pero nadie sabía nada. Durante las dos horas siguientes hablaron con todos y sólo descubrieron que nadie había visto a Sheba desde la tarde anterior.
Dani estaba cada vez más histérica. ¿Dónde estaba Sinjun} ¿Qué había hecho Sheba con él? Había descubierto bastantes cosas sobre el tráfico ilegal de animales viejos del circo, sabía que era improbable que el tigre acabara en un zoo. ¿Qué le ocurriría a su tigre?
Se hizo tarde para llevar a Dani al aeropuerto. Kevin había insistido en que ella se quedara con su padre hasta decidir lo que quería hacer, pero ahora eso no tenía importancia.
Pasó junto al Lexus gris con matrícula de Connecticut -otra muestra más de lo culpable que se sentía Kevin- y se sentó en la parte trasera de la camioneta que la había trasladado durante todo el verano hasta llegar a esa desolada noche de octubre. Desde allí, observó el recinto.
Pasó la primera función y luego la segunda. La gente llegó y se fue.
Aquel lugar era la última parada antes de poner rumbo a Tampa.
De nuevo los empleados del circo habían ido al pueblo junto con algunas de las showgirls y el recinto estaba desierto. Tenía frío, pero esperó a que Kevin se hubiera cambiado de ropa y se marchara a atender a Misha para regresar a la caravana.
Desde la puerta vio su maleta, que yacía olvidada encima de la cama. Se acercó a ella mientras se quitaba la vieja sudadera gris.
Tras terminar de desnudarse en silencio, comenzó a recolocar la ropa vacilando ante el desordenado cajón donde Kevin guardaba la suya. Se arrodilló, deprimida, y abrió el último cajón. Apartó a un lado los vaqueros de Kevin para ver lo que sabía que estaba oculto debajo: un sonajero barato de plástico, un patito amarillo, una caja de galletas con forma de animales, un babero con la imagen de un conejo y un ejemplar de un libro del doctor Spock.
Había descubierto todo esos objetos unos días antes cuando estaba buscando otra cosa; Kevin nunca los había mencionado. En ese momento tocó el sonajero con la punta de un dedo e intentó imaginar por qué razón había comprado todo eso. Si pudiera permitirse creer que...
No. No podía pensar eso, tenía demasiado que perder.
Cerró el cajón y, cuando regresaba a la camioneta, vio el Cadillac de Sheba aparcado al lado de la RV y oyó gritos en el interior del circo. Kevin también los había oído y se acercó a la vez que ella. Se encontraron en la puerta trasera.
-Quizá sería mejor que esperaras aquí -dijo él.
Dani lo ignoró y entró.
El circo estaba iluminado por un solo foco, que arrojaba una luz difusa sobre la pista, dejando el resto en penumbra. Dani se vio envuelta por los familiares olores a serrín, animales y palomitas de maíz. Iba a echarlo mucho de menos.
Brady y Sheba estaban discutiendo al lado de la pista. Brady la asía del brazo claramente furioso.
-Dani no te ha hecho absolutamente nada. ¿Por qué la has tomado con ella?
Sheba se zafó de él.
-Hago lo que me da la real gana, y ningún carnicero como tú va a mangonearme.
-¿No te cansas de ser una arpía?
Lo que fuera que Sheba iba a decir murió en sus labios.
-Vaya, vaya, mira a quién tenemos aquí.
Dani dio un paso adelante para enfrentarse a ella.
-¿Qué has hecho con Sinjun?
Sheba se tomó su tiempo para contestar, jugando con ella al gato y al ratón para demostrar su poder.
-Sinjun ha salido rumbo a su nuevo hogar.
Los tigres siberianos son animales muy valiosos, ¿lo sabías? Incluso los más viejos. -Se sentó en la primera fila de asientos y cruzó las piernas en una postura que parecía demasiado estudiada. -Ni siquiera yo sabía lo que ciertas personas pueden llegar a pagar por ellos.
OK subii!!! ante las amenazas! de mi kerida lectora NarthaJonas en su blog k me habla por no subir jejeje aki les dejo parte del cap final!
espero lo disfruten y no kieran matar a Sheba! jejeje
graciaaaas x pasartee!!!! jujuju siii son muchos caps!! que bien que te haya gustado la novelaa, es muy importante tu comentario para mi!! al igual que el de todas mis lectoras!
espero k disfruten el capitulo!! :)
Beatriz terminó los tacos que Sheba había preparado y se limpió los dedos en la servilleta de papel.
-¿Quieres saber lo que me dijo mi padre ayer por la noche?
Sheba la miró desde el fregadero.
-Claro.
Beatriz sonrió ampliamente, luego resopló.
-Me dijo: «Bueno, Beatriz, saca tus cosas del sofá. Que te quiera tanto no significa que quiera mancharme el culo de maquillaje.»
Sheba se rio.
-Tu padre sabe cómo engatusar a la gente.
-Sheba, aquel día en el aeropuerto... -Beatriz parpadeó. -Mi padre tenía los ojos llenos de lágrimas.
-Te quiere mucho.
-Supongo que sí. -Su sonrisa se desvaneció. -Me siento culpable de ser tan feliz cuando Dani está tan jodida. Ayer dije «joder» delante de ella y ni siquiera se inmutó.
Sheba pasó un paño por la encimera de la cocina.
-No hacéis más que hablar de ella. Me pone enferma.
-Eso es porque no la soportas. No entiendo por qué. Quiero decir que sé que Kevin y tú estuvisteis saliendo y todo eso, pero a ti ya no te interesa él y Dani está muy deprimida. ¿Qué es lo que tienes contra ella?
-Lo que pasa es que Sheba no puede aguantar que haya alguien que no la considere el ombligo del mundo. -Brady estaba al lado de la puerta, aunque ninguna de las dos lo había oído entrar.
Sheba se volvió hacia él hecha una furia.
-¿No sabes llamar a la puerta?
Beatriz suspiró.
-¿Vais a empezar a discutir otra vez?
-Yo no discuto -dijo Brady. -Es ella.
-¡Ja! Se cree que puede decirme lo que tengo que hacer y no pienso consentirlo.
-Eso es lo que él dice de ti -señaló Beatriz con paciencia. Y luego, aunque pensaba que gastaba saliva inútilmente añadió: -Si os casarais de una vez por todas estaríais tan ocupados dándoos órdenes mutuamente que nos dejaríais en paz a todos los demás.
-¡No me casaría con él por nada del mundo!
-¡No me casaría con ella aunque fuera la última mujer de la tierra!
-Entonces no deberíais acostaros juntos. -Beatriz imitó lo mejor que supo a Dani Markov. -Papá, sé que sales a hurtadillas todas las noches para dormir con ella, pero mantener relaciones sexuales con otra persona sin estar enamorado de ella es inmoral.
Sheba se puso roja. Su padre abrió y cerró la boca un par de veces como si fuera una carpa dorada, luego comenzó a farfullar.
-No sabes lo que dices, señorita. Sheba y yo sólo somos amigos, eso es todo. Tuvo problemas con el depósito de agua y yo...
Beatriz puso los ojos en blanco.
-No soy imbécil, papá.
-Escúchame...
-¿Qué clase de ejemplo crees que me estás dando? Ayer mismo leí algo sobre madurez psicológica en mis deberes, y parece que tengo dos cosas en mi contra.
-¿Cuáles?
-Perdí a mi madre y soy producto de una familia desestructurada.
Eso y lo que veo que hacen los dos adultos más influyentes de mi vida hace que tenga muchas posibilidades de acabar embarazada antes de cumplir los veinte años.
Brady arqueó las cejas hasta que prácticamente se perdieron en el nacimiento del pelo, y Beatriz llegó a pensar que perdería c! control. Aunque Brady ya no le daba el mismo miedo que antes, no era estúpida.
-Que deberíamos casarnos. -Sheba se llevó un trozo de carne a la boca. -Lo que demuestra lo poco que sabe de la vida.
-No la has entendido bien.
-Aún no se ha dado cuenta de lo incompatibles que somos.
-Excepto ahí dentro. -Brady señaló con la cabeza el dormitorio de la parte de atrás.
-Bueno, lo cierto es... -Una astuta sonrisa se extendió por la cara de Sheba- que parece que los chicos de las clases bajas tenéis vuestra utilidad.
-Pues claro que la tenemos. -La tomó entre sus brazos y ella se apretó contra él. Comenzó a besarla, pero se apartó porque los dos tenían cosas que hacer y una vez que empezaban no habría nada que los detuviera.
Brady notó la preocupación en los ojos de Sheba.
-La temporada termina -dijo ella. -En un par de semanas estaremos en Tampa.
-Nos veremos en invierno.
-¿Quién ha dicho que quiera verte?
Sheba mentía y los dos lo sabían. Estaban muy a gusto juntos, pero Brady tenía el presentimiento de que ella quería algo que él no podía darle.
Enterró los labios en el pelo de Sheba.
-Sheba, tengo que protegerme de ti. Creo que te amo, pero no puedo casarme contigo. Soy un hombre orgulloso y tú siempre estás pisoteando mi orgullo.
Ella se tensó y se alejó de él, lanzándole una mirada tan desdeñosa que Brady se sintió como una cucaracha.
-Creo que nadie ha hablado de matrimonio.
Brady no sabía expresarse bien, pero había algo importante que
quería decirle desde hacía tiempo.
-Me gustaría casarme contigo, pero me resultaría imposible estar casado con alguien que disfruta humillándome todo el tiempo.
-¿Qué dices? Tú también me humillas.
-Sí, pero yo lo hago sin querer y tú no. Hay una gran diferencia. Lo cierto es que te crees mejor que los demás. Piensas que eres perfecta.
-Nunca he dicho eso.
-Entonces cuéntame algo malo de ti.
-Ya no soy tan buena trapecista como antes.
-No hablo de eso. Hablo de algo que tengas dentro, algo que no sea como debería ser. A todos nos pasa.
-No me pasa nada malo, no sé de qué me hablas.
Brady negó tristemente con la cabeza.
-Te conozco, nena. Y hasta que no resuelvas eso, no hay esperanza para nosotros.
La soltó y se dio la vuelta para marcharse, pero antes de que él llegara a la puerta, Sheba comenzó a gritar:
-¡No sabes nada de mí! Que sea dura no quiere decir que sea una
mala persona. ¡No lo soy, maldita sea! ¡Soy buena!
-Además, eres una esnob -repuso él, mirándola. -Sólo te importa lo que tú sientes. Hieres a los demás. Estás obsesionada con el pasado y eres la persona más engreída que he conocido nunca.
Por un momento Sheba se quedó atontada, pero luego volvió a gritar:
-¡Mentiroso! ¡Soy buena! ¡Lo soy!
El grito furioso de Sheba hizo que Brady se estremeciera. Supo que ella le atacaría y logró salir antes de que estrellara el plato de tacos contra la puerta.
Mientras daba vueltas esa noche por el recinto, Dani se dio cuenta de que hubiera preferido seguir actuando con Kevin. Al menos hubiera estado ocupada. Cuando le había dicho que no iba a volver a la pista con él, no sintió ni alegría ni decepción. Le dio igual. En las últimas semanas había descubierto un dolor mucho más profundo que cualquiera que pudiera provocarle con el látigo.
Observó el bullicio de la multitud al otro lado del recinto. Los niños cansados se aferraban a sus madres y los padres llevaban en brazos a los más pequeños con manchas de manzana de caramelo en las bocas. Antes, ver a esos padres hubiera hecho que los ojos se le llenasen de lágrimas de emoción, pues imaginaba a Kevin llevando en brazos a su hijo. Pero ahora tenía los ojos secos. Junto con todo lo demás, había perdido la capacidad de llorar.
Como el circo permanecería allí esa noche, los empleados tenían la urde libre y se habían dirigido al pueblo en busca de comida y alcohol. El recinto se fue quedando en silencio. Mientras Kevin se ocupaba de Misha, ella se puso una de las viejas sudaderas de su marido y se movió entre los elefantes dormidos hasta llegar a Tater. Se arrodilló y se acurrucó entre las patas delanteras del animal y dejó que le apoyase la trompa en las rodillas.
Se arrebujó dentro de la sudadera de Kevin. La suave prenda olía a él, a esa particular combinación de jabón, sol y cuero que ella habría reconocido en cualquier parte. ¿Llegaría a perder todo lo que amaba?
Oyó unos pasos. Tater se incorporó sobre los cuartos traseros y Dani vio un par de piernas enfundadas en vaqueros que no tuvo ninguna dificultad en reconocer.
Kevin se puso en cuclillas a su lado y apoyó los codos en las rodillas, dejando colgar las manos entre ellas. Parecía tan triste que por una fracción de segundo quiso consolarlo.
-Por favor, sal de ahí -susurró él. -Te necesito tanto.
Dani apoyó la mejilla contra la arrugada piel del pecho de Tater.
-Creo que me quedaré aquí un rato más.
Kevin hundió los hombros y pasó un dedo por el suelo.
-Mi casa... es grande. Hay una habitación de invitados con una buena vista del bosque que hay al sur.
Dani soltó el aliento con un suave suspiro.
-Hace frío esta noche. Va a nevar.
-He pensado que podríamos convertirla en una habitación infantil. Es una estancia agradable, soleada, con un gran ventanal. Tal vez podríamos tener allí una mecedora.
-Siempre me ha gustado la nieve.
Los animales se movieron y uno de ellos bufó en sueños. Tater levantó la trompa de la rodilla de Dani y la pasó por los hombros de Kevin. El tono suave de Kevin no disimuló su amargura.
-¿No vas a perdonarme nunca? -Ella no dijo nada. -Te amo, Dani. Te amo tanto.
Ella oyó el sufrimiento en su voz, vio la vulnerabilidad en su cara y, si bien sabía que era debido a lo culpable que se sentía, Dani había sufrido demasiado dolor para encontrar placer en infligírselo a otro, en especial a alguien que era tan importante para ella.
-Tú no sabes cómo amar, Kevin.
-Puede que eso fuera cierto antes, pero ya no lo es.
Tal vez fuera por lo cómoda que se sentía bajo el corazón de Tater, o tal vez fuera el dolor de Kevin, pero Dani sintió que la gélida barrera que rodeaba su corazón comenzaba a agrietarse. A pesar de todo, todavía 1c amaba. Se había mentido a sí misma cuando se dijo que no lo hacía. Él era su alma gemela y su corazón siempre le pertenecería. Con esa certeza llegó un conocimiento más profundo y amargo. Si volvía a caer víctima del amor que sentía por él, podría acabar destruida y, por el bien del bebé, no podía permitir que eso ocurriera.
-¿Es que no lo ves? Sólo te sientes culpable.
-Eso no es cierto.
-Eres un hombre orgulloso. Has violado tu código del honor e intentas arreglarlo. Lo entiendo, pero no voy a dejar que mi vida se base en unas palabras que no sientes de verdad. Este bebé es demasiado importante para mí.
-El bebé también es importante para mí.
Ella hizo una mueca de dolor.
-No digas eso, por favor.
-Te probaría mi amor si pudiera, pero no sé cómo hacerlo.
-Tienes que dejarme ir. Sé que eso heriría tu orgullo y lo siento, pero vivir contigo así es demasiado duro para mí.
Él no dijo nada. Ella cerró los ojos e intentó ocultarse tras la helada barrera que la había mantenido en pie hasta entonces, pero Kevin había provocado demasiadas grietas.
-Por favor, Kevin -susurró entrecortadamente. -Por favor, deja que me vaya.
La voz de Kevin apenas era un susurro.
-¿Es eso lo que quieres de verdad?
Dani asintió con la cabeza.
Jamás había pensado que lo vería tan derrotado, pero en ese momento la chispa que ardía en el interior de Kevin pareció
apagarse.
-Vale -dijo con voz ronca. -Que sea como tú quieras.
Si eso era lo que quería, ¿por qué le dolía tanto?
A su lado se movió una sombra, pero los dos estaban demasiado absortos en su sufrimiento para darse cuenta de que alguien más había escuchado la conversación.
ULTIMOS CAPITULOS.......
HOLAAA!!! quee tal chicaas!! como se encuentran que hacen??
ya estan en clases?? si creo k ahora todas jeje
bieen les dejo el cap!!!
ya me pase x sus novels!! estan mejor que nuncaa!!! disculpen k no puedo comentar esk voy de pasadita! k tengo k estudiar full!!!!
SIIII ahorit estoy bipolar!! feliz y triste a la ves!!!!! se caso y me alegra!!! y triste xk no alcance a llegar a interrumpira la boda!! ahahah jejeje
bieeen!! y de los 4 solo quedan dos!!!!!!!! no puede seer!!!! KEVIN con Danielle Y GARBO con Paris
!!! solo queda JOE Y NICK!!
ahaha buenoo Joe me espera a mi jejeje x eso no se casa aun!!!! jejej okkiizz buenoo unas fotitos del novio!!!
Garbo!!
Nick"" ahahha baba jejeje
ahaha joeeee jeje
kevin!!
la noviaa!!!
los noviooos!!! k vivaa!!!
felices x siempre! ;(
Capitulo 22 parte 1
Petroff lo fulminó con la mirada.
-¿Por qué pierdes el tiempo buscándola aquí? Ya te dije que me pondría en contacto contigo en cuanto supiera algo de ella.
Kevin miró por la ventana, escrutando Central Park como si pudiera encontrar la respuesta en el parque. No podía recordar cuándo había sido la última vez que había comido algo decente o dormido más de unas cuantas horas sin despertar sobresaltado. Tenía el estómago revuelto, había perdido peso y sabía que estaba hecho un desastre.
Hacía un mes que Dani había huido, pero no estaba más cerca de localizarla ahora que la noche que había desaparecido. Había seguido una pista tras otra, faltando a más funciones de las que podía enumerar, pero ni él, ni el detective que había contratado, habían conseguido averiguar nada.
Max le había dado una lista de las personas con las que podía haber contactado Dani, y Kevin había ido a visitarlas a todas, pero era como si su esposa hubiera desaparecido de la faz de la tierra. Él rezaba para que sus alas de ángel la mantuvieran a salvo.
Se volvió lentamente y se enfrentó a Max.
-He pensado que podías haber pasado algo por alto. Dani no tenía más de cien dólares cuando se fue.
Amelia intervino desde el sofá.
-Kevin, ¿de verdad piensas que Max te ocultaría algo después de todo el trabajo que se tomó para que estuvierais juntos?
La manera que tenía Amelia de arquear las cejas siempre le había hecho rechinar los dientes y, con los nervios a flor de piel, Kevin no pudo ocultar su desagrado.
-La cuestión es que mi esposa ha desaparecido y nadie sabe dónde está.
-Tranquilo, Kevin. Estamos tan preocupados por ella como tú.
-Te aconsejo -dijo Amelia- que le preguntes a ese empleado que la vio por última vez.
Kevin había interrogado a Al Poner hasta la saciedad, y ya se había convencido de que el anciano no tenía nada más que decirle. Mientras Kevin cometía la estupidez de ir a aquella tienda, Al había visto cómo Dani se subía a un camión de dieciocho ruedas. Llevaba puestos los vaqueros y, en la mano, la pequeña maleta de Kevin.
Aquella angustiosa posibilidad había tenido a Kevin en vilo durante tres días, pero una tarde Jack salió precipitadamente del vagón rojo para decirle que acababa de hablar con Dani por teléfono. Al parecer había llamado para asegurarse de que los animales estaban bien.
Colgó sin mencionarlo a él en cuanto Jack intentó sonsacarle dónde se encontraba.
Kevin maldijo las circunstancias que habían evitado que fuera él quien contestara al teléfono, luego recordó la media docena de llamadas que no habían tenido más respuesta que un chasquido al otro lado de la línea. Dani había llamado hasta que fue otra persona la que respondió. No quería hablar con él.
Max se paseó de un lado a otro de la estancia.
-No puedo comprender por qué la policía no se lo toma más en serio.
-Porque desapareció voluntariamente.
-Pero podría haberle ocurrido cualquier cosa desde entonces. No es capaz de valerse por sí misma.
-Eso no es cierto. Dani es inteligente y no le asusta el trabajo duro.
Max ignoró sus palabras. A pesar del incidente que había presenciado con Sinjun, todavía veía a su hija como una persona inútil y frívola.
-Tengo amigos en el FBI, ya va siendo hora de que hable con alguno de ellos.
-Centenares de testigos vieron lo que sucedió esa noche en la pista. La policía cree que tenía razones de sobra para desaparecer.
-Eso fue un accidente y, a pesar de todos sus defectos, Dani no es vengativa. Nunca te guardaría rencor. No, Kevin. Tiene que haber alguien más implicado, no dejaré que me mantengas al margen más tiempo. Hoy mismo me pondré en contacto con el FBI.
Kevin no le había explicado a Max toda la verdad, y era eso lo que le había impulsado a ir allí ese día. Al no haberle puesto al corriente de todos los hechos, se estaba reservando una información que podría dar una pista a Max o a Amelia sobre el paradero de Dani. No le gustaba tener que decir nada desagradable de sí mismo, pero su orgullo no era tan importante como la seguridad y el bienestar de su mujer y su hijo.
Cuando miró a su suegro se dio cuenta de que había envejecido considerablemente durante el último mes. Había perdido parte de la flema diplomática que le caracterizaba. Sus movimientos eran más lentos y su voz menos firme. A su manera -rígida y prejuiciosa, por lo que Kevin había podido observar, -Max quería a Dani y sufría por ella.
Kevin miró por un momento el samovar de plata que había encontrado para Max en una galería de París. Había sido diseñado por Peter Cari Faberge para el zar Alejandro III y llevaba impresa el águila imperial rusa. El distribuidor le había dicho que databa de 1886, pero el detalle de la pieza hacía que Kevin pensara que se acercaba más a 1890.
Contemplar el talento de Faberge era menos duro que pensar en lo que tenía que contarle a Max. Se metió las manos en los bolsillos de los pantalones y luego las sacó. Carraspeó.
-Dani no sólo estaba molesta conmigo por lo que le hice con el látigo.
Max lo miró fijamente.
-¿Qué?
-Está embarazada.
-Te lo dije -dijo Amelia desde el sofá. Max y Amelia intercambiaron una mirada que puso a Kevin en guardia.
-Claro que me lo dijiste, cariño -dijo Max en tono cariñoso.
-Y supongo que la reacción de Kevin al oír las buenas nuevas no fue demasiado agradable.
Amelia era irritante pero no estúpida. Aquellas palabras fueron como meter el dedo en la llaga.
-Me comporté mal con ella -admitió él.
Amelia miró a su marido con aire satisfecho.
-También te dije que ocurriría eso.
Kevin trago saliva antes de obligarse a decir el resto
.
-Le ordené que abortara.
Max apretó los labios.
-¿Cómo te atreviste a decirle eso?
-Cualquier cosa que me digas ya me la he dicho yo mil veces.
-¿Sigues pensando igual?
-Por supuesto que no -dijo Amelia. -Sólo hay que mirarle a la cara para darse cuenta. La culpa le pesa sobre los hombros. -Se levantó del sofá. -Voy a llegar tarde al masajista. Ya resolveréis esto vosotros solos. Felicidades, Max.
Kevin percibió que había algo oculto en las últimas palabras de Amelia y en la sonrisita cómplice que intercambió con Max. Se la quedó mirando mientras abandonaba la estancia y supo que Max y ella le ocultaban algo.
-¿Tiene razón Amelia? -inquirió Max. -¿Ya no piensas lo mismo?
-Tampoco lo pensaba cuando se lo dije a ella. Pero me dio la noticia de sopetón y la adrenalina me nubló la razón -estudió a Max. -Amelia no se ha sorprendido al oír que Dani estaba embarazada a pesar de saber que tomaba la píldora. ¿Por qué?
Max se acercó a la vitrina de nogal y observó la colección de porcelana a través de las puertas de cristal.
-Lo esperábamos, eso es todo.
-¡Estás mintiendo! Dani me dijo que era Amelia quien compraba las pastillas. ¿Qué me estás ocultando?
-Nosotros... hicimos lo que creímos más conveniente.
Kevin se quedó paralizado. Pensó en el pequeño bote de las píldoras de Dani. Como si lo estuviera viendo en ese momento, recordó que no tenía precinto. En esta época de medicamentos precintados, aquellas píldoras no lo llevaban.
La presión que sentía desde que Dani desapareció le oprimió el pecho. Una vez más había dudado de su esposa y, de nuevo, se había equivocado.
-Lo planeaste tú, ¿no? Igual que planeaste todo lo demás. Reemplazaste sus píldoras.
-No sé de qué me hablas.
-No quiero jugar al gato y al ratón. Dime la verdad, Max. Dímela ya.
El hombre pareció derrumbarse. Se le doblaron las rodillas y se hundió en la silla que tenía más cerca.
-¿No lo entiendes? Era mi deber.
-¿Tu deber? Debí suponer que lo verías así. No puedo creer que haya sido tan estúpido. Siempre he sabido lo obsesionado que estás con la historia de mi familia, pero nunca se me ocurrió que pudieras hacer algo así. -La amargura le revolvió el estómago. Desde el principio, Dani y él no habían sido más que títeres de Max.
-¿Y qué? Por Dios, deberías agradecérmelo. -Max se levantó de un salto de la silla. Apuntó a Kevin con un dedo tembloroso. -Para ser historiador, no respetas tu linaje. ¡Eres bisnieto del zar!
-Soy un Markov. Eso es lo único que significa algo para mí.
-Una panda de vagabundos. Vagabundos, ¿me oyes? Eres un Romanov y tu deber era tener un hijo. Pero no querías ser padre, ¿verdad?
-¡Ésa era una decisión mía, no tuya!
-Esto es mucho más importante que un capricho egoísta.
-Cuando Dani me dijo que estaba embarazada pensé que lo había hecho a propósito. ¡La acusé de haberme mentido, bastardo!
Max hizo una mueca y la justa indignación de Kevin perdió fuelle.
-Kevin, míralo desde mi punto de vista. Sólo disponía de seis meses y tenía que aprovecharlos. No podía esperar que llegaras a enamorarte de ella, es imposible que un hombre con tu inteligencia se interese por alguien tan atolondrado como mi hija, salvo para acostarse con ella.
Kevin sintió ganas de vomitar. ¿Cómo era posible que su educada e inteligente esposa sintiera cariño por un padre que tenía tan poco respeto por ella?
-Dani es más lista que nosotros dos juntos.
-No es necesario que enmascares los hechos.
-No lo hago. No conoces a tu hija en absoluto.
-No podía aceptar que vuestro matrimonio finalizara sin intentar que hubiera un heredero Romanov.
-No era asunto tuyo.
-Eso no es cierto. A lo largo de la historia, los Petroff siempre se han dedicado a hacer lo mejor para los Romanov, incluso aunque los Romanov no estuvieran de acuerdo.
Mientras miraba a Max, Kevin se dio cuenta de que el padre de Dani estaba obsesionado con ese tema. Max podía ser un hombre coherente en todo lo demás, pero no en eso.
-Ibas a dejar que muriera tu estirpe -dijo Max, -y yo no podía consentirlo.
No había nada más que discutir con él. Para Max el niño que Dani llevaba en su vientre no era más que un peón, pero ese bebé significaba algo muy diferente para Kevin, y todos sus instintos paternos afloraron para protegerlo.
-¿Qué coño ha estado tomando Dani? ¿Qué le diste?
-Nada que pudiera dañar al bebé. Pastillas de fluoruro, eso es todo. -Max se derrumbó en la silla. -Tienes que encontrarla antes de que haga algo estúpido. ¿Y si se ha librado del bebé?
Kevin clavó los ojos en el anciano. Poco a poco la amargura se convirtió en piedad al pensar en todos los años que Max había desaprovechado, todos los años que había pasado sin conocer a su maravillosa hija.
-Nada conseguiría que Dani hiciera eso. Tiene agallas, Max. Hará lo que sea para mantener a salvo a ese bebé.
holaaaaa chikaaas!!! okk ya les subiii espero les gustee!!!!! jujujuju
biennn
una pregunta1!!!
donde estara Danii!???????
la encontrara Kevin????? o se queda con Sheba??
okasb ioshodhsihjjihwhebd noooo!!!! jejeje
espero sus comentarioos!!!!
aahhhh amoo sus novelaas!!!!!!!
graacias a todas x sus comentariooss !!! las keirooo!!! Nartha Jonas, Sara, Allforyour love, Annie, Laura!! (graciaas! x tu comentarioo!!), Jessica Vega(nove_jonas)
Las holgadas mangas de la camisa blanca de Kevin se hincharon cuando se incorporó.
-Mira, Dani, si es por lo de la bombona, ya te he dicho que lo siento. Sé que no ha sido fácil vivir conmigo estos últimos días, pero he tenido una semana muy dura.
-Has tenido muchas semanas duras, pero nunca lo has pagado conmigo.
-¿Cuántas veces tengo que disculparme?
-No quiero tus disculpas. Lo único que quiero es hablar de los motivos por los que te distancias de mí.
-Déjalo estar, ¿vale?
-No puedo. -El número de los payasos llegaba a su fin. Dani sabía que ése no era el mejor momento para hablar, pero ahora que había comenzado, no podía parar. -Nos estamos haciendo daño el uno al otro. Tenemos un futuro juntos y necesitamos hablar de ello. -Le acarició el brazo esperando que se apartara y, como no lo hizo, Dani se sintió confiada para seguir. -Estos meses han sido los mejores de mi vida. Me has ayudado a encontrarme a mí misma, y espero haberte ayudado a hacer lo mismo. -Le puso las manos en el pecho y sintió el latido del corazón de Kevin a través de la tela de seda. La flor de papel que llevaba entre los pechos crujió y el extremo del látigo rozó la mano de Dani. -¿No sientes cómo nos envuelve el amor? ¿No estamos mejor juntos que separados? Somos perfectos el uno para el otro -sin haberlo planeado siquiera, las palabras que había estado conteniendo tanto tiempo surgieron de su boca, -y también lo seremos para el bebé que estamos esperando.
Durante un segundo no pasó nada. Y luego todo cambió. Los tendones del cuello de Kevin se tensaron y los ojos se le oscurecieron mientras la miraba con algo que parecía terror. Después retorció la cara en una máscara de furia.
Dani apartó las manos de su pecho. El instinto la impulsó a escapar, pero ya había hecho lo más difícil y estaba dispuesta a mantenerse firme.
-Kevin, no he buscado este bebé. Ni siquiera sé cómo ocurrió. Pero no voy a mentirte y a decir que lo siento.
-Confié en ti -dijo el sin apenas mover los labios.
-En ningún momento he traicionado tu confianza.
Kevin cerró los puños y tragó compulsivamente. Por un momento, Dani pensó que iba a golpearla.
-¿De cuánto estás?
-De unos dos meses y medio.
-¿Cuánto hace que lo sabes?
-Más o menos un mes.
-¿Lo sabes desde hace un mes y no me has dicho nada?
-Me daba miedo decírtelo.
La alegre música de los payasos fue en aumento señalando el final del número. Kevin y ella eran los siguientes. Digger, que era el encargado de enviar a Misha a la pista en el punto álgido de la actuación, se acercó para hacerse cargo del caballo.
Kevin agarró a Dani del brazo y la alejó de los demás.
-No vas a tener ningún bebé. ¿Entiendes lo que te digo?
-No, no lo entiendo.
-Mañana por la mañana, en cuanto nos levantemos, tú y yo nos iremos. Y cuando volvamos, no existirá ningún bebé.
Ella lo miró conmocionada. Se le revolvió el estómago y tuvo que llevarse el puño a la boca. El público guardó silencio como siempre que Jack Daily comenzaba la dramática introducción de Kevini el Cosaco.
-Yyyy... ahora, el circo de los Hermanos Quest se enorgullece en presentar...
-¿Quieres que aborte? -susurró Dani.
-¡No me mires como si fuera un monstruo! ¡No te atrevas a mirarme así! Te dije desde el principio lo que pensaba de ese tema. Te abrí mi corazón para que lo entendieras. Pero, como siempre, has decidido que sabes más que nadie. Aunque no tienes ni una pizca de cordura en tu maldito cuerpo, ¡decidiste que eres más lista que nadie!
-No me hables así.
-¡Confié en ti! -Kevin hizo una mueca cuando las primeras notas de la balalaica rompieron el silencio de la noche. Era la señal para entrar en la pista. -Creía que tomabas las pastillas, pero me has engañado.
Ella negó con la cabeza y se tragó la bilis que le subía por la garganta.
-No voy a deshacerme del bebé.
-¡Por supuesto que sí! Harás lo que yo diga.
-Tú tampoco quieres. Sería algo horrible.
-No tan horrible como lo que tú has hecho.
-¡Kevin! -gritó uno de los payasos. -Es tu turno.
Cogió el látigo de su hombro.
-Nunca te lo perdonaré, Dani. ¿Me oyes? Nunca. -Apartándose de ella, desapareció en dirección a la pista.
Dani se quedó paralizada, embargada por una desesperación tan profunda y amarga que no podía respirar. Oh, Santo Dios, ¡qué tonta había sido! Había pensado que él la amaba, pero Kevin había tenido razón todo el tiempo.
No sabía amar. Le había dicho que no podía hacerlo y ella se negó a creerle. Ahora tendría que pagar por ello.
Demasiado tarde recordó algo que había leído sobre los tigres: «Los machos de esta especie se desvinculan por completo de la vida familiar. No participan en la cría de los cachorros, ni siquiera los reconocen.»
Kevin iba incluso más lejos. Quería aplastar esa brizna de vida que se había vuelto tan preciosa para ella.
Quería destruirla antes de que pudiera llegar al mundo.
-¡Espabila, Dani! Te toca. -Madeline la agarró y la empujó hacia la puerta trasera del circo.
El foco la iluminó. Desorientada, levantó el brazo, intentando protegerse los ojos.
-... y ninguno de nosotros sabe cuánto le ha costado a esta joven entrar en la pista con su marido.
Dani se movió automáticamente al compás de la música de la balalaica, mientras Jack contaba la historia de la novia criada en un convento que había sido secuestrada por un poderoso cosaco. Apenas lo escuchó. No veía nada salvo a Kevin, el traidor, en el centro de la pista.
Las luces arrancaban brillos carmesí del látigo que caía hasta sus brillantes botas negras, titilaban en el pelo oscuro de Kevin y en sus pálidos ojos dorados, que brillaban como los de un animal acorralado. Dani seguía bajo la luz del foco cuando Kevin comenzó a mover el látigo. Pero esa noche el baile del látigo no hablaba de seducción, sino de locura salvaje, de furia.
El público ovacionó con aprobación al principio, pero según transcurría el número, percibió la tensión de Dani. La comunicación fluida que siempre había existido entre ellos había desaparecido. La joven ni siquiera se sobresaltó cuando Kevin cortó el rollo de papel en su boca, de hecho actuaba como una autómata. La embargaba una desesperación tan profunda que no sentía absolutamente nada.
El ritmo del acto decaía en picado. Kevin destruyó uno de los rollos en dos cortes, otro en cuatro. Olvidó una variante en la que había añadido una serpentina al extremo del rollito, y cuando envolvió las muñecas de Dani con el látigo, los espectadores se removieron inquietos. En el aire se palpaba la tensión de la pareja y lo que antes había sido un acto de seducción ahora parecía una violenta parodia. En lugar de un marido intentando ganarse el amor de su esposa, el público veía a un hombre peligroso amenazando a una pequeña mujer frágil e indefensa.
Kevin notó lo que ocurría y se dejó llevar por su amor propio. Se dio cuenta de que no podía permitirse el lujo de rodearla con el látigo sin que el público se pusiera en su contra, pero por otro lado necesitaba un gesto final que diera por concluida la actuación antes de indicar a Digger que soltara a Misha.
Deslizó la mirada por el cuerpo de Dani y sus ojos cayeron sobre la flor de papel que emergía entre sus pechos, y se dio cuenta de que la había olvidado antes. Con un gesto de cabeza le indicó a Dani lo que iba a hacer. La joven lo observó sin moverse; lo único que quería era acabar de una vez para poder marcharse y ocultarse del mundo.
La música de la balalaica creció en intensidad mientras ella clavaba los ojos en su marido. Si no hubiera estado tan petrificada, se habría dado cuenta del sufrimiento de Kevin, de que lo embargaba una pena tan profunda como la suya.
Él movió los brazos y dio un latigazo con un rápido movimiento de muñeca. La punta del látigo voló hacia ella como docenas de veces antes, pero esta vez
Dani lo vio todo a cámara lenta. Con una extraña sensación de desapego, ella esperó que volaran los pétalos de la flor, pero en su lugar sintió un dolor abrasador.
Se quedó sin aliento. Una punzada ardiente atravesó su cuerpo cuando el látigo impactó en ella desde el hombro hasta el muslo. La pista comenzó a girar y ella a caer. Pasaron unos segundos y luego volvió a sonar la música, una enérgica y alegre melodía que parecía un extraño contrapunto a aquel dolor tan intenso que le impedía respirar. Sintió que la alzaban unos brazos fuertes y que los payasos entraban a la pista a toda velocidad.
Dani seguía consciente aunque no quería. A sus oídos llegó una oración. La música, el murmullo del público, todo resonaba débilmente detrás del muro de dolor que la envolvía.
-¡Apartad! ¡Atrás todos!
La voz de Kevin. Era Kevin quien la llevaba en brazos. Kevin, el enemigo. El traidor.
Dani sintió el duro y cortante frío del exterior cuando la tendió al lado de la carpa. Su marido se inclinó sobre ella, utilizando su cuerpo para ocultarla de los demás.
-Cariño, lo siento. Oh, Dios mío, cuánto lo siento.
Dani utilizó las fuerzas que le quedaban para apartar la mirada de él y clavarla en la polvorienta lona de nailon. Jadeó de dolor cuando Kevin rozó con una mano los pedazos desgarrados del maillot.
Dani tenía los labios tan secos y pegados que no podía abrirlos.
-No me toques...
-Déjame ayudarte. -La respiración de Kevin era rápida y entrecortada. -Te llevaré a la caravana.
Dani gimió cuando la alzó en brazos, odiando que la moviera y la hiciera sentir más dolor.
-Nunca te perdonaré por esto -susurró.
-Ya, ya lo sé.
Una abrasadora estela de fuego le bajaba desde el hombro al centro del pecho y desde el vientre hasta la cadera. Sentía tanto dolor que no se dio cuenta de que habían atravesado el recinto y entrado en la caravana hasta que Kevin la dejó sobre la cama.
Una vez más, Dani apartó la mirada de él, mordiéndose los labios para no gritar cuando su marido le quitó lentamente el destrozado maillot.
-Tu pecho... -él contuvo el aliento. -Tienes un verdugón, pero no tienes la piel cortada, sólo amoratada.
El colchón se movió cuando él se levantó, pero regresó enseguida.
-Sentirás frío. Voy a ponerte una compresa.
Dani dio un respingo cuando él le cubrió la piel ardiente con una toalla húmeda y fría. Apretó los párpados, deseando que pasara todo.
La toalla se calentó por la piel ardiente y Kevin se la quitó para reemplazarla por otra. El colchón se hundió de nuevo cuando él se sentó a su lado. Comenzó a hablar, con voz suave y ronca.
-No soy... no soy tan pobre como te he hecho creer. Doy clases en la universidad, pero... pero además me dedico a la compraventa de arte ruso. Y soy asesor en algunos de los mejores museos del país.
Las lágrimas se deslizaron por los párpados de Dani y cayeron en la almohada. Cuando las compresas comenzaron a surtir efecto, el dolor disminuyó y se convirtió en un latido sordo y vibrante.
Kevin continuó hablando con frases entrecortadas y titubeantes.
-Me consideran una autoridad en iconografía rusa en... en Estados Unidos. Tengo dinero. Prestigio. Pero no quería que lo supieras. Quería que pensaras que era un inculto y pobre trabajador del circo. Quería... ahuyentarte.
-Ya no me importa -se obligó a decir Dani.
Kevin hablaba ahora con rapidez, como si se le acabara el tiempo.
-Poseo una... una gran casa de ladrillo. En Connecticut, no lejos del campus. -Con un toque ligero como una pluma, reemplazó la compresa por una nueva. -Está repleta de arte y cosas bellas y también... también tengo un granero en la parte de atrás con un establo para Misha.
-Por favor,déjame en paz.
-No sé por qué sigo viajando con el circo. Siempre que lo hago me juro que será la última vez, pero después pasan unos años y comienzo a sentirme inquieto. No importa si estoy en Rusia, en Ucrania, o en Nueva York, al final acabo sintiendo una llamada que me impulsa a volver. Supongo que siempre seré más Markov que Romanov.
Ahora que ya no importaba, Kevin le contaba todo aquello que ella le había rogado que le revelara durante meses
-No quiero oír más
Kevin le ahuecó la cintura con la mano en un gesto extrañamente protector.
-Ha sido un accidente. Lo sabes, ¿no? No sabes cuánto lo siento...
-Sólo quiero dormir.
-Dani, soy un hombre rico. Esa noche, cuando fuimos a cenar, sé que estabas preocupada por la cuenta... No tienes... no tienes que preocuparte nunca más por el dinero.
-No me importa.
-Sé que te duele. Mañana te encontrarás mejor. Te saldrá un cardenal doloroso, pero no te quedará cicatriz. -Kevin vaciló como si se diera cuenta de la terrible mentira que había dicho.
-Por favor -dijo ella. -Si te importo algo, déjame en paz.
Hubo un largo silencio. Luego el colchón se movió de nuevo cuando Kevin se inclinó y le rozó los húmedos párpados con los labios.
-Si necesitas algo, enciende la luz. Vendré de inmediato.
Ella esperó que se fuera. Esperó que saliera de la caravana para poder romperse en un millón de pedazos.
Pero Kevin no se apiadó de ella. Levantó la punta de la compresa y sopló con suavidad, enviando una oleada de aire que le enfrió la piel. Algo caliente y húmedo cayó sobre ella, pero Dani estaba demasiado aturdida para saber lo que era.
Finalmente Kevin se levantó de la cama y la caravana se llenó de los familiares sonidos de su marido cambiándose de ropa: el sordo ruido de las botas contra el suelo, el leve susurro de las lentejuelas al quitarse el fajín rojo, el roce de la cremallera de los vaqueros. Dani sintió que pasaba una eternidad antes de que oyera cerrarse la puerta.
El gruñido del tigre saludó a Kevin cuando salió de la caravana. Se detuvo en los escalones y tomó aire. Las luces de colores iluminaban los banderines, pero él era incapaz de ver nada más que el obsceno verdugón rojo que cruzaba la frágil piel de Dani. A Kevin le picaban los ojos por las lágrimas contenidas y le ardían los pulmones. ¿Qué había hecho?
Se acercó a ciegas a la jaula del tigre. La función aún no había terminado. La zona de las caravanas estaba desierta salvo por un par de payasos con los que evitó cruzarse.
Todo había salido mal esa noche.; Por qué no había dado por finalizado el número antes? Debería haberle indicado a Digger que enviara a Misha cuando supo que aquello no iba bien. Pero había estado demasiado furioso. Su orgullo le había exigido que hiciera un truco más para intentar salvar la función. Sólo un truco más, como si eso hubiera podido arreglar algo.
Kevin apretó los párpados. Dani tenía una piel pálida y delicada. El verdugón le cruzaba el pecho y aquel dulce vientre todavía plano donde crecía su hijo. Su hijo. Ese ser del que le había dicho a Dani que se deshiciera. Como si Dani pudiera hacer algo así. Como si él pudiera dejar que lo hiciera. Las feas y horribles palabras que había dicho le resonaron en los oídos. Palabras que ella nunca olvidaría ni perdonaría. Porque ni siquiera Dani tenía el corazón tan grande como para perdonar algo semejante.
Cuando llegó a la jaula, Sinjun le sostuvo la mirada sin parpadear, con tanta atención que pareció llegar a los rincones más profundos de su alma. ¿Qué veía el tigre? Kevin traspasó la cuerda de seguridad y agarró los barrotes. Aquel lugar frío y vacío que siempre había tenido en su interior había desaparecido, pero ¿qué había ocupado su lugar?
La mirada de Kevin se clavó en la del tigre y se le pusieron los pelos de punta. Por un momento todo quedó en suspenso y luego oyó una voz -su propia voz- diciéndole exactamente lo que veía el tigre.
«Amor.»
El corazón le golpeó las costillas. «Amor.» Ése era el sentimiento que no había reconocido, el sentimiento que había provocado el deshielo. Estaba aprendiendo a amar. Dani se había dado cuenta. Había sabido lo que le ocurría aunque él lo había negado.
La amaba. Total y absolutamente. ¿Cómo no se había dado cuenta antes? Era más preciosa para él que todos esos iconos antiguos y que las obras de arte que llenaron su vida durante tanto tiempo. Al vivir con ella había aprendido a ser feliz. Dani le había mostrado la alegría, la pasión, todo... Y lo había hecho con una impresionante humildad. ¿Y qué le había dado él a cambio?
«No te amo, Dani. Nunca lo haré.»
Apretó los párpados al recordar cómo había negado una y otra vez el precioso regalo que ella le daba. Pero con un valor que le dejaba sin aliento, Dani había seguido ofreciéndoselo. No importaba cuántas veces hubiera negado Kevin su amor, ella continuaba brindándoselo.
Ahora aquel amor estaba encarnado en el niño que crecía en el vientre de su esposa. El niño que había dicho que no quería. El niño que deseaba con cada latido de su corazón.
¿Qué había hecho? ¿Cómo iba a recuperar a su esposa? Volvió la cabeza hacia la caravana, deseando que la luz estuviera encendida, pero la ventana permanecía en penumbra.
Tenía que ganársela denuevo, tenía que hacer que perdonara todas las desagradables palabras que había dicho. Había sido tan arrogante, había estado tan ciego, tan obsesionado con el pasado, que le había dado la espalda al futuro. La había traicionado de un modo tan absoluto que nadie en su lugar lo perdonaría.
Pero Dani no era una mujer común. Para ella amar era tan natural como respirar. No era capaz de contener su amor igual que no era capaz de hacer daño a nadie. Buscaría misericordia en su dulzura y en su generosidad. No tendría más secretos para ella. Le diría todo lo que sentía y, si eso no la ablandaba, le recordaría aquellos votos sagrados que siempre sacaba a relucir. Se aprovecharía de su simpatía, la intimidaría, le haría el amor hasta que no recordara que la había traicionado. Le recordaría que ahora era una Markov, y que las mujeres Markov luchaban por sus hombres, incluso aunque éstos no se lo merecieran.
La ventana de la caravana seguía a oscuras. Decidió dejarla dormir, darle tiempo para que se recuperara, pero en cuanto amaneciera haría todo lo que estuviera en su mano para ganársela de nuevo.
El circo comenzaba a vaciarse y él se puso a trabajar. Mientras desmontaban la cubierta, pensó en cómo podría demostrarle su amor, cómo podría hacerle ver que, a partir de ahora, todo sería diferente entre ellos. Volvió la mirada a la ventana oscura de la caravana, luego corrió a la camioneta. Diez minutos más tarde, encontró una tienda que abría toda la noche.
No había mucho para elegir, pero se llenó los brazos con todo lo que encontró a su paso: galletitas saladas para niños con forma de animales, un sonajero de plástico azul y un patito amarillo; un ejemplar del libro sobre educación infantil del doctor Spock, un babero de plástico con un conejo de grandes orejas y una caja de harina de avena, porque Dani tendría que alimentarse bien.
Regresó al circo con los regalos tan rápido como pudo. La bolsa se rompió cuando la cogió del asiento delantero. La cerró con sus grandes manos y corrió hacia la caravana. Cuando Dani viera todo eso, comprendería lo que ella significaba para él. Lo mucho que quería ese bebé; sabría cuánto la amaba.
Se le cayó el sonajero mientras giraba la manilla de la puerta. El juguete de plástico rebotó en el escalón superior y luego rodó por la hierba. Kevin entró corriendo sin prestarle atención.
Dani se había ido.
hastaa aquii!!!! ahahahah no dire nada!!!kiero sus opiniones sobre lo k sucedioo!!!!
Buenooo espero les guste este videitoo me gusta jejejeje no se a ustedes en fin! disfruten el cap!
Sheba estaba bajo las sombras del toldo, ocultando su sufrimiento, mientras observaba reírse a Kevin y Dani frente a su caravana. Él quitó una paja del pelo a su esposa y luego le rozó la cara; un gesto tan íntimo que fue como si le hubiera acariciado el pecho.
La amargura se extendió por su cuerpo como una vid corrupta, despojándola de todo lo demás. Habían pasado cuatro días desde que Beatriz había confesado la verdad y Sheba no podía soportar lo feliz que parecía la pareja. Sentía como si fuera a su costa, y Kevin no merecía ser feliz.
-Olvídalo, Sheba.
Se giró y vio a Brady caminando hacia ella. Él llevaba pavoneándose como un gallito por el recinto del circo desde la noche que habían pasado juntos. Sheba casi esperaba que se pusiera las manos bajo las axilas y cacarease. Era típico de Brady Pepper creer que porque se hubiera metido en su cama una vez tenía derecho de entrometerse en su vida.
-Déjame en paz.
-No es eso lo que quieres que haga.
Sheba odió la mirada de lástima que él le lanzó.
-No sabes nada.
-Déjalo, Sheba. Kevin forma parte de tu pasado. Será mejor que lo olvides.
-Suponía que dirías algo así. Eres todo un experto en olvidar, ¿no es cierto?
-Si estás hablando de Beatriz...
-Ya sabes que sí.
Digirió la mirada hacia el camión de los elefantes donde Beatriz empujaba una carretilla cargada de estiércol. Ahora era ella quien se encargaba de esa tarea, la misma que había realizado Dani. Sheba lo consideraba un castigo apropiado, pero Brady no estaba satisfecho.
Lo había arreglado todo para enviar a Beatriz con su cuñada Terry en cuanto ésta regresara de visitar a su madre en Wichita.
-Beatriz es cosa mía. En lugar de preocuparte por ella, por qué no piensas en lo bien que lo pasamos juntos la otra noche.
-¿Bien? Pero ¡si casi nos matamos el uno al otro!
-Sí. ¿No estuvo genial?
Brady sonrió ampliamente ante el recuerdo y Sheba
sintió un escalofrío traidor en su interior. Había estado bien: la excitación, la emoción de alcanzar el clímax junto a alguien con tan mal genio y tan exigente como ella. Se moría por acostarse con él otra vez, así que se puso una mano en la cadera y adelantó el labio inferior.
-Preferiría que me abrieran en canal.
-Pues nena, yo siempre tengo el taladro listo para el trabajo.
Ella casi sonrió. Entonces vio que Kevin se inclinaba para besar a Dani en la punta de la nariz. Cómo lo odiaba. Cómo los odiaba a los dos. A ella nunca la había mirado así.
-Mantente alejado de mí, Brady. -Lo empujó al pasar por su lado y se alejó con paso airado.
Tres días después, Dani se dirigía a la casa de fieras
con una bolsa de golosinas que había comprado cuando había pasado con Kevin por la tienda de comestibles.Tateriba detrás y los dos se detuvieron para admirar la voltereta que Peter Tolea, de tres años, estaba haciendo frente a su madre, Elena. La rumana, esposa del acróbata, sólo hablaba un poco de inglés, así que Dani y ella se saludaron en italiano, un idioma que ambas
dominaban a la perfección.
Tras hablar con Elena unos minutos, Dani siguió caminando hacia la casa de fieras, donde pasó unos pocos minutos conSinjun.
«Díselo.»
«Lo haré.»
«Díselo ya.»
«Pronto.»
Le dio la espalda escapando de la reprimenda que creía haber visto en los ojos deSinjun. Durante los últimos días Kevin había sido tan feliz como un niño y ella no había sido capaz de aguarle la fiesta. Sabía que a él le costaría acostumbrarse a la idea de un bebé, así que era importante elegir el momento adecuado para darle la noticia.
Cogió las ciruelas que había comprado paraGlennay
entró en la carpa. Pero la jaula de la gorila había
desaparecido.
Salió con rapidez.Taterabandonó el heno y trotó felizmente tras ella mientras se acercaba al camión que transportaba a las fieras. Troy estaba echando una siesta dentro de la cabina y ella se inclinó sobre la ventanilla abierta para sacudirle el brazo.
-¿Dónde estáGlenna?
Troy se despertó sobresaltado y su desgastado Stetson
chocó contra el espejo retrovisor cuando se enderezó.
-¿Eh?
-¡Glenna! No está en su jaula.
Él bostezó.
-Vinieron esta mañana por ella.
-¿Quien?
-Un tío. Sheba estaba con él. Cargó la jaula deGlennaen una camioneta y se piró.
Aturdida, Dani soltó al muchacho y dio un paso atrás. ¿Qué había tramado Sheba?
Dani encontró a Kevin revisando la lona del circo por si había desgarrones.
-¡Kevin! ¡Se han llevado aGlenna!
-¿Qué?
Le explicó lo que había averiguado, y Kevin la miró con gravedad.
-Vamos a hablar con Sheba.
La dueña del circo estaba sentada tras el escritorio del vagón rojo ocupándose del papeleo. Tenía el pelo recogido y estaba vestida con un mono color caqui con el cuello adornado con un bordado de estilo mexicano. Dani se puso delante de Kevin para enfrentarse a ella.
-¿Qué has hecho conGlenna?
Sheba levantó la vista.
-¿Por qué quieres saberlo?
-Porque soy yo quien se encarga de la casa de fieras. Es uno de mis animales y está bajo mi cuidado.
-¿Perdón? ¿Uno de tus animales? Me temo que no.
-Ya basta, Sheba-la interrumpió Kevin. -¿Dónde está la gorila?
-La he vendido.
-¿La has vendido? -la increpó él.
-Por si no lo sabíais, el circo de los Hermanos Quest está de rebajas. Como todos os quejabais de la casa de fieras, he decidido venderla.
-¿No crees que deberías habérmelo dicho?
-Pues la verdad es que ni se me pasó por la cabeza. -Se
levantó del escritorio y llevó un fajo de documentos al archivador.
Dani dio un paso adelante cuando Sheba abrió uno de los cajones.
-¿A quién se la has vendido? ¿Dónde está?
-No sé por qué estás tan disgustada. ¿No era a ti a quien
le gustaba decir a todo el mundo lo inhumana que era
nuestra exhibición de fieras?
-Eso no quiere decir que quisiera que vendieras aGlenna. Quiero saber adónde se la han llevado.
-A un nuevo hogar. -Sheba cerró el cajón.
-¿Adónde?
-¿Estás interrogándome?
Kevin apoyó la mano en el hombro de Dani.
-¿Por qué no vuelves con los animales y dejas que yo me encargue de esto?
-Quiero saber dónde está. Kevin, tengo que decirle un montón de cosas sobre las costumbres deGlennaal nuevo propietario. Odia los ruidos fuertes y le dan miedo las personas que llevan sombreros grandes. -Se le puso un nudo en la garganta al pensar que no vería otra vez a la dulce gorila. Quería queGlennatuviera un nuevo hogar, pero le habría gustado poder despedirse de ella. Recordó la manera en que a la gorila le gustaba asearla y se preguntó si alguno de sus nuevos cuidado res le dejaría hacerlo. Sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas. -Le encantan las ciruelas. Tengo que decirles lo de las ciruelas.
Kevin le dio una palmadita en el brazo.
-Escribe una lista y me aseguraré de que la lean. Venga,
ahora tengo que hablar con Sheba.
Dani quiso protestar, pero se dio cuenta de que Kevin tendría más posibilidades de conseguir que Sheba colaborara si estaban solos. Se dirigió a la puerta, pero se detuvo en el umbral y volvió la mirada hacia la dueña
del circo.
-Ni se te ocurra hacerlo de nuevo, ¿me has oído? La próxima vez que vendas un animal, quiero saberlo antes. Y también quiero hablar con el nuevo propietario.
Sheba arqueó las cejas.
-No puedo creer que te atrevas a darme órdenes.
-Pues créetelo. Y será mejor que me hagas caso. -Se dio
la vuelta y los dejó solos.
Durante un rato, ni Sheba ni Kevin abrieron la boca. Kevin dudaba que el discurso de Dani hubiera intimidado a Sheba, pero se sintió orgulloso de que su esposa se hubiera defendido sola. Observó a su antigua amante y sólo sintió asco.
-¿Qué te pasa, Sheba? Siempre has sido una mujer dura,
pero nunca fuiste cruel.
-No sé de qué te quejas. A ti tampoco te gusta la exposición de fieras.
-No te hagas la tonta. Querías hacer daño a Dani y lo has conseguido. La utilizas a ella para hacerme daño a mí y no pienso consentirlo.
-No seas creído, no eres tan importante.
-Te conozco, Sheba. Sé cómo piensas. Todo iba bien
mientras la gente pensaba que Dani era una ladrona, pero ahora que saben la verdad, no puedes soportarlo.
-Hago lo que me da la gana, Kevin. Siempre lo he hecho y siempre lo haré.
-¿Dónde está la gorila?
-No es asunto tuyo. -Sheba salió de la caravana tras fulminarle con la mirada.
Kevin se negó a ir tras ella, no pensaba darle la satisfacción de tener que pedirle nada. Se acercó al teléfono.
Tardó un día en localizar al distribuidor al que Sheba había vendido la gorila. El distribuidor le pidió el doble de lo que le había pagado a Sheba por el animal, pero Kevin no regateó.
Buscó un hogar confortable paraGlennay, el miércoles de la semana siguiente, pudo decirle a Dani que su gorila se acababa de convertir en la nueva residente del zoo Brookfield de Chicago. Lo que no le dijo fue que había sido su dinero el que lo había hecho posible.
Dani rompió a llorar y le dijo que era el marido más maravilloso del mundo.
Brady y Beatriz se detuvieron en el mostrador de la TWA en el aeropuerto de Indianápolis. La chica embarcaría en un avión de esa compañía rumbo a Wichita. No se habían dirigido la palabra desde que habían salido del recinto esa mañana, y a Brady le corroía la culpa, algo que no le gustaba nada. Sheba lo había insultado de todas las maneras que sabía y, el día anterior, Dani lo había acorralado contra uno de los tenderetes para ponerlo de vuelta y media. Lo habían hecho sentir un canalla. Pero ninguna de ellas sabía lo que era tener una hija ni quererla tanto que haría cualquier cosa por ella. Miró enfadado a su hija.
-Haz caso a tu tía Terry, ¿me oyes? Te llamaré todas las semanas. Si necesitas dinero me lo dices, y no se te ocurra empezar a salir con chicos todavía.
Ella miró hacia delante, con la mochila agarrada firmemente entre las manos. Se la veía tan bonita, delgada y resentida, que a él le dolió el corazón. Quería proteger a su hija, protegerla y hacerla feliz. Daría su vida por ella.
-Te enviaré un billete de avión para que vengas a Florida a pasar las vacaciones de Navidad con nosotros -dijo bruscamente. -Quizá podríamos ir a Disneylandia.
¿Te gustaría?
Beatriz se volvió hacia él con la barbilla temblorosa.
-No quiero volver a verte en mi vida.
Brady sintió un dolor desgarrador en las entrañas.
-No lo dices en serio.
-Ojalá no fueras mi padre.
-Beatriz...
-No te quiero. Nunca te he querido. -Sin derramar ni una sola lágrima y con la cara inexpresiva, Beatriz lo miró directamente a los ojos. -Quería a mamá, pero a ti no.
-No digas eso, cariño.
-Deberías sentirte feliz. Ya no tienes que sentirte culpable por no quererme.
-¿Quién te ha dicho que no te quiero? Maldita sea, ¿te lo han dicho los chicos?
-Eres tú quien me lo ha dicho.
-Jamás he hecho tal cosa. ¿De qué diablos hablas?
-Me lo has demostrado de mil maneras. -Se puso la mochila al hombro. -Lamento
lo que sucedió con el dinero, pero ya te lo dije. Ahora me piro al avión. No te molestes en llamarme. Siempre estaré demasiado ocupada para ponerme al teléfono.
Se dio media vuelta y se alejó de él. Le enseñó el billete a la azafata y desapareció por la puerta de embarque.
Santo Dios, ¿qué había hecho? ¿Qué había querido decir su hija con que le había demostrado de mil maneras que no la quería? Jesús, María y José, lo había jodido todo. Él sólo quería lo mejor para ella. Aquel era un mundo duro y tenía que ser exigente con ella o acabaría convirtiéndose en una vaga. Pero todo había salido mal.
En ese momento se dio cuenta de que no podía dejar que se fuera. Sheba y Dani habían tenido razón desde el principio.
Empujó a la azafata al pasar por su lado y se coló por la puerta de embarque dando voces.
-¡Beatriz Pepper, vuelve aquí ahora mismo!
La alarmada azafata se interpuso en su camino.
-Señor, ¿puedo ayudarle en algo?
Los pasajeros que se interponían entre Beatriz y él se giraron para ver qué
pasaba, pero ella siguió caminando.
-¡Vuelve aquí inmediatamente! ¿Me has oído?
-Señor, voy a tener que llamar a seguridad. Si tiene algún problema...
-Venga, llámelos. Esa chica es mi hija y quiero que vuelva.
Beatriz casi había llegado a la puerta del avión cuando Brady la alcanzó.
-No pienso tolerar que ninguna hija mía me hable así. ¡Ni hablar! -La apartó a un
lado con intención de decirle lo que se merecía. -Si crees que adoptando esa actitud conseguirás volver con tu tía Terry, estás muy equivocada. Mueve el culo, nos volvemos al circo, jovencita, y espero que te guste limpiar porque es lo que vas a hacer de camino a Florida.
Ella se lo quedó mirando con los ojos tan abiertos que parecían caramelos azules de menta.
-¿Me quedo?
-Por supuesto que te quedas. Y no quiero volverte a oír hablar así. -Se le quebró la voz. -Soy tu padre, y si se te ocurre no quererme de la misma manera que yo te quiero, te arrepentirás.
A continuación, Brady la abrazó y ella le devolvió el abrazo mientras los pasajeros que intentaban subir al avión los empujaban con sus bolsas y carritos, pero a ninguno de los dos pareció importarle. Brady siguió abrazando con fuerza a esa hija que amaba con locura y de la que no pensaba separarse nunca.
La noche del lunes sólo hubo una función, así que Kevin invitó a Dani a cenar
fuera. La suave música flotaba en el comedor en penumbra de un lujoso restaurante en el centro de Indianápolis, donde la pareja tomó asiento en un
reservado de la esquina.
Ahora que ya no estaba preocupada porGlenna, Dani se sentía como si le
hubieran quitado un peso de encima. También había contribuido a su bienestar que Brady hubiera regresado del aeropuerto con Beatriz. El equilibrista no se había mostrado demasiado comunicativo al respecto, más bien se había comportado como un puerco espín cuando Dani le había preguntado qué había sucedido, pero fue evidente que mantuvo a su hija pegada a él durante casi todo el
día. Ésta no había estado tan feliz en todo el verano.
De todas maneras, Dani consideraba las últimas dos semanas las mejores de su vida. Kevin había sido tan tierno y cariñoso con ella que apenas parecía el mismo hombre. Estaba decidida a contarle lo del bebé esa noche, aunque aún no sabía cómo.
Kevin sonrió; estaba tan guapo que el corazón de Dani hizo una pirueta. A los hombres corpulentos no solía sentarles bien el traje, pero él era, definitivamente, una excepción.
-Estás preciosa esta noche.
-Pensé que ya no sabría cómo arreglarme. -Por una vez no se vio impulsada a
decirle que su madre habría estado guapísima, tal vez porque a Dani ya no le importaba su apariencia tanto como antes. Se había pasado tanto tiempo en vaqueros, coleta y con la cara lavada que esa noche se sentía muy sofisticada.
-Te aseguro que estás estupenda.
Ella sonrió. Para salir a cenar se había puesto la única ropa de vestir que tenía: un
jersey de seda color hueso y una minifalda a juego. Había utilizado como cinturón una larga bufanda dorada y se la había enrollado dos veces a la cintura dejando colgar los flecos de los extremos. Las únicas joyas que llevaba puestas eran la alianza y unos discretos pendientes de oro. Como no había querido malgastar el dinero en ir a la peluquería, tenía el pelo más largo que nunca y, tras tantas semanas de llevarlo recogido, sentía el sensual roce en el cuello y en los hombros.
El camarero dejó dos ensaladas ante ellos, cada una con corazones de alcachofa, vainas de guisante y pepino, regadas con salsa de frambuesa y sazonadas con queso rallado.
En cuanto los dejó solos, Dani susurró:
-Tal vez deberíamos haber pedido la ensalada de la casa, esto parece demasiado
caro.
Kevin pareció divertirse con su preocupación.
-Incluso los más humildes tenemos derecho a vivir la vida de vez en cuando.
-Lo sé, pero...
-No te preocupes por eso, cariño. Podemos permitírnoslo.
Dani decidió para sus adentros que las siguientes semanas haría comidas baratas para compensar el gasto. Aunque Kevin no hablaba jamás de dinero, ella no creía que un profesor universitario ganara demasiado.
-¿No quieres que te sirva vino?
-No, así está bien. -Al beber un sorbo de agua con gas, miró el vino que brillaba en la copa de Kevin. Había pedido una de las botellas más caras de la carta y a ella le habría encantado probarlo, pero no pensaba hacer nada peligroso para el bebé.
No deberían tirar el dinero en una cena tan cara con un bebé en camino. Tan pronto como terminara la gira, buscaría un trabajo y trabajaría hasta que llegara el momento del parto, así podría ayudar con los gastos extra. Cuatro meses antes no se le hubiera pasado por la cabeza tal cosa, pero ahora la idea de trabajar duro no le preocupaba. Pensó que le gustaba mucho la persona en la que se había convertido.
-Come. Me encanta verte meter el tenedor en la boca. -La voz de Kevin se había vuelto ronca y manifiestamente seductora. -Me recuerda a todas esas otras cosas que haces con ella.
Dani se ruborizó y volvió a concentrarse en la ensalada, pero sentía los ojos de Kevin clavados en ella con cada bocado que daba. Un montón de imágenes eróticas comenzó a desfilar por su mente.
Holaaaaa queee taaallll chikaas!!!! here again!!!!!!
espero les gustee el cap!!!!!!! comenteen muchoo y les subo prontoo jujujujuj