Obsessive Jonas Disorder

MaSoQuIsMo CaPiTuLo TrEs........ 3 :)

hellooo buenooo el video no tiene nada k ver con el cap... o bueno talvez algooo en fin... me encanta esta cancion,.... espero k tambien les guste

 

CAPITULO TRES

 

Rosie: que paso?? Estas toda mojada!

(buenoo sin el microfono jejeje)

Tu: mmm estoy furiosa ahora no quiero volver a saber algo siquiera de Joseph!


Rosie: ahh?? Que te hizo porque lo acabo de ver y..... ehh él está mojado también! Pero a diferencia tuya el está tranquilo y happy!


Tu: Rosy me voy si no quiero seguir aquí me despides de Nick?


Rosy: claro le pediré a Jack que me lleve ahora tu ve a casa a cambiarte antes de que te resfríes....


Tu: si me pasa algo ese tipo es el culpable ok!

Al llegar a casa x lo visto no había nadie no era raro David seguramente salio con sus amigos papa y mama en alguna cena de negocios o algo.... Subo directamente a mi habitación a darme una ducha bien calientita, al salir me puse mi pijama. Me había quedado profundamente dormida.


Al dia siguiente me desperté porque tuve un sueño mas bien una pesadilla! Porque ronaba en mis sueños este Joey!!!!!! Estaba en una playa con el... no eso no podría ser nunca de los nuncas..!


Narra Joseph:

No se en que pensaba cuando caí a la piscina pero  si voy a ser rescatado asi pues sguire cayendo mil veces-se repetia para si mismo con una sonrisa en su rostro.-

Nick se burlo de el viéndolo todo mojado lo llevo a casa para que se coloque algo seco le dejo en casa a Joseph.

 

Jacob: oye joe no  crees que es mas "romantico" rescatar a la chica en ves de ser rescatado por ella.....


Joe: jajaja muy chistoso!! Burla burate o que quieras


Jackson: jajaja conste! Aunque no hay necesidad del permiso.. jajaja

 

Joseph se dio un baño caliente y luego se quedó profundamente dormido hasta que en sus sueños apareció aquella chika -de la cual aún no sabía bien el nombre solo sabía que era algo con red... estaba decidido a averiguarlo.- en su sueño estaban en la playa juntos sentados observando el atardecer mientras el se acercaba más a ella hasta quedar a solo centímetro cerca estaban a punto unir sus labios hasta que lo despertó su celular.

 

Joe: hola!!!!


Nick:euuu k paso ese humor??


Joe-: me acabas de hacer despertar sabias??


Nick: ok lo siento! Bien feo durmiente vamos al club?


Joe: ok.... Le avisas a los chicos?


Nick: clarooo..!

 

Contigo......

 

Tm: ya srta arriba a levantarse....!!!!


Tu: ahhh mama tengo sueño! Ok!!! Déjame dormir...

 

David: ya vaga a levantarse hoy hibamos al club recuerdas???

Tu: ah?


Tm: si hija arréglate...


Tu: ok bueno ya vayansen! David! Oye me haces un favor???

 

David: mm cual???

 

Tu: llamas a rosie?? Die que venga con nosotros si???

 

David: ok! =)


Narra tn:

No se si hago bien en unir a ese par pero en fin seria lindo tener de cuñada a mi mejor amiga!

Te arregaste tomaste tus cosas en un bolso grande.... Bloqueador solar, toallas una botella de agua y ootras cosas maass...

 

 

Bajaste a desayunar..


Tu: buenos diaas papi!


Tp: hola mi niña descansaste...?

 

Tu: eso intentaba hasta que me despertaron..


Tp: uy mi pequeña lo siento bueno hoy te relajaras un poco ok bueno a desayunar! Todo esta delicioso.

 

Tu: sii! Esta estupendo!!!!

 

Termino el desayuno familiar..... recogimos lo que hacía falta y subimos a la camioneta en dirección al club.... Al llegar viste el auto de rosie que acababa de llegar también....


Bajaste de la camioneta y saludaste con Rosie seguido a ella David y tus padres, entraron juntos mientras que todos se dirigieron a jugar golf, a ti para nada te gustaba aquel deporte asi  que a la insistencia jugaste


Tu:noo noo me gustaa!!

 

Tp: vamos hija! Tenemos que vencer a David!

 

Tu: ok si les pego no es mi culpa!


Tomaste el palo de golf te colocaste como si fueses a golpear a la pelota

 

 

lo hiciste pero esta..... en vez de ir hacia donde querías se dirigió hacia un grupo y auuch e cayo a alguien...

 

Narra joe:

Estaba con los chikos en el club empezando a jugar un partido de golf estaba distraído recordando la noche anterior y instantáneamente se me dibujo una sonrisa fue un impulso sin sentido... hasta que algo pego mi cabeza lo cual realmente dolió no se quien se atrevio pero quien lo hizo debe pagar.


Contigo:


Tu: ves papa por eso no o quería hacer......


Tm: mmm hija ni modo ve a ver la pelota..


Tu: noo! X Dios... es solo una pelota...


Narra tn____:

Ni modo me tenía que disculpar..... =( camine en dirección hacia donde había caído la pelota estaban ahí un grupo de chicos a los cuales enseguida reconocí.


Tu: ahh no ustedes que hacen aquí??

 

 

bien mis keridas lectoras hasta aqui el cap..... :)))

jujuju espero les haya gustado.............. comenten diganme k les parecio.....

siiii al fin acabe una materia maaassss jujuju me fue bieeeennn en el exameeenn! jejej (creo yo) aun no me lo entregannnnn... buenoooo nos vemos es sus novels byeee

comentennn!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

xoxox

R3PoRt@nDoM3.... :)

HEYY!!! chicassss como estaaann!!!

espero k suuuper bienn!!!

sabennn keria subir hoy...

pero mañana tengo un examen final y bueno pues se supone k debo estudiar muuuxo k si no me muero..... me da aun ACV (accidente cerebro vascular) jejej ---.--sorry es la materia k estoy estudiando k me tiene loka jejej --
buenooo subo mañana okkk!!!!!
mil gracias x sus comentariooosss las adoroooo!!!
besosos

Adri :)

CAPITULO DOS..... MaSoQuIsMoOoOO... :)

 

CAPITULO DOS

El amor verdadero pasa una vez! Valorarlo vívelo disfrútalo....=)

Capitulo anterior

Mientras nadabas sentiste que alguien se recostaba en una de las sillas de la piscina no le tomaste atención y continuaste. Luego saliste y estaba allí de nuevo el no sabías porque pero su presencia te alteraba bien su personalidad no te agradaba y esa era una de las causas o al menos era lo que pensabas.


Narra tn:


Terminaba mii rutina de natación y aquel chico estaba allí sentado mirando hacia la nada cuando por verlo caíste sin querer a la piscina el reacciono pues había estado con los ojos cerrados y al parecer se molestó que le salpicara agua.

 

++++: ahh!! Que no ves que hay personas aquí! Que te pasa estás loca?

 

Tu: perdón? Mira lunático a mi no me hablas asi! Ok!

++++: La lunática eres tu ok fíjate en las cosas que haces..! -se fue-

 

Si bien sus palabras te molestaban no lo soportabas en serio...trataste de olvidar ese incidente. Mientras te cambiaste recibiste un mensaje era Nick te invitaba a una fiesta para el viernes.

Respondiste k seguro que asistirías. Nick era uno de los pocos sobre quien eras en verdad por eso a veces se burlaba de las chikas que te "hablaban diciendo que eras pobre" en verdad no se imaginaban algunas que sus padres trabajaban para ti.


Rosie: _______ helloo.... Lista nos vamos tengo hambre...

Tu: yeahh yo también!! Vamos.... Ehh x cierto fiesta el viernes!!!!


Rosie: ehhh _____ Redwood... apenas empieza la semana y ya quieres que termine??


Tu: siii!!! Jejeje


Rosie: bien y quien la organiza...


Tu: Nick!


Rosie: mmm son muy amigos no???


Tu: jeje mas o menos bueno a comer no?


Rosie: siiiiii!!!!!!


Fueron hacia la cafetería del instituto pidieron su orden y fueron a comer a la terraza allí estaba Nick recostado aparentemente dormido.


Rosie: ____ mira ahí...


Tu: jaja es Nick.... Mmm ya tengo una idea... le salpicare algo de agua....


Rosie: pfff no quiero caer en una situación semejante!

Tu: jjeje oyee...


Abriste la botella de agua que traías y salpicaste un poco en su cara... no podías aguantar la risa.

 

Nick: ________ Redwood!!!!!!! No hay un lugar tranquilo mientras tú estés cerca....+

 

Tu: lo siento así soy...


Rosie: así es ella.....


Nick: la verdad Rosemary no se como puedes ser amiga de ella yo la veo a penas dos horas de clase y me pone mal!

 

Rosie: es xk la ves poco! Ella es especial...


Tu: gracias rosie!! No me defiendas mucho..

 

Nick: vaya veo k me trajeron comida!!

 

Rosie: jaja yo no! ____ tu le trajiste algo?


Tu: nooo esto es mio!

 

Nick: ahhh no se me despertaron de mi sueño ahora me dio

hambre!


Tu: de verdad pues bien mira baja x aquellas escaleras que dan a la cefeteria y allí conseguiras algo de comer...

 

Nick: mmm no! Mejor llamo a que los cocineros me traigan algo..

 

Tu:=/


Narra_____: pues bien Nick lo hizo llamo a la cafeteria y ordeno

algo de comer.


Luego alguien llamo y dijo que estaba en la terraza....


Nick: si ok si quieren suban pues! Si ok ya ordene bueno...



Tu: k perezoso!


Rosie: bueno comamos _____!


Tu: si!


Empezamos a comer nuestro almuerzo y subieron los meseros de la cafeteria con varios platos de comida. Nick no creo que vaya a comer todo eso.....

 

Tu: piensas comer todo eso???- no terminaste de hablar cuando subían la escaleras Jacob, Jackson y Joseph.


Jackson: Marie! De vdd?? Estas comiendo???

 

Rosie: tonto!!! Que no me ves!- rose y Jackson son primos y

aunque sus padres están distanciados ellos dos se llevan bien por lo que te a contado rosie.


Tu: basta niños.....=)

 

Nick: van a comer...


Joseph: no creo k ya se me fueron las ganas de comer!


Tu: ahhh no lo soporto-decias entre dientes-


Joseph: perdón?

 

Narra Joseph:


Ah no sé qué me pasa la veo a ella y mi vida cambia no sé si para bien o para mal..... Pero tal parece que a ella no le agrada para nada mi presencia, además no puedo actuar con aprecio para ella es imposible no puedo...!=(

 

Tu: lo siento deberías visitar al otorrino te falla el oído....!


Nick: ya niños..! ahh Joe no te hagas come ok!

 

Tu: -no dijiste nada más y terminaste de comer a veces tu

mirada se desviaba hacia Joseph hasta que el chocaba con la tuya y mirabas hacia otro lado-

 

Él tenía algo que te desconcertaba, en fin estabas confundida...


Terminaron de comer era la primera vez que comias con otros en

la escuela siempre estabas con rosie y si no sola!


Llego el viernes habían comprado un vestido hermoso con Rose.


Esta vez fuiste con tu coche el cual rara vez manejabas, llegaste a la fiesta varias chicas del instituto ya murmuraban seguramente que si me robe el auto jajaja que piensen lo que quieran......


Entramos con Rosie presentamos la invitación que me había dado Nick.


+++: bien srtas bienvenidas sigan por favor.

 

Rosie y tu: gracias...


En la entrada estaba Nick con sus amigos bueno más bien Joseph con sus amigos por lo que sabía él era como el líder del grupo...

 

estabas vestida asi....

 

Pov__________: Saludamos con todos menos con Joseph el salió en cuando entre... luego de disfrutar un rato con los chicos Salí del salón principal donde había una piscina, había una luz tenue que conjugaba con la luz de la luna me desconcentro un reflejo mientras bajaba alguien cayo a la piscina y se ahogaba, corri hacia la piscina me tire y mientras tomaba su brazo vi su rostro era Joseph! Lo ayude a salir de la piscina, lo recosté a un lado en verdad pesaba no reaccionaba realice un tipo de maniobra para que botara el agua que trago nunca me hubiera imaginado que él no supiera nadar!

Pasaban los segundos y no reaccionaba lo pensé un poco y tuve que.... Ayudar su respiración.... Con la mano tape su nariz a fin que no salga el aire abrí su boca pues seguiia el inconsciente e introducir un poco de aire un calor me recorrió cuando choque con sus labios. No reacciono aun y procedí de la misma forma y cuando me acerce el abrió sus ojos quede muy cerca de él escuchaba latir su corazón el me tomo de la espalda atrayéndome hacia el.


No se si se ahogoo??? si mintioo?? pero eso me molesto y le di un golpe en su mejilla tome mis cosas y Salí hacia mi auto llame a Rosie y me alcanzo no fueron muchos los que presenciaron aquella escena pero ahh ahora detestaba aún más a este tipo!

 

CaPiTuLo... UNO.....<3....=)

 

 

CAPITULO UNO

"Has las cosas con amor! Da y no esperes nada a cambio"

 

Lunes primer día de la semana.... Sonó la alarma de tu despertador querías seguir descansando te pesaba todo el cuerpo solo el pensar que tenías que levantarte ya te causaba dolor, y es que olvidaste que pasar toda la tarde jugando básquet tendría sus repercusiones pero bueno lo mejor fue que ganaron el partido.

Te causaba risa recordarlo además se te venían a la cara la forma en que miraba David a Rose aunque tal vez no se den cuenta aun estas segura que se atraen.

En fin te levantaste, luego de asearte buscaste algo de ropa para ir al colegio si bien este es tu último año.

Llegaste a la escuela David se ofreció a llevarte antes pasaron por casa de Rose para ir iguales, esa fue tu petición, a la cual David accedió inmediatamente.

 

Tu: hermanito pasamos por Rosie?????

David: claro!!! Bien srta apúrate se nos hace tarde....=)

 

Tu: okkk....

 

Al llegar a la escuela todo era como siempre estaban la niñas postizas, fresas, todas... no eras la más amiguera ni nada que le pueda parecer muchas de ellas solo actuaban por interés lo cual para nada soportabas. Todas eran tan superficiales según ellas no eran tus amigas porque eras "pobre" tu preferías que crean eso a que digan que son tus "amigas"

Conversabas con Rosie sobre el partido de ayer con David y sus amigos, mientras que tu mirada y mente se desvió como siempre hacia aquel chico Joseph Jonas junto con sus amigos.... Ellos bueno especialmente él era demasiado egocéntrico no lo soportabas el cree que todo gira a su alrededor no hay nada más que el bueno él y sus amigos habías llegado a tener una pequeña amistad con Nicholas bueno le decías Nick él no se molestaba para nada cuando hablabas de la pésima actitud de Joseph.

Mientras los mirabas de un momento a otro Joseph había puesto la mirada en ti. Quitaste tu vista de ahí mientras regresabas a lo que decía Rosie.

 

 

Tu: Rosie... dime algo? Me tiene mal dia y noche!

Sueño con ello ok!


Rosie: que cosa??


Tu: dime te gusta alguien???


Rosie: -se puso nerviosa- que claro obvio Taylor Lautner!! K pregunta ahh amiga estas loka bueno eehh me tengo que ir tengo clase de francés byee


Tu: jaja ok bueno xaoo...


Rosie: nos vemos para comer...


Mientras Rosie se dirigía a sus clases procediste hacer lo mismo tenías clases de ciencias estabas cerca del aula y Nick te dio alcance.

 

Nick: ____! Holaaa!

 

Tu:hey Nick hola!

 

Nick: que tal tu fin de semana¿?

 

Tu: bieeen!!! Aunque hoy ya no me podía levantar de la

cama!

 

Nick: jaja ok! K anduviste haciendo?

 

Tu: mmm casi nada solo ayer pase jugando básquet, futbol americano no more...

 

Nick: ahh niño!

 

Tu: Nick!!! Brócoli!

 

Dr. Nicols: buenos días! Bien tomen asiento todos la clase va a empezar.

 

Tu: Nick te has imaginado unos 40 años mas viejo?

 

Nick: emmmm no por?

 

Tu: no se.... Jejeje miro al dr Nicols y digo ahí esta Nick!! Jajaja

 

Nick: ahh!!! ______! A veces me das miedo sabes...

 

Tu: si me lo dicen a menudo...

 

Dr. Nicols: srta Redwood.. sielncio..

 

Las clases terminaron antes de lo previsto asi que aprovechaste y fuiste a la piscina ello te ayudaba mucho a pensar cuando lo necesitabas como también te distraía mucho la natación era tu deporte favorito..!

 

Mientras nadabas sentiste que alguien se recostaba en una de las sillas de la piscina no le tomaste atención y continuaste. Luego saliste y estaba allí de nuevo el no sabías porque pero su presencia te alteraba; bien su personalidad no te agradaba y esa era una de las causas o al menos era lo que pensabas.


 

Helloooo every body al los tiempos....!!!!!!!!! subi al fin!!! espero les guste mis niñas......!!!

byeee

Adri!


 

MASOQUISMO PERSONAJES


MASOQUISMO......


PERSONAJES

_______ Redwood, tu. Estas en último año de preparatoria aun estas indecisa en que seguir en la universidad o tal vez no vayas a una. Pasaran muchas cosas que al final decidirás la carrera menos esperada por ti. Siempre te ha gustado ser independiente por te has ganado casi siempre las cosas x ti misma.


David Redwood: tu hermano le fascina lo electrónico está en la universidad será un futuro ingeniero en sistemas operativos. Es tu mejor amigo confidente quien te ha ayudado siempre y esperas k nada cambie.


Edward Redwood: es tu padre dueño de una red de supermercados el cual no imaginaron que llegaría a varias partes del país.


Marie Redwood; es tu mama quien te quiere y te consiente muuucho... bueno a ti y a David.


No tienes un gran grupo de amigos como los demás sin embargo existe alguien que conoces desde el jardín de niños quien ha sido prácticamente tu mejor amiga de toda la vida quien te apoya siempre en lo que necesitas


Rosemarie Kaulitz: tu mejor amiga.


Joseph Jonas: un joven guapo engreído egocéntrico..... lo cual es todo aparentado en realidad es amable simpático, con un corazón! Su madre ha querido que sea lo que ella quiere algo que puede cambiar aun.


Mandy Jonas: hermana mayor de Joseph aunque es mayor que tú será una gran amiga también.


Jacob Farell, Nicholas Smith , Jackson Andersen : son los mejores amigos de Joseph se conocen desde el jardín de niños junto con Joseph son mejores amigos hacen y deshacen muchas cosas.....

 

helllooo mis niñaasss aki yo de nuevo es una nueva novela espero les gusteee okkkkk.....

espero comentarios sugerenciaasss recomendaciones,,.....

recomienden la novell... ok las quierooo...

byeeee

FINAL..... EPILOGO..... =( =)

5 comentarios minimo y subo nuevaaaa novel...... jejejejje sorry bueno byeeee las kierooo

adri!

 

EPÍLOGO

 

 

 

En todos estos siglos, Velkan nunca se había preocupado de la Orden. Él los había dejado desbocarse sin su interferencia. Pero todo eso iba a terminarse.

Ellos habían amenazado a Esperetta y casi la habían matado. Ahora que su esposa había regresado, no iba a dejar que nadie se la quitase otra vez.

Sin preámbulos, él usó sus poderes para cerrar la puerta de la casa de Dieter. Velkan irrumpió a través del umbral como su fuese suyo. Dieter y Stephen lo miraron con un jadeo, al igual que otros cinco hombres.

Y antes de que Velkan pudiera moverse, le dispararon una flecha al pecho. Él la cogió en su puño y la tiró al suelo. "Ni siquiera lo intentes otra vez," amenazó él.

"¿Q-Qué estás haciendo aquí?" dijo Dieter con una fina capa de sudor sobre su frente.

Velkan dedicó a cada miembro una mirada hostil que debería acobardarlos adecuadamente. "Estoy aquí para enterrar el hacha como suele decirse. Dónde enterrarla exactamente eso es enteramente cosa tuya. Podemos enterrarla en la tierra y dejar el pasado a un lado o puedo enterrarla en el corazón y cabeza de cada uno de vosotros. De cualquier manera, la persecución de mi esposa y sus amigos se detendrá ahora."

Dieter bufó. "No vas a venir aquí y darnos órdenes"

Velkan disparó una ráfaga a los pies de él. "Sé inteligente. Toma lo que te estoy ofreciendo. Le prometí a Esperetta que ya no sería un bárbaro. Así que estoy intentando ser civilizado acerca de esto y dejarte vivir incluso aunque el señor de la guerra en mi interior se bañaría en tus entrañas."

"Nosotros hemos jurado-"

"Déjalo," escupió Velkan, cortando a Dieter. "Yo fui uno de los miembros de esta Orden hace quinientos años y conozco el juramento que todos habéis hecho. Y yo he hecho uno nuevo. El próximo hombre o bestia que amenace a mi esposa o a mis sirvientes no vivirá para lamentar esa estupidez. ¿Queda claro?"

El esperó hasta que cada hombre asintió.

Velkan respiró profundamente. "Bien. Ahora que estamos de acuerdo, os dejaré en paz"

Volviéndose hacia la puerta, Velkan vislumbró algo por el corner de su ojo. Antes de que pudiese reaccionar, sonó un único disparo.

Él se quedó mirado hacia una esquina de la habitación donde Esperetta estaba parada con Raluca, Francesca, Viktor y Andrei.

Esperetta sostenía el arma en sus manos. Sus ojos estaban entrecerrados sobre los hombres en la habitación. "¿Alguien quiere intentarlo e ir tras de mi marido?"

Velkan vio a Dieter tendido en el suelo con un simple disparo en su pecho. Atónico, Velkan encontró la mirada de Esperetta.

Ella no habló cuando se movió hacia él para coger su mano mientras los lobos se quedaban a sus espaldas. "Caballeros" dijo ella lentamente. "Yo creo que la mayoría de ustedes conocen a la familia de Illie y creo que ellos quieren tener unas palabras con ustedes. A solas.

Stephen se puso en pie. "Retta..."

"Déjalo, Stephen. Ya me has dicho lo que necesitaba saber."

Velkan no estaba seguro de que debía hacer, pero cuando Esperetta tiró de él fuera de la casa, él la siguió. Y tan pronto como las puertas se cerraron tras de él, oyó los gritos de los hombres.

Él se quedó mirando ligeramente atontado a su esposa. "Pensé que querías perdonarles"

"No soy la niña con la que te casaste, Velkan. Soy una mujer que entiende ahora como funciona el mundo. Ellos no habrían parado de perseguirnos. De todas maneras. Frankie y su familia reclaman una deuda de sangre por lo que la Orden le hizo a su padre. Le dije "bon appétit" Ella caminó hacia el interior de sus brazos y depositó un casto beso en su mejilla. "Gracias"

"¿Por qué?"

"Por intentar ser un caballero cuando yo sé que tiene que ir contra cada parte de tu naturaleza."

El tomó la pistola de su mano y la lanzó a los bosques antes de ahuecar su cara en sus manos. "Por ti, Esperetta, cualquier cosa"

Ella le dedicó una mirada especulativa. "¿Cualquier cosa?"

"Sí"

"Entonces ven y desnúdate conmigo. Ahora mismo"

Velkan rió antes de besarla ligeramente en los labios. Y por primera vez en su vida, él estuvo encantado de someterse a las órdenes de alguien. "Como tú desees, Princesa."

 

 

HELLOOO MIS NIÑAS aki les traigo el epilogooo..!!!!!!!!!!! este es el finalll espero les guste a mi me encantooooo jejejje

bueno mis ñiñas pronto subire mi nueva novelaaaaa estoy emociooonadaaaa!!!! jejejjeje bueno aunk tendran k esperar pokito xk las clases me comsumeen!!!! nooooo...

bueno las kiero ahorita paso x sus novels..
!

besossss

adri!

gracias x sus comentariooosss anto y falon!

CAPITULO 5 HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE... (PeNuLtImO=()

holaaaa mis niñas como estaaannnn espero k muuuy bien!!!!!!!!!!! uuuu ya estoy en clases againn!!!! aaahh la esperanza no se pierde vdd? pues bien si Dios quiere el año k viene puedo ir a estados unidosss!!! si k emocionn!!!! ojala se puedaa!!!! bueno aki les dejo un cappp...!!!!!

y una recomendacion

Anto acaba de subir una novela esta empezando todas pasamos x ello alguna vezzzz lean y comenten su novelaa okokok!!!! siiii aki sta el link

 

http://www.metroblog.com/profiles/Andreina_Rodriguez

este es el ultimo capp....!!!! =((((( el k viene es el epilogooooo

 

 

 

CaPiTuLo 5 HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE

 

Velkan  estaba dolorido con algo que era solo segundo al empalamiento. Sus poderes de Dark-Hunter deberían haberle curado para ahora... esto le indicaba que tan graves habían sido sus heridas para que estuviese todavía dolorido de ellas.

Él se volvió cuando oyó que la puerta se abría.

Era Esperetta, y allí por un segundo él regresó quinientos años atrás cuando habían compartido esa habitación, cuando ella había estado dispuesta a unirse a él cada noche.

Una vez que él había reclamado su casa después de su muerte, le había costado grandes dolores hacer que su habitación bajo el corredor fuese justo igual a como cuando ella había vivido aquí. Pero aunque sus cosas personales habían estado allí, ella nunca la había usado más que para vestirse. En contradicción a las costumbres de aquella época, ella había compartido esta habitación con él para dormir...y para otras cosas cuyo recuerdo lo calentaban completamente.

Haciendo una mueca de dolor, él todavía podía imaginar la manera en que su olor había impregnado sus sábanas y almohadas...

La manera en que se había aferrado a su piel.

Se fuerte, Velkan. Tenía que serlo. La última cosa que quería era dejar que ella lo hiriera más de lo que ya lo había hecho.

Ella entró vacilando un poco antes de bajar la bandeja sobre la mesa junto a su cama. Su largo pelo estaba recogido en una cola de caballo y se veía extremadamente cansada.  Aún así  seguía siendo la mujer más hermosa que él hubiese visto. "¿Todavía prefieres tu filete servido con  cebollas y manzanas guisadas?"

Su pregunta lo sorprendió. No podía creer que ella recordase eso. Asintiendo, él la miró levantar la tapa de plata del plato y descubrir las cebollas.

"¿No vas a comer?" le preguntó cuando ella le tendió el plato.

"Acabo de desayunar algo. Realmente no tengo hambre."

Él negó con la cabeza ante ella. "Coge el plato del pan y comparte esto conmigo"

"Lo necesitas tú"

"Sobreviviré y puedo enviar a por más. Ahora trae el plato."

Ella arqueó una ceja ante su tono irritado.

"Por favor," añadió él, suavizando su voz.

Retta se detuvo ante eso. Este era un hombre que solía impartir órdenes. Que ella supiera, él nunca había usado la palabra "por favor" antes. Su corazón se suavizó, tomó el plato e hizo lo que él le dijera.

"Gracias", dijo ella cuando él dividía su comida con ella. "Ya de paso, tengo un hueso que comentar contigo"

"¿Solo uno?"

Ella sonrió a pesar de si misma. "Por el momento"

"Entonces no puedo esperar a oírlo", dijo él antes de probar su filete.

"¿Bram y Stoker"?

Él se rió profundamente, un sonido resonante.

"Era apropiado, creo yo"

Retta le gruñó. Pero no había mencionado su habitación, la cual ella había visto la noche de su llegada. Eso había sido un misterioso recordatorio de su pasado, y eso lo le había dicho lo mucho que Velkan la amaba. Incluso si él lo negaba, ella sabía la verdad. Todo había permanecido igual como si él hubiese estado esperando su regreso en algún momento.

Cuando lo había visto, se había sentado en las escaleras y llorado su propia estupidez..

Forzándose a apartar ese pensamiento, se aclaró la garganta. "¿Tuviste que darle a ese hombre ese tremendo libro sobre mi padre?"

Él encogió esos anchos hombros antes de limpiarse la boca. "Estaba estacionado en Londres en aquel tiempo y aburrido. Él había estado trabajando en un libro y le había llamado Radu al personaje principal-el cual, sin ofender a tu tío, no es ni de cerca tan apropiado como Vlad Drácula. Además, no es culpa mía que el libro saliese. Este debería haberse olvidado completamente si no fuese por la película de décadas más tarde.

Ella entrecerró los ojos mirándole con sospecha. "Oí que también metiste la mano en eso."

"Ese es un rumor del cual soy inocente"

"Uh-huh". Incluso si así fuera, ella no estaba realmente enfadada con él. Al menos no ahora. Hace un siglo, habría querido arrancarle la cabeza de los hombros, pero extrañamente, ahora que estaba aquí, sentía una extraña especie de paz. Era tan bizarro.

Él dejó su plato a un lado.

"No se te ha atravesado, ¿verdad?"

"No tengo hambre realmente."

El único problema era que ella tenía era morirse de hambre... y no era de comida. Lo que ella realmente quería era probar un poco de esa deliciosa boca suya. Él era pecaminoso y decadente. Siempre lo había sido, y había pasado tantísimo tiempo desde que ella había tenido un beso.

Velkan apenas podía centrarse cuando su cuerpo ardió por probar el de su esposa. Cuan cruel era estar así de cerca de ella y no permitirse saciar la necesidad que quemaba tan furiosamente dentro de él.

Ella terminó su comida, entonces se movió a retirar el plato de él. Cuando lo hizo, se volvió a mirarlo. Eso fue un error.

Incapaz de detenerse, él enterró su mano en su suave pelo castaño y tiró de ella más cerca de él. Él esperaba que ella lo empujase a un lado.

No lo hizo.

En lugar de eso, ella encontró sus labios con notable pasión. Era como si quisiese devorarle.

Velkan gruñó ante su entusiasmo. Esto había sido la última cosa que había esperado de ella. Pero Dios, que bien sabía. Este era el momento más increíble de su vida y todo en lo que podía pensar era en atraer su cuerpo desnudo al de él.

Retta no podía tener bastante de el cuando se inclinó a si misma en sus brazos. Al menos no hasta que pasó sus manos con impaciencia contra sus costillas y lo sintió encogerse de dolor por sus heridas. "Lo siento", jadeó ella, retirándose.

Pero él no la dejó ir lejos. La atrajo de vuelta a él y le dio un beso tan abrasador que la derritió completamente. Con una sonrisa bromista, ella mordisqueó sus labios. "Todavía estás herido".

"Tú vales un poco de dolor", susurró antes de enterrar sus labios contra su garganta.

Retta gimió cuando escalofríos la recorrieron, y su cuerpo se incendió inmediatamente. Había pasado mucho tiempo desde que habían estado juntos. Ella lo había olvidado todo excepto lo bien que se sentía esto. Lo bien que se sentía Velkan. Inclinándose hacia atrás, ella tiró de él con ella hasta que su peso la presionó sobre la cama. Todavía sus labios no dejaban su cuello mientras le desabotonaba la camiseta. Sus ojos estaban oscurecidos con el hambre cuando acunaba su pecho mientras su pulgar se deslizaba bajo el cordón para acariciar su piel. Ella tembló ante su cálido toque mientras le quitaba la camiseta por la cabeza

Su piel estaba todavía quemada y se veía rugosa, pero incuso así, ella nunca había visto nada más exquisito. Él era tan delgado y bien formado que ella podía ver la línea exterior de cada músculo sobre su pecho. Y recordó la primera vez que lo había visto desnudo. Él había vacilado, temiendo herirla. Y ella había estado asombrada por el tamaño de él. Por el contraste de su masculino cuerpo con el de ella. Donde ella era suave, él era duro. Donde la piel de ella era lisa, la de él estaba surcada por cicatrices de batalla y callos. Y su esencia...

Era caliente y masculina, decadente.

Temblando, ella se echo atrás y se deshizo de su sujetador, dejándolo caer al suelo.

Velkan apenas podía respirar. El todavía no podía creer que ella le estuviese permitiendo tocarla. No después de toda la rabia que ella había arrojado. Todos los insultos que había tenido que devolverle a lo largo de los siglos. Si fuese inteligente, la hubiese enviado a hacer las maletas. ¿Pero cómo podía? Más allá de la rabia, él sabía la verdad.

Todavía la amaba. Todavía la deseaba.

Ella lo era todo para él.

Y ella quizás cambiase de idea...

Eso sería demasiado cruel. Cruel incluso para la hija de Vlad el Empalador.

Con ojos oscurecidos por el deseo y la pasión, se apartó de la cama para sacarse ella misma los pantalones. Velkan pensó que iba a morirse cuando ella llegó a sus medias. Su respiración se convirtió en cortos, agudos jadeos cuando ella se lamió los labios, riéndose de él, excitándolo. Las puntas de sus dedos fueron bajo la tela negra.

"¿Quieres que me vaya?" preguntó ella vacilando mientras él esperaba a que ella bajase esa maldita excesiva pieza de tela.

¿Qué? ¿Estaba loca? ¿O solo planeaba enfriarle?

"Infiernos, no," gruñó él.

Sonriendo, se quitó lentamente las medias de sus piernas hasta que pudo salir de ellas. En ese momento, era una lucha no correrse con solo ver su desnudez. Maldición, ella tenía el cuerpo más caliente que los dioses habían otorgado a una mujer.

Cierto que sus pechos no eran muy grandes y sus caderas eran un poco anchas, pero no le importaba. No había mujer más perfecta.

Retta adoraba el poder que ella sentía cuando él la miraba con los ojos entrecerrados. Aún así, ella podía decir cuan impaciente estaba él. Pero eso no era nada comparado a cuan malamente quería ella saborearle.

Ella apartó a un lado las mantas que cubrían el cuerpo de Velkan, entonces se arrastró hacia atrás en la cama entre las piernas de él sin romper jamás el contacto visual con él. Con la boca seca, ella finalmente bajó la mirada hacia el bulto al fondo de su pijama. Ella podría haber jurado que lo oyó lloriquear.

Pero todavía no se había movido mientras ella movía su mano de modo que pudiese cubrirle a través de la tela. Él siseó como si estuviese siendo torturado, y aún así ella sabía por la mirada de alivio de su cara que él estaba disfrutando inmensamente. Esto aún no era bastante. Su corazón martilleó cuando todo su cuerpo se incendió por él, ella hundió su mano dentro de la goma de sus pantalones para sacarle fuera. Su piel estaba tan caliente y lisa cuando ella tocó su pene. Él ya estaba mojado y goteando. Acarició su extremidad, haciendo que él arqueara su espalda como si estuviese siento torturado sobre el potro.

Riendo con placer ante su respuesta, ella apartó su mano de modo que pudiese probar la salada dulzura de él.

Velkan estaba absolutamente en llamas cuando él la vio lamer la punta de su dedo. Pero eso no fue nada comparado a lo que sintió cuando ella agarró la banda elástica de sus pantalones para quitárselos. Él levantó sus caderas para ayudarla incluso aunque la lentitud de ella empezaba a fastidiarle. Él quería saborearlo, y al mismo tiempo quería estar dentro de ella con tal desesperación que apenas podía contenerse. Era todo lo que podía hacer para no cogerla y voltearla debajo de él.

Pero su paciencia se esfumó cuando ella tiró sus pantalones sobre su hombro, bajando después la cabeza para tomarlo en la boca.

La visión de su pelo sobre su propio regazo mientras le probaba era más de lo que él podía soportar. Ella alzó la mirada y encontró la de él con nada más que un hambre cruda en su mirada... Él tuvo que apretar sus dientes para aguantar su orgasmo. Pero era difícil y él no quería terminar tan rápidamente.

El tubo que recostarse y quedarse mirando el techo solo para controlarse, y aún así el todavía sentía el húmedo calor de su boca cuando ella lo lamía desde la base a la punta.

Retta gruñó profundamente cuando vio a Velkan apretar la sábana en sus puños. Él levantó su pierna entre las suyas, y cuando su muslo tocó su centro ella casi se corre con el agudo placer de ello. Ella le debía tanto y no iba a dejarle hasta que él supiera lo mucho que sentía lo que les había hecho a ambos.

Con su cuerpo palpitando, ella fue depositando besos en su camino desde su pene hasta su ombligo. Entonces se movió hacia sus caderas de modo que ella pudiese lamerle mientras él hundía sus dedos profundamente dentro de ella. Cerrando sus ojos, saboreó su contacto mientras se movía para así montarse sobre sus caderas.

Él movió su mano y acunó su mano cara antes de besarla, y en ese momento cada mal pensamiento que ella había llevado de él se fundió y no pudo recordar que había en él que la había hecho escapar. Cerrando sus ojos, ella saboreó su lengua y su boca. Saboreó la sensación de sus manos sobre su cara antes de descender por si misma sobre él.

Velkan tembló cuando ella lo tomó dentro durante todo el camino hasta su empuñadura. Él había soñado con este momento los últimos quinientos años. Y todos esos sueños palidecían en comparación a este único momento. Él inhaló la dulce fragancia de su piel cuando ella lo montó lenta y fácilmente.

Esto era todo lo que él había querido en toda su vida. Esperetta en su cama. Su cuerpo dentro del de ella. Él dejó escapar un profundo gruñido mientras ella continuaba montándolo, conduciéndolos a ambos hacia su mutuo placer. Ella mordisqueó y lamió la yema de su dedo mientras él trazaba suavemente la curva de sus labios.

Necesitando tocarla, él dejó caer su mano hacia debajo de modo que pudiese tomar su pecho en su mano y juguetear con su duro pezón con su palma. Elevando sus caderas se introdujo aún más profundo en ella.

Retta sonrió y tomó la mano de Velkan en las suyas mientras les daba a ambos lo que necesitaban. La mirada de placer de su cara solo hacía eco de la suya propia. Se sentía tan bien volver a estar con él. Tan natural. Por primera vez en siglos, ella honestamente se sentía igual que si estuviese en casa.

Y ella jamás se volvería a marchar otra vez.

Ese pensamiento la barrió un instante antes de que su cuerpo se estremeciera y convulsionara. Su cuerpo explosionó en una gloriosa inundación de éxtasis. Gritando, se inclinó hacia delante sobre Velkan cuando aceleró sus embates, aumentando aún más su placer.

Y cuando él se corrió, susurró su nombre igual que una jadeante plegaria. Eso le dio más esperanza que ninguna otra cosa de que él le perdonara.

Con el corazón acelerado, ella se tendió sobre su pecho mientras él la sostenía cerca de la luz del fuego. No había sonido alguno en la habitación a excepción de su respiración y el sonido de su corazón retumbando bajo su mejilla. Cerrando los ojos, ella inhaló su esencia y acarició los músculos de su brazo.

Velkan permaneció en silencio mientras sentía cada parte del cuerpo de ella presionado contra el suyo. Él amaba la sensación de su piel sobre la suya. De su mano acariciando su brazo.

Pero él sabía que esto no podía durar.

Sabía que no podía confiar en ella.

No importaba la manera en la que él se sentía ahora mismo, el pasado estaba anclado con fuerza en su mente. Y era ese pasado el que no quería revivir. Aprendiendo a seguir a través de cada día mientras una parte patética de él había seguido mirando la carretera, pensando, no, rogando, que ella volviese a él.

Quizás estuviese con él ahora, pero ella no había confiado en él. Nunca lo haría. Y lo quemaba más que un potente veneno.

"¿En qué estás pensando?" susurró ella.

"Me preguntaba cuando cogerías el próximo vuelo para salir de aquí"

"No me voy a ir Velkan."

"No te creo. Tienes un trabajo al que regresar. Una vida a la que volver."

Retta se quedó callada ante eso. Él tenía razón... y estaba equivocado. "Había tenido otro trabajo en el pasado al que podría regresar. También puedo dejar este. Yo pertenezco aquí, contigo."

Él no dijo nada, pero la duda en sus ojos la atravesó.

"¿Me darías al menos otra oportunidad?"

"¿Para qué?"

"Para ser tu esposa"

"¿Crees que podría hacerte feliz? Yo estoy aquí destinado en Rumania. En los confines del mundo que tú habías abrazado. No serías feliz sin todas las comodidades a las que estás acostumbrada. Además, los Dark-Hunters no están casados. Ni siquiera se supone que tengan ningún tipo de lazos sentimentales cualquiera que sean."

"Entonces recupera tu alma y libérate."

"¿Y si no quiero eso?"

Su pregunta la tomó con la guardia baja. "¿Seguirías sirviendo a Artemisa?"

"Soy inmortal, y un animal, ¿recuerdas? Vivo para la guerra."

"¿Elegirías eso antes que a mí?"

Sus ojos negros la quemaron. "Tú elegiste mucho menos que eso por mí"

Retta apartó la mirada avergonzada. El tenía toda la razón. Con el corazón pesado, se apartó de él. Su mirada calló sobre zonas de su cuerpo donde la piel estaba todavía ampollada debido a su rescate. "Entonces supongo que no hay futuro para nosotros.

Él dejó escapar cansado un suspiro. "Nunca lo tendremos, Esperetta."

Ella apretó sus dientes con frustración. "¿Entonces nos divorciamos?"

"¿Por qué preocuparse? La muerte ya nos ha separado"

No es verdad. Estúpidamente se habían separado ellos, no la muerte.

Retta se movió de la cama y agarró sus ropas antes de vestirse sin otra palabra. Ella no sabía que decir.

"¿Así que esto es todo entonces?"

"Lo es"

Ella asintió cuando abrió la puerta al pasillo. Entonces vaciló. "Tengo que decir que estoy sorprendida".

"¿Por qué?"

" Tú cobardía. Siempre pensé que tenías más agallas que eso."

Él se giró en la cama dándole la espalda. "Entonces estamos iguales"

"¿Cómo así?"

"También te juzgué mal. Una vez pensé que valía la pena morir por ti."

La puerta se cerró de golpe delante de las narices de ella.

Retta se quedó allí mirando fijamente la puerta de madera, con la boca abierta, sus palabras resonando en sus oídos. Ella taladró la puerta con la mirada, medio tentada de pegarle una patada y golpearle a él. Pero no le daría esa satisfacción.

Bien. Si él quería jugar de esa manera, que así fuese. Lejos estaba de ella el discutir. Como él había apuntado, ella tenía una vida en América. Levantando su barbilla, dio media vuelta y caminó hacia su habitación al final del corredor.

Y con cada paso que ella daba, más lágrimas escapaban de sus ojos cuando el dolor la atravesó. Con el corazón roto, abrió la puerta para encontrar a Raluca en su habitación, sacudiendo la cabeza ante ella.

Retta se aclaró la garganta. "No me mires así. Tú no lo entiendes."

"Lo entiendo," Raluca cruzó la corta distancia entre ella y le tendió su mano.

Necesitando sentir consuelo, Retta tomó la mano de Raluca y entonces jadeó cuando un agudo calor la atravesó. Este la sacó fuera de esta habitación al interior de un ligero vacío que era abrasador y espantoso. Ella oyó el viento gritando en sus oídos cuando algo azotó contra su cuerpo. Ella levantó su mano para proteger sus ojos de una repentina luz que perforaba la oscuridad.

No lejos en el señorío, ella se encontró a si misma en una pequeña villa donde ella se había refugiado con Velkan después de que sus familias se hubiesen enterado de su matrimonio. La familia de él lo había repudiado y su padre había votado por ver a Velkan muerto. Y había sido su propio padre quien los había encontrado primero.

Completamente incorpórea, ella permaneció en la esquina donde ella podía ver a Velkan, quien estaba arrodillado al lado de su comatoso cuerpo. Aunque se habían estado escondiendo, él no había llevado la armadura de guerrero. Estaba vestido con una simple túnica y mangas. Para su completo shock, había lágrimas en sus ojos cuando sostenía sus manos en las suyas y le besaba la punta de los dedos. Ella nunca lo había visto tan vulnerable.

"No dejaré que te haga daño," susurró, bajando su mano de su cara. "Raluca te mantendrá a salvo por mí. Por favor no te enfades por que te esté dejando. Es la única manera que conozco de liberarte para que vivas la vida que te mereces." Él la levantó de modo que sus labios estuvieran a solo unos centímetro los de ella. "Te quiero, Esperetta. Siempre" Y entonces él presionó sus labios contra los suyos antes de apartarse con un gruñido.

Aún así, ella vio la solitaria lágrima que se había deslizado por la esquina de su ojo, bajando por su mejilla. Él la había limpiado antes de que se diese la vuelta y abriese la puerta de su villa.

Allí ante él estaba el padre de ella con su arma. Vestido en armadura, su padre no llevaba yelmo que cubriera sus duras, características facciones. Su largo pelo negro caía sobre sus hombros mientras entrecerraba sus ojos negros en su marido. Ella hizo una mueca de dolor al ver la rabia contorneando la cara de su padre. Nunca ni una sola vez había visto este lado de él. Para ella, su padre había sido solo amoroso e indulgente. Bueno. Velkan sacó su espada y permaneció allí de pie como si tomase todo de ellos.

"Te has excedido en número, muchacho," gruñó su padre. "¿Es así como quieres morir?"

"En batalla, por supuesto. Es como lo prefiero." Velkan volvió a mirar por encima de su hombro. "Pero tienes que prometerme que permitirás que mis sirvientes se lleven a Esperetta a casa para el entierro. ¿Todavía lo juras?"

Su padre frunció los labios antes de asentir.

Velkan clavó la hoja de su espada en el suelo al lado de sus pies. "Entonces me rendiré a ti..." él se detuvo antes de decir, "Misericordia", entre sus apretados dientes.

Dos de los hombres habían desmontado antes de que ellos fueran a coger a Velkan. Tan pronto como lo sujetaron, su padre desmontó de su caballo. Él se adelantó con un enfadado pavoneo.

"Ella está muerta," escupió Velkan intentando liberarse. "Déjala descansar en paz"

Su padre bufó cuando entró en la villa y se movió hasta quedar a su lado. Retta contuvo la respiración cuando vio el dolor que oscureció su ceño. Sus labios temblaron levemente cuando se inclinó sobre su cuerpo. Él levantó su mano para presionarla contra la boca y nariz de ella de modo que pudiese mantenerlos cerrados.

"Te lo dije," dijo Velkan, su voz bordeando la rabia. "Ella está muerta"

Su padre arrancó la daga de su vaina cuando se volvió a Velkan con una fiera maldición. "Ella no es nada más que una puta Danesti". Y entonces su padre hundió la daga directamente en su corazón,

Velkan dejó escapar un grito tan angustiado que hizo que cada vello de su cuerpo se le pusiese de punta mientras se liberaba de los dos hombres que lo sostenían y agarraba su espada. Antes de que pudiese liberarla, le dispararon dos flechas a la espalda-una directa a su hombro, la otra a la izquierda de su espina dorsal. Velkan se fue de lado, y cuando se derrumbaba, otra flecha impactó en su pierna. Él gritó alcanzando la espada caída. Hasta que otra flecha fue encajada en su antebrazo.

"¡No lo matéis!" rugió su padre. "¡Todavía no!" Él alejó la espada de Velkan de una patada antes de clavar más profundamente la flecha que tenía Velkan en la espalda. Velkan gruñó, intentado apartarse, pero no había nada que él pudiese hacer.

En vez de eso, miró hacia dentro en donde estaba ella. "Esperetta," jadeó en un tono que estaba empapado con la tragedia y la pérdida.

Su padre aferró a Velkan  por el cabello y le dio la vuelta. "Ella es la menor de tus preocupaciones, bastardo."

Velkan intentó luchar, pero estaba demasiado herido para tener mucho efecto sobre los caballeros que estaban mejor armados. Incapaz de soportarlo, Retta se volvió. "Sácame de aquí, Raluca. Ahora".

Ella lo hizo, pero todavía no había llevado a Retta de vuelta a la mansión. En vez de eso, Raluca la llevó a donde su padre estaba torturando a su marido. La respiración de Retta se retuvo en su garganta cuando vio como sangraba y se convulsionaba cuando ellos le ponían atizadores calientes sobre la piel.

"¡Basta!" gritó aterrada, cerrando sus ojos y cubriendo sus oídos. "Llévame a casa. Ahora"

Para su instantáneo alivio, Raluca la obedeció.

Retta la miró con enojo. "¿Cuál era el objetivo de esto?"

"Que entendieseis"

"Lo he hecho, ¿de acuerdo? Estaba dispuesta a-"

"No, no vos. Yo sé que estabais lista para empezar de nuevo. Pero ahora sabéis por que el Príncipe Velkan no lo está. Vos no podíais siquiera ver lo que vuestro padre le hizo a él y ni siquiera habéis visto lo peor de esto." Los ojos de Raluca brillaron con rabia cuando la miró. "¿Qué creéis que hubiese dado si pudiera simplemente cerrar sus ojos y decirme que le llevase a casa?"

Retta tragó a través del nudo que tenía en su garganta. Raluca tenía razón. Él había aguantado el infierno por ella.

"No puedo deshacer lo que hice y él no me perdonará. Si tienes algún truco mágico en tu bolsa que nos de una tierra en común, entonces sácalo. Pero a estas alturas, no soy la única que está siendo obstinada aquí. Y no soy la única que tiene que perdonar. Me he disculpado. No hay más que yo pueda hacer."

Raluca dejó ir su mano antes de asentir brevemente. "Tenéis absoluta razón, Princesa. Perdonadme."

Y antes de que ella pudiese si quiera parpadear, Raluca se desvaneció de la habitación.

 

 

 

***

 

 

 

Velkan se tensó cuando sintió una presencia detrás de él. Se volvió rápidamente en la cama para encontrar a Raluca  mirándole con una inquietante mirada.

"¿Algo va mal?"

"Sí." Ella se estiró y tocó su brazo.

Velkan aspiró entre sientes cuando su visión se desdibujó. De repente ya no estaba en su habitación. Estaba en completa oscuridad con un tremendo peso oprimiéndole el pecho. Era caliente y asfixiante. Opresivo. Algo olía como a tierra putrefacta. Húmeda y fría. Esto lo asfixiaba. Él no podía respirar cuando un podrido terror cruzó a través de su cuerpo. Desesperado, empujó a través de la oscuridad.

Esta no cedía.

Más desesperado que antes, empujó incluso más fuerte. Solo que esta vez, causó que algo cayese sobre él. Él tosió y se ahogó cuando toda su cara fue cubierta con pesada y sucia tierra. El peso de esta era torturante. El fuerte sabor arenoso, llenó su boca y su nariz cuando intentaba empujar y cavar, intentando liberarse de esto.

Él nunca había sentido nada igual a eso. Cada movimiento solo hacía que empeorara. Cada segundo pasaba con atroz lentitud mientras luchaba contra su prisión. Parecía haber pasado una eternidad antes de que él finalmente se librara de ello. Tosiendo y vomitando tierra, se encontró a si mismo emergiendo de un sepulcro que solo tenía un simple nombre y una fecha.

 

ESPERETTA D. 1476

 

Confuso, bajó la mirada a sus manos, solo que no eran las suyas. Eran femeninas y estaban llenas de arañazos y heridas de cavar. Eran las de Esperetta.

Todavía tosiendo, intentó liberarse de la tumba, pero el peso de su vestido tiraba de él hacia el ataúd. Temiendo caer, lo golpeó con los pies, rompiendo el dobladillo y usó sus brazos temblorosos para tratar de salir de la tumba.

Y cuando se tendió sobre el suelo, intentado quitarse el sabor a suciedad de su boca, sus pensamientos giraron.

¿Qué había sucedido?

Estaremos juntos, Esperetta. Confía en mí. Cuando despiertes, estaré a tu lado. Nos iremos a París, solo los dos, y comenzaremos nuestras vidas. Nadie sabrá quienes somos.

Solo que no estaban juntos. No había rastro de Velkan ahora. El pánico se adueñó de Esperetta cuando miró hacia el frío, desolador cementerio. ¿Dónde podría estar él?

Una ola de terror pasó a través de ella cuando temió por él. Seguramente no estaba muerto. No su Velkan. Él había sido siempre tan fuerte. Tan fiero.

"Por favor", ella se limpió las lágrimas que caían de sus ojos. Tenía que encontrarle. La última cosa que ella quería era vivir sin él. Él lo significaba todo para ella.

Insegura de a donde ir, se dirigió a través de la fría oscuridad hacia las luces del pueblo, desesperada por él. No fue hasta que ella hubo alcanzado la calle que se dio cuenta que no estaba lejos de la casa de su padre.

¿Por qué estaba allí? Ella había tomado su pócima muy lejos de ese lugar.

Con Velkan.

Sin ningún lugar a donde ir, ella se dirigió hacia el palacio de su padre. Pero nunca alcanzó las puertas. Antes de que pudiese hacer más que deslizarse en el puente, oyó el sonido del entrechocar de las espadas.

Y entonces oyó el grito de su padre.

Sin un pensamiento claro, corrió hacia el sonido solo para resbalar cuando vió a su padre tendido muerto a los pies de Velkan. Su boca dejó escapar un ahogado grito cuando vió a su marido patear el cuerpo de su padre y maldecirle. Pero eso no fue lo peor. Lo peor vino del único movimiento de la espada que separó la cabeza de su padre de su cuerpo.

La fría satisfacción sobre la cara de  Velkan le quemó los ojos mientras agarraba la cabeza de su padre por el pelo y la tiraba sobre el suelo. "Muerte a la casa de Dracul. Pues toda ella se quemará en el infierno." Esas palabras resonaron en su cabeza.

¡Velkan era un monstruo!

Esta vez su grito salió desde lo profundo de su alma.

Velkan se movió de un tirón cuando ese grito resonó a través de su memoria. Él intentó liberarse del apretón de Raluca, pero ella se negaba a dejarlo ir.

"¡Suficiente!"rugió él."No quiero ver nada más"

Ella finalmente lo soltó.

La respiración de Velkan era trabajosa cuando se quedó mirando al Were-Hunter. "¿Cómo puedes hacer eso?"

Ella cruzó los brazos sobre su pecho. "Mi padre era un Dream-Hunter. Yo heredé algunas de sus habilidades, tales como manipular la realidad de modo que tú pudieses experimentar esa noche como Esperetta."

"¿Por qué harías eso?

"Por que yo perdí a mi compañero por el odio de una Orden que nunca debería haber existido. No hay nada que yo pueda hacer por ello, pero vosotros dos os habéis perdido el uno al otro por que ambos sois demasiado orgullosos y obstinados para admitir que os habéis equivocado.

"¿Cómo podría incluso cree-"

"¡Velkan!" lo reprendió Raluca en un tono que él jamás había oído antes cuando ella le llamaba por su nombre. "Has visto esa noche a través de sus ojos. No fue culpa suya. Tú le ocultaste la verdad de su padre. Nunca ni una sola vez le dejaste saber cual loco mortal era Vlad. Nunca lo hiciste. Para ella, él era un decente y cariñoso padre. Ella nunca vió su brutalidad. Pero tú... tú la viste a ella. La noche en la que la conociste, decapitaste un hombre frente a ella. Ella solo era una jovencita que había sido secuestrada en un convento. ¿Puedes imaginarte el horror de eso?"

Él apartó la mirada cuando recordó cuan asustada había estado Esperetta. Todo el cuerpo de ella había temblado en sus brazos durante todo el camino a casa y ella había estado atormentada por pesadillas durante meses sin final. Él la había mantenido a ella en la ignorancia y le había jurado que nunca permitiría que nadie la lastimase otra vez.

Hasta que su padre la había matado.

Pero eso no cambiaba nada. Esperetta no lo había amado y él  nunca volvería a exponerse a sí mismo a ese tipo de dolor otra vez. "Pides más de lo que puedo dar"

"Muy bien, pero sabed esto. La princesa no se ha separado de tu lado desde que te trajeron aquí. Ella podría haber intentado escaparse de nosotros, pero no lo ha hecho. Ella ha estado cuidándote igual que una leona vigila su orgullo. Y durante quinientos años y he sacrificado a mi hija y su felicidad para cuidar de Esperetta para ti. Ya me he cansado. Si la princesa se va, se irá sola.

"Te lo prohíbo."

"Yo soy vuestra sirvienta, mi Señor. Mi hija no lo es. Si quieres que la princesa esté vigilada, entonces os sugiero que lo hagáis vos mismo."

 

Velkan jadeó ante sus palabras. Ella nunca le había hablado de esa manera. Ni una sola vez. "No hablas en serio"

"Oh, pero lo hago. Francesca no ha tenido ningún joven y yo quiero nietos. Es hora de que sea libre para encontrar su compañero. Vos echasteis fuera a la vuestra por elección. Francesca debería al menos tener la oportunidad de ser tan estúpida, ¿no?

Él honestamente no tenía respuesta para eso. ¿Qué podía decir? Era un tonto. ¿Pero como podía dejar a un lado los siglos?

¿Cómo no podrías?

"Tiéndete allí, Príncipe, solo en tu cama. Yo voy a conseguir un vuelo para la princesa. Ella ya es adulta. Dejaremos que encuentre su propio camino en el mundo" y con esto Raluca lo dejó solo.

"Buen intento," dijo él repentinamente en voz baja, pero aún cuando las palabras le dejaron, él lo sabía. No permitiría a Esperetta irse de allí. No mientras la Orden estuviese ahí fuera. Ella no era lo bastante fuerte para protegerse de ellos.

Ellos eran un puñado astuto.

Él iría simplemente hacia ella y...

Le pediría que se quedara.

Él resopló ante la voz en su cabeza. Él nunca había rogado por nada-ni siquiera por piedad mientras el padre de ella lo había torturado. Le ordenaría que se quedase. Y ella... seguramente se reiría en su cara.

Tienes que pedírselo.

"Entonces ella puede irse." Pero él lo sabía. De hecho, el estaba ya bajando de su cama. Con las emociones desbocadas, se puso rápidamente un par de pantalones y una camiseta que había perdido algunos botones.

Cuando se detuvo ante la puerta, esta se abrió de golpe y casi lo golpea. Horrorizado, él vio como Andrei y Viktor entraban con un enorme baúl entre ellos. Esperetta los siguió a la habitación.

Él se quedó atónito cuando ellos colocaron el baúl a los pies de su cama. "¿Qué es esto?"

El hombre no respondió. De hecho se negó a encontrar su mirada cuando se apresuraron a dejar su habitación.

"Hay otro baúl que también necesita ser trasladado." Les dijo Esperetta.

Victor se encogió cuando miró a Velkan, entonces asintió. "Sí, Princesa."

"¿Qué baúl? Preguntó Velkan, acercándose a su esposa.

"Mi baúl. Me estoy mudando."

"¿A dónde?"

"A mi habitación. Aquí"

Completamente atónito y pasmado, abrió y cerró la boca, incapaz de hablar.

Esperetta camino hacia él y colocó su dedo sobre su barbilla antes de cerrarle la boca. "Sé que no confías en mí, pero a la mierda."

Él habría jadeado otra vez debido a su blasfemia si su mano no lo hubiese prevenido.

"Esta es mi casa y tú eres mi marido. Cometí un error y por eso lo siento, pero no voy a pasar por una idiota."

Él se alejó de ella. "Los Dark-Hunters no están casados".

Bueno entonces, alguien debería habérselo dicho a Artemisa antes de que ella hiciese un trato contigo y como consecuencia me devolviese a la vida, ¿huh? Tú fuiste creado como un Dark-Hunter casado. Difícilmente creo que ellos vayan a quejarse ahora."

Ella tenía un punto respecto a eso.

"Pero-"

Ella silenció sus palabras con un beso.

Velkan gruñó cuando ella exploró cada pulgada de su boca y enterró una mano en su pelo. "Esperetta-"

"No", dijo ella, aferrando su apretón en su pelo. "No quiero oír protestas viniendo de ti."

Él sonrió ante eso. "No estaba protestando. Solo quería decir bienvenida a casa"

Retta se quedó sin respiración ante sus inesperadas palabras. "¿De verdad?"

Él asintió, pero incluso así ella podía decir que él no creía verdaderamente en ella. Pero al menos él le estaba permitiendo quedarse. Eso era un comienzo, y era uno que le daba esperanza.

La puerta se abrió otra vez cuando Viktor y Andrei entraron con el siguiente baúl. Ellos se detuvieron en la puerta.

"¿Deberíamos volver más tarde?" sugirió Andrei.

"Sí," dijo Velkan, con voz densa." Y tomaos vuestro tiempo"

Los hombres dieron media vuelta.

Retta se rió hasta que Velkan la besó otra vez. Yeah, eso era lo que ella necesitaba, al menos hasta que él se echó atrás y miró hacia el baúl. "Tú no llegaste aquí con baúles."

Ella se mordió el labio avergonzada. "Es simbólico," confesó ella. "La verdad es que están vacíos." Entonces ella frunció el ceño al darse cuenta de que él estaba vestido. "¿A dónde ibas?"

"A ningún lado"

Ella arqueó una ceja ante eso cuando la suspicacia pasó repentinamente a través de ella. "¿No?"

Ella lo vio vacilar antes de hablar en una profunda voz cargada de emoción. "Iba a buscarte y pedirte que te quedaras"

"¿De verdad?"

El asintió. "No quiero que te vayas, Esperetta"

"¿Estás dispuesto entonces a confiar en mí?"

Él le contestó evasivo. "Bueno..."

"¡Velkan!"

Él besó sus labios, derritiendo su enfado. "Confiaré en tí, pero solo si me juras que nunca te irás de aquí otra vez"

Ella envolvió sus brazos alrededor de sus hombros y encontró satisfecha mirada oscura. "Solo me iré si tú vienes conmigo. Prometido." Entonces ella frotó la punta de su nariz con la de él antes de encontrar sus labios y sellas esa promesa con un abrasador beso.

CAPITULO 4...

CAPITULO 4

 

Velkan aterrizó sobre el balcón de su mansión que miraba hacia el silencioso valle, y cambió a su forma humana. Hacía quinientos años, este lugar había sido accesible por un sucio camino que llevaba a la ladera de su patio de atrás. Ese era un camino que él había cerrado y dejado que se cubriera de maleza hacía doscientos años cuando se dio cuenta cuan a menudo lo miraba, esperando el regreso de Esperetta.

Ahora ese camino esta completamente cubierto por zarzas y lianas que el bosque había reclamado. La única manera de aventurarse allí era volar o tele transportarse. Dos cosas que ayudaban a mantener alejado a todo el que no tuviese negocios allí.

Velkan se detuvo sobre el balcón tallado en piedra que miraba hacia el pueblo. El ya había se había encargado de los Daimons que venían al pueblo a cazar a los turistas y todavía tenía horas hasta el amanecer. Su casa era completamente oscura y silenciosa en la noche. Víctor había elegido quedarse en el hotel con su familia - habiendo dudado por temor al humor de Velkan.

Y el hombre tenía toda la razón en estar asustado. A Velkan no le gustaban las sorpresas y la llegada de Esperetta definitivamente se había calificado como eso. Los Were deberían haberle dicho que la esperaban. Lo que habían hecho era imperdonable para él.

Las doradas puertas francesas de su habitación se abrieron silenciosamente cuando se acercó, después se cerraron detrás de él. Hacía mucho tiempo, su esposa había estado aterrada de sus poderes sobrenaturales. Los que tenía ahora hacían burla de los que había tenido como un hombre mortal. Volviendo a entonces, él había estado limitado a simples premoniciones, maldiciones, pociones y hechizos que tenían que ser hechos con sangre y ritual.

Ahora sus poderes eran verdaderamente feroces. Telequinesia, transformismo, y piroquinesis. Con el paso de los siglos, el se había vuelto el monstruo que Esperetta había temido. Él tendió su mano y la botella de bourbon voló hasta él. Descorchándola, bebió el bourbon directamente de la botella mientras pasaba ante un espejo que no había mostrado su reflejo.

Él se rió ante eso. Hasta que se acercó a la chimenea dónde colgaba un cuadro de Esperetta. La mirada en su rostro lo congeló en el sitio. Y como siempre, le dejó sin respiración. Él lo había encargado justo antes de su boda. Había contratado a Gentile Bellini y se había prácticamente visto forzado a secuestrar al hombre en Venecia para el trabajo. Pero Velkan había sabido que ningún otro que no fuese ese artista hubiese sido capaz de capturar su juventud e inocencia.

Bellini no le había decepcionado. Si algo había hecho fue sobrepasar todas las expectaciones de Velkan.

Esperetta había estado tan nerviosa ese día. Con brillantes flores de verano en su pelo marrón oscuro y ataviada con un ligero vestido dorado, ella había sido una absoluta visión. Bellini la había colocado en el jardín fuera de la residencia de Velkan-un jardín que era ahora un nudoso, inteligible lío por falta de cuidado. Ella había estado despiadadamente inquieta hasta que había descubierto a Velkan sentado sobre el muro, observándola.

Sus ojos se habían encontrado y se habían mantenido, y la más tímida, bella sonrisa que jamás había agraciado la cara de una mujer había sido capturada por el artista. Esta era una mirada que todavía podía poner a Velkan de rodillas.

Gruñendo al cuadro, se obligó a si mismo a continuar hacia delante, alejándose de el. Debería haberlo quemado hacía siglos. Todavía no estaba seguro de por qué no lo hacía.

De hecho, el podía incluso enviar una ráfaga ahora y hacerla estallar en llamas...

Su mano se calentó en expectación. Pero él acabó cerrándola en un puño mientras dejaba su habitación, entonces descendió las escaleras a la primera planta donde Bram y Stoker esperaban su regreso. Haciendo salir a sus Mastines Tibetanos, él se dirigió a su estudio, dónde su fuego se había extinguido.

Él disparó una ráfaga de fuego en su interior, haciéndolo cobrar vida.  Esto bañó el cuarto en una embotada luz anaranjada y causó que las sombras bailasen a través de las frías paredes de piedra. Él acarició a los perros mientras ellos le daban la bienvenida a casa con joviales ladridos y lametones. Después se limitaron a tomar asiento a ambos lados de su silla. Suspirando, Velkan tomó asiento de modo que pudiese mirar el fuego que no hacía nada por calentarlo. La luz era dolorosa para sus ojos, pero honestamente no le importaba.

Él miró a los perros sentados a cada lado de él. "Alegraos de estar ambos castrados. Ojalá yo fuera tan afortunado." Porque entonces, su cuerpo no estaría duro y doliendo por la única mujer que nunca se sometería otra vez a sus caricias.

Su rabia remontó, tomó otro trago solo para maldecir el hecho de que él alcohol no pudiera hacer nada por él. Como Dark-Hunter él nunca podría emborracharse. No había escape para su dolor.

Gruñendo, lanzó la botella al interior del fuego, dónde esta se rompió en mil pedazos. Las llamas chisporrotearon ante la codiciosa consumición del alcohol. Los perros alzaron sus cabezas con curiosidad mientras Velkan pasaba su mano a través de su pelo.

Si antes había sido malo, ahora era mucho peor sabiendo que ella estaba solo a una corta distancia de allí. Su esencia todavía persistía en su nariz, haciéndole incluso más  salvaje de lo que había sido antes.

Deberías ir a por ella y obligarla a regresar a ti.

Eso era lo que el Señor de la Guerra Moldavio Velkan Danesti habría hecho. Él nunca habría permitido que una resbalosa mujer lo manejase.

Pero ese hombre había muerto la noche en que una inocente mujer le había mirado con esos ojos tan azules. Tan confiados, que le habían robado instantáneamente el corazón. Quizás este fue su castigo por haber vivido la vida con tal brutalidad. Quería la única cosa que no podría tener. El pacífico, suave toque de Esperetta.

Agitado con sus pensamientos, se puso en pie. Bram se levantó también hasta que se dio cuenta que Velkan solo iba a pasearse por la habitación. El perro volvió a sentarse mientras Velkan se esforzaba por desvanecer sus recuerdos.

Pero desafortunadamente, no había manera de arrancar su corazón del pecho y hasta que hiciera eso él sabía que nunca escaparía a la prisión a la que su esposa le había condenado.

 

 

 

Retta despertó con un punzante dolor de cabeza y se encontró atada a una silla de hierro. La habitación, la cual era industrial, igual a un viejo almacén, era oscura y húmeda, con un tremendo hedor parecido a un par de viejos calcetines de gimnasia mezclados con el olor de huevos podridos. Esto era todo lo que ella podía hacer para respirar más allá del hedor mientras intentaba liberar sus manos de las cuerdas que la mantenían sujeta.

Ella podía oír débiles voces procedentes de una habitación adyacente.

"¡Muerte a los Danesti!"

Magníficos victorees, especialmente desde que ella era técnicamente uno de ellos. Fantástico, no es que ella quisiese gritar su parentesco, pero sobre el papel...

"Está despierta"

Retta volvió la cabeza para ver un hombre alto y desgarbado en la puerta. Vestido de pantalones negros y un suéter de cuello vuelto, él le recordaba a un simple traficante de la ciudad, el cual se completaba con un diente de oro. Y la miraba como si ella fuese la más baja forma de vida sobre el planeta.

"Gracias, George," un hombre mayor vestido con pantalones negros y una camisa azul abotonada y dicho suéter pasó a su lado. Había algo innatamente diabólico acerca de ese anciano. El era definitivamente el tipo de tío a quien le gustaba arrancar alas a las mariposas cuando era niño. Solo por diversión.

Y irguiéndose cerca de la parte de atrás estaba su "buen" amigo Stephen, alto y rubio.

A ella le había gustado en un principio por que era la completa antítesis de su marido. Mientras que las facciones de Velkan eran hoscas e intentas, las de Stephen eran sanas y dulces. Él le había recordado a un muy joven Robert Redford.

Si solo hubiese sabido que Stephen no era el chico de la puerta de al lado. Pero ni eso, no a menos que resultara que estabas viviendo en la puerta contigua a la de los Monsters.

Ella lo miró con cada onza de odio que ella sentía. "¿Dónde estoy y que estoy haciendo aquí?

Fue el hombre mayor el que respondió. "Eres nuestra rehén y estás en nuestros... dominios"

Gee, él era de tanta ayuda. "¿Rehén de qué?"

Fue Stephen quien respondió. "Para conseguir que tu marido venga a nosotros"

Ella rompió a reír ante lo absurdo de su petición. "¿Es una broma?"

"Nada de broma," dijo el hombre de edad. "Durante siglos mi familia ha estado cazándole, intentando matar la maldita, innatural criatura en la que se ha convertido."

"Y nosotros hemos estado cazándote a ti", "Slim" dijo cuando caminó hacia ella desde la entrada.

El hombre de edad asintió. "Pero tú y él siempre escapabais de nosotros"

"Wow, eso no dice mucho acerca de tus habilidades, ya que yo ni siquiera he sabido que estaba siendo perseguida."

Él se movió como si fuese a golpearla, pero Stephen lo detuvo. "No lo haga, Dieter. Ella solo está intentando provocarle.

"Lo está consiguiendo".

Retta aclaró la garganta para atraer la atención de vuelta a ella. "Solo por curiosidad, ¿Porqué me estabais cazando?"

Stephen se acercó a ella y le ofreció una engreída sonrisa. "Por que tú eres la única cosa que sabemos que haría salir a Velkan. Nunca responde a ninguno de los señuelos que le hemos echado...todavía."

"Yeah, bueno, malas noticias para ti, tío. Él tampoco vendrá a por mí."

Dieter bufó ante ella. "Por supuesto que lo hará"

Ella negó con la cabeza. "Difícilmente. Noticias de última hora, tíos. Todos vosotros habéis cometido un crimen sin ninguna buena razón. Vi a mi maridito esta noche y me ha dejado claro que no quiere volver a verme otra vez."

Los hombres intercambiaron confundidas miradas.

"¿Está mintiendo?" preguntó el hombre de edad en alemán.

Retta tuvo que forzarse a no rodar sus ojos. ¿Seguramente ellos no eran tan estúpidos para pensar que ella no podía hablar alemán, verdad?

"Tiene que estarlo", respondió Stephen con brusquedad. "Buen dios, el hombre fue empalado por ella. En todos los siglos que los nuestros lo han visto, él nunca ha estado con otra mujer o la habríamos usado para atraerle. No hay ningún reporte de escapadas de una noche, y él mantiene a Esperetta vigilada constantemente. Afrontémoslo, los were-lobos nunca habrían sacrificado una hija para que se quedara con ella si él no estuviese absolutamente seguro de que ella estaría protegida. Esas no son las acciones de un hombre que la odia"

Slim estuvo de acuerdo. "El were-lobo que torturé y asesiné dijo que él mantuvo la habitación de ella justo como estaba hace quinientos años. Incluso está el vestido que ella llevaba cuando se casaron. Hay un cuadro de cuando ella era humana en su dormitorio y fotografías que le han sido enviadas para comprobar que ella vive y es feliz. Él se queda mirando las fotografías cada noche. No hay manera de que no la considere sagrada. Si la odiase, habría destruido toda traza de ella hacía siglos.

"Igualmente", dijo Stephen con un golpe de rencor en su voz, "ella vive como una monja. No he podido siquiera obtener un beso suyo en todo el tiempo que la conozco. Ella solo intenta protegerla. Estoy seguro de ello."

Retta no podía respirar cuando oyó todas esas palabras. Eso era verdad. Ella nunca había tocado otro hombre. Nunca había estado interesada en ninguno. Por supuesto, ella se había dicho a si misma quien se quema una vez, se quema mil.

Y ella no podría citarse, mucho menos casarse, con un humano que se preguntaría por que ella no envejecía. Después de todo, había solo algunas maneras de mentir acerca de la cirugía plástica antes de que se hiciese obvio que ella era inmortal.

Y en todo este tiempo, ella se había convencido a si misma que Velkan no le había sido fiel como ella se lo había sido a él. Durante su época, ninguna mujer debería haber esperado fidelidad de su marido. Era absurdo. Incluso a su padre, quien había estado tan firme acerca de su Cristianismo y quien demandaba absoluta fidelidad de sus súbditos, se le habían conocido mujeres.

Así que ella se había convencido a si misma que Velkan nunca la había extrañado realmente. Que él había tomado lo que quería y la había usado para asesinar a su padre.

¿Podría ser que Velkan realmente la amase? Que la extrañase.

Si eso era verdad, entonces ella merecía morir en las manos de ellos. Porque si esto era verdad, entonces ella había estado castigando a un hombre durante siglos por ningún otro crimen que amarla.

Nadie debería ser herido por eso.

Seguramente ella no había sido tan estúpida, ¿Lo fue?

Soy igual que una perra rabiosa. No era de extrañar que Velkan le dijese que se perdiera. Tuvo suerte de que no la hubiese estrangulado. Apretando sus dientes para contener el dolor que la destrozaba por dentro, ella intentó recordar lo que él le había dicho la noche que ella se marchó de Rumania. Ella podía ver la luz de la luna sobre su cara, la sangre sobre su armadura.

Ellos habían discutido, pero ahora no podía recordar ninguna otra cosa que su confusión y temor de él. Ella había estado absolutamente convencida de que él había intentado matarla por enterrarla en su tumba. Que había mentido acerca de la poción que él le había dado.

¿Pero lo hizo?

Por favor no dejes que esté equivocada. Por favor. "Él no vendrá a por mí," dijo Retta entre los apretados dientes. "Sé que no lo hará."

Dieter entrecerró sus maliciosos ojos en ella. "Ya lo veremos. No es que eso importe. De todas maneras, te mataremos"

 

 

 

Eran casi las cinco de la mañana cuando Velkan se encontró a si mismo solo en su dormitorio. Otra vez, estaba solo en su dormitorio. Dios, era tan estúpido. Cualquier hombre digno de su estatus encontraría una hembra dispuesta y saciaría el dolor en sus ijadas con el cuerpo de una mujer.

Pero Velkan se negaba a traicionar el juramento que le había hecho a Esperetta. Él había jurado ante Dios Padre honrarla y reservarse a si mismo solo para ella, y él había hecho honor a ese juramento.

Incluso aunque se odiaba a si mismo por ello.

Solo había una mujer que captase su atención y era por ello qué la despreciaba tanto. Ella le había dejado sin nada. Incluso sin su hombría.

Maldita fuese.

De repente llamaron a la puerta. "Te dije que me dejaras solo, Viktor.", gruñó él, pensando que sería su Escudero.

"No soy Viktor," dijo Raluca desde el otro lado de la puerta.

Cómo se atrevía ella a aventurarse allí tan cerca del amanecer. No es que el amanecer supusiese algún problema para ella, pero Normalmente Velkan estaría preparándose para irse a la cama.

Frunciendo el ceño, él abrió la puerta pensando encontrarla allí, retorciéndose las manos. Sus hijos y Francesca estaban detrás de ella y todos echaban miradas preocupadas a su madre. Su estómago se encogió. "¿Qué ha pasado?"

Raluca tragó. "Ellos la han cogido"

Él supo al instante que Esperetta era esa ella. "¿Quién la ha cogido?"

"La Orden del Dragón", dijo Andrei, su voz teñida por la rabia. "Una vez que nos informaron que la tenían intentamos liberarla, pero..."

"¿Pero?" lo interrumpió Velkan.

Francesca se adelantó. "Ellos la ataron dentro de una jaula. Una eléctrica. No hay manera de que nosotros podamos sacarla sin que esto nos inmovilice."

Velkan les dedicó una chistosa mirada. "Bien, dejemos que ella se guise allí, pensando en lo mucho que me ha traicionado. Cuando el sol se ponga, iré a por ella."

Los Weres intercambiaron una nerviosa mirada antes de que Raluca hablara. "No es tan simple, mi príncipe. Ellos la han puesto sobre un pequeño taburete sin peldaños. Y dicho taburete está sobre un suelo electrificado. Si ella pone sus pies en el suelo o se desliza del taburete, esto la matará instantáneamente."

Francesca asintió. "Tienen suficiente electricidad en ese suelo como para iluminar la ciudad de Nueva York."

Él quería decirle que le traía sin cuidado, pero el temor en su corazón le dijo exactamente que tal mentira era esa.

Antes de que él pudiera moverse, Raluca estuvo a su lado, con sus manos sobre su brazo. "Sé que no podéis ir, de cualquier manera"

Él entrecerró los ojos al mirarla. "No les tengo miedo"

"Está demasiado cerca el amanecer," insistió Raluca. "Acabareis igual que Illie si vais. Ellos conocen vuestra debilidad."

Velkan tomó su mano en las suyas y le dio un amable apretón. Illie había sido el compañero de ella, quien había muerto a manos de la Orden. Quinientos años atrás, él había sido capturado cuando uno de aquella Orden había usado un Taser sobre él. La electricidad había impactado a través de sus células, convirtiéndolo de hombre a lobo una y otra vez. Era la única cosa que dejaba totalmente incapacitado a un Were-Hunter. Demasiada electricidad acabaría matándolos al final.

Y si la Orden tenía a Esperetta, entonces ellos ya conocían la debilidad de Velkan.

"¿Permitirías su muerte?" preguntó Raluca.

Él vio la pena en la cara de Raluca. Ella había sido la niñera de Esperetta antes de que su esposa hubiese sido enviada al convento.

"No por elección. Pero mejor ella que vos".

"¡Mamá! Protestó Francesca. "Sin ofender, pero yo metí a Retta en esto. Ella es una víctima inocente."

Su madre se volvió a ella con un gruñido. "Y el príncipe ha cuidado de nosotros durante siglos. Así que por él, yo moriría ahora y también lo harían tus hermanos."

"Estamos perdiendo el tiempo," dijo Velkan, cortándolos. "Necesito que me lleves hasta ella de modo que pueda liberarla antes de que salga el sol." Él vio la reserva en los ojos de Raluca. "Esto era para lo que tú has venido, ¿no es verdad?"

Ella negó con la cabeza. "Vine solo porque yo sabía que vos os enfadaríais si fallaba en deciros qué está sucediendo."

Ella tenía razón acerca de eso. El nunca habría permanecido allí y ver como lastimaban a Esperetta-incluso si el la odiaba. "No temas. Puedes tele transportarme allí y yo puedo cortar la electricidad, entonces puedes tele transportarnos a ambos de vuelta, mucho antes de que salga el sol."

Francesca hizo un mohín. "Eso no es tan fácil. El interruptor está dentro de la jaula. Te electrocutarías intentando apagarlo".

Él suspiró ante la perspectiva, pero eso no cambiaba nada. Él solo deseaba poder usas su telequinesia en esto. Pero la electricidad era la única cosa que él no podía mover con su mente. Esa corriente natural la hacía altamente impredecible, y él podría herirse accidentalmente o herir a alguien intentando manipularla mentalmente. Debería tener que manejar esto manualmente. "Bueno, esto no me matará." Solo lo lastimaría como el infierno.

"Hay más" dijo Viktor lentamente.

No podía esperar a oírlo. "¿Qué es?"

"Tienen un generador adosado y otro interruptor que está también en el interior de otra caja eléctrica. Si lo apagáis, no nos dará suficiente tiempo para llegar a ella antes de que nos friamos, y al contrario que vos, nosotros no somos inmunes."

Raluca asintió. "Y ellos la tienen fuera en un patio. Las paredes las cuales están rodeadas por espejos para reflejar la luz del sol directamente sobre ti deberían ir a ella. Ellos intentan que ninguno de los dos sobreviváis."

Y habían hecho un buen trabajo colocando esta trampa.

Velkan dejó escapar un cansado suspiro mientras consideró lo que iba a suceder. Pero no le importaba.

"Mi esposa está en peligro. Llévame a ella."

 

Retta apretó los sientes cuando cada músculo en sus piernas se dolía desde el taburete que las mantenía alejada del suelo. El esfuerzo se mostraba en pequeñas lágrimas en sus ojos. Este era el más tortuoso dolor que ella había experimentado nunca. Honestamente, no sabía cuanto más podría permanecer allí y no fallarle las piernas.

El seco restallido de la electricidad era un frío recuerdo de lo que le sucedería si no se mantenía en pie...

"Puedes hacerlo," murmuró ella.

¿Pero de que serviría? Ellos estaban decididos a matarla de todas maneras. ¿Por qué estaba luchando contra lo inevitable? Ella debería solo bajar sus pies al suelo y acabar con esto. Acabar con su miseria.

Velkan no vendría a por ella. Francesca no podía. Se había acabado. No había necesidad de negar lo inevitable, y aún así Retta no podía hacerse eso a si misma. Eso solo no estaba en ella.

"¿Qué pasa contigo y con este país que siempre te encuentras en peligro cada vez que estás aquí?"

Ella alzó la cabeza de golpe al oír esa profunda, resonante voz que bajaba por su espina dorsal como una suave caricia. "¿Velkan?"

El salió de las sombras y se acercó al borde del electrificado suelo que los separaba a los dos. Su cara estaba inundada por sombras y aún así a ella nunca le había parecido tan guapo. "¿Hay alguien lo bastante estúpido para estar aquí?"

Ella miró al cielo que estaba empezando a iluminarse por segundos. "No puedes quedarte. Tienes que irte."

Él no dijo nada cuando se convirtió en un murciélago y voló hacia ella. Su corazón latiendo acelerado, ella observó como él se acercaba a la jaula, pero los barrotes estaban demasiado unidos como para que pudiese volar al interior de la jaula con ella.

Ella podía jurar que lo oyó maldecir antes de volver a convertirse en un hombre. Y tan pronto como lo hizo, la fuerza de la corriente eléctrica lo lanzó diez pies hacia atrás, sobre el césped. Esta vez no hubo error en su enfadada maldición.

"¡Olvídalo!" dijo ella, mirando otra vez hacia el cielo. Estaba demasiado cercano a amanecer. "No hay necesidad de que ambos muramos"

Sacudiendo su cabeza, él corrió hacia la jaula y agarró los barrotes. Retta  se encogió ante el sonido de su piel friéndose cuando él se aferró a esto. Todo su cuerpo se sacudía por la fuerza de la electricidad. Eso tenía que ser insoportable. Y aún así él aguantaba, tirando de los barrotes hasta que consiguió atravesarlos. Asombrada por su fuerza y valentía, ella estaba llorando para el momento en que alcanzó el interruptor y apagó la electricidad.

"Hay otro-"Antes de que ella pudiese decir una palabra más la electricidad regresó. Ella levantó sus pies de un tirón al tiempo que mil maldiciones acudían a su mente para las personas quienes habían levantado ese maldito lugar.

Velkan se agarró a la jaula y gruñó un instante antes de dar un puñetazo directamente a través del suelo de metal. Dos segundos más tarde, él sacó un grueso cable y lo rompió a la mitad.

El crepiteo cesó cuando la electricidad se desvaneció otra vez.

Demasiado asustada para poner su fe en eso, espero a que esta volviese. Y cada segundo que pasaba mientras ella miraba el destrozado aspecto de Velkan, la verdad de lo ocurrido la golpeó.

Lo había hecho. Sus lágrimas cayeron por sus mejillas mientras la gratitud se hinchaba en su corazón. A pesar del hecho de que ella no era digna de ello, él fue hacia ella. Y en un momento, ella recordó exactamente por qué amaba a ese hombre. Recordó todas las razones por las que había querido pasar su vida a su lado.

Velkan se acercó a ella.

Hasta que la luz del sol cruzó su cuerpo. Siseando, se echó atrás de un tirón, cubriéndose instintivamente la cara. Entonces dio otro paso hacia ella solo para tener más espejos volviéndose a él.

Incluso así, él se arrastró hacia ella, mientras Stephen y los otros mantenían los espejos sobre él, de modo que pudiera soltarle las manos. Ella se liberó rápidamente.

Su rabia remontando, Retta intentó envolverse a si misma alrededor de su marido, pero ella no era lo bastante grande para cubrirle de los mortales rayos que hacían que su piel se ampollase y quemase. Todo su cuerpo humeaba mientras intentaba retroceder a la pared donde todavía había sombras.

Él tropezó al mismo tiempo que Stephen y los otros dejaban la casa. Ellos habían venido a acabar con Velkan, pero maldita fuese ella si les dejaba conseguirle sin luchar.

Retta se puso en pie, lista para luchar hasta que ella sintió que alguien la agarraba desde atrás. Ella se volvió para luchar hasta que se detuvo a si misma al ver una cara amigable.

"Soy yo", dijo Francesca cuando los sacó destellando del jardín.

En un segundo Retta estaba a un pelo de la muerte, y al próximo estaba en una habitación que no había visto en siglos...

El dormitorio de Velkan.

El corazón de Retta se sobresaltó con miedo. "No podemos dejarle allí."

"No lo hicimos."

Ella se volvió para ver a Viktor aparecer en la habitación con Velkan a cuestas antes de que se hundiese en el suelo entre Andrei y Viktor. El horror la invadió cuando se quedó mirando lo que quedaba de él. Él estaba ensangrentado y chamuscado. El olor a pelo y carne quemada invadió sus sentidos, haciéndola sentir náuseas.

Pero eso no le importaba. Aterrada de que él se estuviera muriendo, se deslizó al lado de Velkan y lo giró sobre si mismo.

Las lágrimas le hacían un nudo en la garganta mientras veía el daño que le habían hecho. "¿Velkan?"

Él no habló. Él apenas la miró y parpadeó.

Haciéndola a un lado, Viktor y Andrei levantaron a Velkan del suelo y lo llevaron a la cama.

Retta les siguió queriendo ayudar.

"Deberías irte," le dijo Viktor fríamente mientras Andrei luchaba por despegar la camiseta de Velkan que parecía haberse fundido con su piel. "Ya has hecho bastante daño."

"Él es mi marido."

Viktor entrecerró sus fríos ojos azules en ella. "Y lo abandonaste hace quinientos años, ¿Recuerdas? Hazle un favor y deja que la historia se repita.

"¡Viktor!" jadeó Francesca. "Cómo te atreves"

"Está bien," dijo Retta, calmando a su amiga. "Él solo está haciendo su trabajo"

Entonces Retta se movió hasta quedarse al lado de Viktor. Esta vez cuando ella habló, bajó la voz y dejó que sus emociones se mostraran en cada sílaba. "Interponte en mi camino, chico, y vas a aprender que Velkan no es el único en esta familia que tiene colmillos." Dicho eso, se movió alejándose de él para alcanzar la cama dónde estaba tendido Velkan.

Ella no estuvo segura si estaba todavía consciente hasta que se detuvo a su lado. Su estómago se encogió ante la vista de su piel ampollada y carbonizada.

Pero era el dolor en sus ojos el que la dejaba sin respiración. A pesar de la parte de ella que quería correr a ocultarse de la horrible visión de él, se acercó y colocó su mano en una parte que no había sido dañada de su pecho.

Él cerró los ojos como si saborease su contacto.

"Gracias, Velkan," susurró ella.

Él tomó aire como si quisiera responder, pero antes de que lo hiciera, se desmayó sobre la cama.

Viktor se movió hasta quedar cerca de ella. "¿Vas a quedarte ahí mirándole o vas a ayudarnos a atenderle?"

Ella miró a Viktor, cuyas facciones eran parejas al rencor de su voz. "Eres un asno, Viktor"

Él abrió su boca para responder, pero Francesca le la cubrió con la mano. "Despídete, hermanito. Ambos han pasado por mucho el día de hoy."

Frunciendo sus labios, se movió al otro lado de la cama, donde Andrei estaba todavía intentando sacarle la camiseta. Retta le ayudó a desvestir a Velkan, pero cuando vio una horrible cicatriz en el centro del pecho de Velkan, justo sobre su corazón, se detuvo. Eso no había estado ahí cuando había sido mortal. Esta se veía literalmente como si alguien le hubiese estacado el corazón.

"¿Qué cielos?" dijo ella, acariciándola. Era de al menos quince centímetros de ancho y diez de profundidad "¿Cómo sucedió esto?"

Viktor la miró con ironía. "¿No puedes reconocer a primera vista la obra de tu padre?"

Ella frunció el ceño ante Viktor. "¿De qué estás hablando?"

"La cicatriz," dijo Andrei lentamente. "Es por donde la lanza salió de su cuerpo después de que tu padre ordenase que lo empalaran."

Retta retiró de un tirón su mano, sin querer creerlo. "No encuentro tu humor divertido"

"No estoy bromeando"

Las nauseas la atravesaron cuando volvió a mirar la carrera de ampollas de Velkan. Entonces se volvió a Raluca, quien asintió secamente.

"No lo entiendo," susurró Retta.

Los ojos de Raluca eran compasivos cuando explicó. "Después que vuestro padre os asesinara, Princesa, él se volvió maliciosamente contra Velkan. Lo torturó durante semanas hasta que finalmente lo empaló en la plaza Tìrgoviste. Fue enconces cuando murió y fue capaz de convertirse en Dark Hunter."

Todavía le costaba creer eso. Su padre la había amado muchísimo. ¿Había realmente, incluso en la rabia, la habría matado? Él había odiado al mundo, pero para él, sus hijos habían sido siempre sagrados. "¿Por qué Velkan no me lo dijo?"

Viktor bufó. "Oh, no lo sé.  Quizás por que tú huiste de él cuando lo intentó y no dejaste de huir."

"Dejad todos de "Viktorizarme". Digo la verdad que todos vosotros tenéis demasiado miedo a decir. Ella tiene que entender por todo que ha pasado él para mantenerla a salvo. Lo que sufrió como un humano. Por Ella." Viktor se volvió hacia Retta. "A él no le importaba su propia muerte-lo había planeado así. Fue la tuya lo que lo destruyó. Él se había entregado a tu padre, sabiendo que el bastardo iba a empalarle. Él pensaba que por haberte hecho beber la poción de sueño tú padre te vería amortajada para enterrarte y te dejaría ir. Su plan era que mi madre te llevase a Alemania, donde Francesca estaba viviendo, y te mantuviese a salvo mientras tu padre lo torturaba. Él nunca soñó que tu padre fuese a apuñalarte en el corazón mientras permanecías como muerta."

Ese no había sido el plan que Velkan le había dado. Ellos iban a fingir por ambos lados que morirían y entonces despertaría una vez que su padre se hubiese ido y se hubiese convencido de sus muertes. Se suponía que Velkan la llevaría a Paris, donde podrían estar juntos sin temor de que su padre tomase represalias contra Velkan. Libres de la guerra que se había emprendido entre sus familias.

Ella miró a Francesca buscando la verdad, pero por una vez su amiga estaba sin habla. "¿Velkan se entregó a mi padre?"

"¿Por qué crees que iba a hacerlo?" preguntó Viktor airadamente.

"Él me dijo que ambos beberíamos la poción y que mi padre al vernos muertos, entonces nos dejaría en paz.

Viktor asintió. "Y tú lo bebiste primero."

"Por supuesto, y después vi como él se lo bebía justo después que yo."

Viktor negó con la cabeza. "Él nunca lo tragó. Una vez que estuviste inconsciente, él lo escupió y te dejó en un lugar en tu estado para que te vieran. Él temía que si ambos estabais inconscientes tu padre os decapitaría a ambos. Así que él permaneció consciente y le dijo a tu padre que tú habías muerto de enfermedad. Tu padre le prometió que una vez que te viese, estaría conforme de tomar a Velkan y marcharse. Velkan se sometió a él y tuvo que presenciar como te mataba.

Y ella había corrido huyendo de él...

Otra vez, su mirada fue a Francesca en busca de confirmación. "¿Por qué no me lo dijiste?"

Con mirada triste, Francesca suspiró. "Tú no querías oírlo. Si intentaba ponerme de su lado, tú me gritabas, así que aprendí a dejar el tema."

Eso era verdad y Retta lo sabía. Ella no podía culpar a nadie más que a si misma.

El corazón de Retta se dolió cuando pensó en todos esos años...no, siglos, que se había privado a si misma y a Velkan a causa de su estupidez y su negativa a perdonar. No era de extrañar que Victor la odiase. Se lo merecía.

Apretando los dientes, levantó la mirada hacia el cuadro que estaba sobre la chimenea-el único que había sido su retrato de bodas. Las lágrimas anegaron sus ojos cuando recordó el día en que había sido dibujado. La visión de Velkan sobre el muro, mirándola con nada más que adoración en su cara. Él había parecido un espíritu del bosque que había cobrado vida para protegerla.

Ella parpadeó para alejar las lágrimas antes de echar una mirada a la cama en donde estaba tendido su marido. "Tenemos que conseguir que se cure".

"¿Por qué?" preguntó Viktor.

"Para que pueda disculparme"

 

 

Pero hacer que Velkan sanase era más fácil decirlo que hacerlo. Las heridas causadas por el sol eran graves incluso para un inmortal. Por no mencionar que ellos todavía tenían la amenaza de la Orden allí fuera esperando para matarlos. Al menos allí en casa de Velkan la Orden no podía llegar a ellos.

"Deberíais iros a descansar"

Retta levantó la Mirada ante la voz de Raluca. La mujer mayor permanecía en el umbral de la puerta con una regañona mirada en su cara.

Retta se estiró en su silla para desperezarse y estirar los músculos. Había estado al lado de Velkan los últimos cuatro días mientras él dormía. Al principio su continuo sueño la había preocupado seriamente, pero Raluca y Victor le habían asegurado que era natural para un Dark Hunter dormir de esa manera cuando estaba herido. Eso era lo que le permitía a su cuerpo sanar.

Confirmando sus palabras, cada día la piel de Velkan parecía estar mejor que el día anterior. Ahora apenas se veía como si se hubiese quemado bastante con el sol y todas las contusiones y golpes se habían ido.

"No estoy cansada," dijo Retta lentamente.

"Apenas habéis comido o dormido"

"Como si pudiera enfermarme o morir"

Raluca chasqueó la lengua y se volvió murmurando. "Bien. Os traeré la comida aquí, pero creedme. Si el príncipe se despierta estará agradecido de no tener el sentido del olfato súper desarrollado."

Profundamente ofendida, Retta se olió a si misma para cerciorarse que no apestaba.

"Relájate. Ella solo estaba bromeando."

Su corazón dejó de latir cuando oyó esa profunda voz. "¿Velkan?" Ella salió disparada de la silla hacia la cama para ver sus ojos abiertos.

"Pensaba que ya te habrías ido"

Ella tragó a través del apretado nudo de su garganta. "Difícilmente. Tengo mucho que hacer."

"¿Cómo qué?"

Retta tragó saliva antes de responder. "Disculparme contigo"

"¿Por qué deberías hacer eso?"

"Por que soy una estúpida y cabezona. Criticona. Terca. Desconfiada-puedes detenerme en cualquier momento, ¿Sabes?"

Una esquina de sus labios se elevó burlona. "¿Por qué debería? Estabas enrollándote bastante. Además, de olvidaste del peor defecto."

"¿Y ese cual es?"

"Impulsiva"

"Eso lo aprendí de ti"

"¿Cómo?"

"¿Recuerdas aquella vez cuando lanzaste tus botas al fuego por que tenías problemas para sacarlas?"

Velkan frunció el ceño ante sus palabras. "Nunca hice eso"

"Sí, lo hiciste. También le diste tu silla de montar favorita al maestro de establos por que te arañó la pierna cuando desmontaste y le dijiste que podía quedársela pero, personalmente, también la habrías quemado."

Eso lo recordaba bien. Todavía llevaba la cicatriz de ello. Pero lo que lo sorprendía era el hecho de que ella recordase esos incidentes. "Pensaba que habías desvanecido todo rastro de mí de tus recuerdos"

Ella apartó la mirada avergonzada. "Dios sabe que lo intenté, pero tu eres un hombre difícil de olvidar." Cuando ella volvió a mirarle, sus miradas se encontraron y se mantuvieron. "He sido tan estúpida, Velkan. Realmente lo siento."

Él se quedó allí totalmente atónito por la sentida emoción en su tono de voz. Había habido una vez cuando rezó por oír esas palabras de sus labios. Una vez cuando él había imaginado este momento.

"¿Puedes perdonarme?" preguntó ella.

"Puedo perdonártelo todo, Esperetta, pero nunca podré volver a confiar en ti otra vez.

Retta  frunció el ceño ante sus palabras. "¿Qué quieres decir?"

"Cuando te fuiste y no regresaste, me probaste que no tenías fe en mí como hombre o como marido. Tú has sospechado tanto de mí que honestamente pensaste que yo podría matarte. Obviamente, tuvimos un montón de problemas en nuestro matrimonio de los que yo no he sabido."

"Eso no es verdad"

"¿Entonces por qué no volviste a casa?"

Porque pensaba que él la mataría. Ella realmente lo había pensado. "Yo era joven. Nosotros vivíamos en tiempos turbulentos. Nuestras familias habían pasado generaciones matándose los unos a los otros-"

"Y tú pensaste que la única razón por la que yo me casé contigo era para matarte." Él negó con la cabeza." Tú sabes tan bien como yo que fui repudiado por mi familia cuando ellos descubrieron que nos habíamos casado."

Eso era verdad. Su familia se había vuelto contra ellos. Su padre había enviado un ejército para saquear su casa y asegurarse que Velkan no entraría nunca en ella otra vez.

Pero peor que la muerte había sido que su padre incendiase todo lo que había tenido el símbolo y el nombre de Velkan. Incluso el libro de familia que contenía el linaje de los Danesti había sido quemado y había sido creado uno nuevo que no dejaba traza del nacimiento de Velkan.

"Pensé que habías tenido bastante de huir de nuestras familias. Y ambos sabemos que si hubieses vuelto a casa después de matarme a mí y a mi padre, tu padre te debería haber dado la bienvenida."

Esos ojos negros la quemaron. "Yo tomé mi decisión de a quién mantener mi lealtad el día que me casé contigo, Esperetta. Yo sabía el coste y el dolor que nuestra unión causaría a mi familia y aún así pensé que tú lo valías. Tú escupiste sobre mí y escupiste sobre el amor que yo quería darte".

"Sé que te hice daño."

"No." murmuró él. "Tú no me hiciste daño. Me destrozaste."

Las lágrimas manaron de sus ojos. "Lo siento tanto."

" ‘Sentirlo' no sirve para comenzar a arreglar quinientos años"

El tenía razón y ella lo sabía. "¿Por qué uniste nuestras almas sin decírmelo?

Sus ojos la quemaron con tristeza. "Yo no quise vivir sin ti... ni en esta vida ni en la próxima. Había intentado decirte lo que había hecho, pero tu padre nos mandó a la tumba antes de que tuviera ocasión. Lo poco que sé es que cuando vendí mi alma a Artemisa a cambio de venganza tu alma fue con la mía."

Lo que él no había dicho era que ella le había hecho sufrir la misma cosa que él más había querido evitar... pasar la vida sin ella.

En ese momento, ella se odiaba a sí misma por lo que había hecho. Y no le condenaba por no perdonarla.

Él le había dado el mundo y ella lo había despreciado. Incapaz de afrontar el error que ella había cometido, se levantó. "¿Tienes hambre?"

"Sí."

"Te traeré algo de comer. Aguarda un segundo." Retta se detuvo ante la puerta volviendo a mirar hacia donde él estaba tendido en la enorme cama. Esa era la cama en la que ella había perdido su virginidad. Ella todavía podía ver esa noche con total claridad. Ella había estado aterrada y excitada. Velkan con toda su crueldad la había dejado intacta y en una habitación bajo el vestíbulo.

Él le había prometido llevarla al día siguiente a los agentes de su padre y librarse de ella. Esa había sido la última cosa que ella había querido. Su padre la habría enviado de vuelta al convento a vivir una vida de oración y duro trabajo-no es que hubiera habido nada malo en ninguna de esas cosas. Pero ella ya se había enamorado del oscuro señor de la guerra y no quería regresar sin una pequeña prenda.

Su intención no había sido nada más que un inocente beso. Pero en el momento en que sus labios se tocaron, Velkan la había atraído a sus brazos y ella se había rendido a él dispuesta-incluso más impaciente por probarlo de lo que él estaba por tenerla.

Cerrando sus ojos, ella todavía podía recordar la sensación de él en su interior cuando pasó las piernas de ella rodeando sus caderas y la penetró. "Nunca te dejaré ir, Esperetta," le había susurrado con fiereza al oído.

Y entonces le dio un beso tan caliente que los labios de ella todavía vibraban por él.

¿Cómo se habría podido volver contra eso? Una lágrima se deslizó por su mejilla antes de que la secara y se dirigiera escaleras abajo a la cocina. Ella acarició a Bram en la cabeza cuando pasó el enorme animal que le recordaba más una vaca que un perro.

"Es bueno verla fuera de esa habitación," dijo Raluca después de bajar la bandeja que estaba llena con comida.

"Solo vine por que Velkan está despierto y hambriento".

Francesca bufó cuando entró en la cocina detrás de ella. "¿Y estás aquí buscando comida? ¿Qué clase de estúpida eres? Yo estaría en la cama con él."

"¡Frankie!" la reprendió Raluca. "Por favor. Soy tu madre"

"Lo siento," dijo ella, pero su tono era menos que de disculpa.

Retta  suspiró cuando enderezó la flor del vaso que Raluca había puesto en la bandeja. "No es que no lo desee. Eché a volar eso con él hace mucho tiempo."

Francesca negó con la cabeza. "No puedes echar a volar esto con alguien a quien amas tanto."

"Creo que estás equivocada. Solo deseo que tus chicos me dejen ir a casa."

"La Orden estaría sobre ti ahora que saben de hecho que eres real. Ya no puedes volver a casa."

Y ella no podía quedarse allí. ¿Cuán perfecto era eso?

Raluca le dedicó una simpática sonrisa. "Él os ama, Princesa. Está herido, pero bajo eso es el hombre que pasó a través de un destino lejos de ser peor que la muerte para intentar salvaros. Él no dejará que algo tan frío como el orgullo os aparte de él."

"No es orgullo, Raluca. Es la ruptura de la confianza. ¿Cómo se puede reparar eso?

"Eso es para voz, Princesa. Tenéis que demostrarle que queréis quedaros con él".

"¿Y cómo lo hago?

"Cierra tu oficina y  haz que Andrei y Viktor traigan todas tus cosas aquí."

"¿Qué si no me deja?"

"¿Cómo puede detenerte? Tú eres la Lady Danesti. La mitad de esta casa es tuya."

Retta sonrió al considerar eso. Pero para quedarse allí, ella  tendría que darlo todo.

No, no darlo. Así ella no podría ser una abogada de divorcios en Rumania. Ella no podría continuar ejerciendo durante mucho más de todas maneras. Algunas personas ya empezaban a sospechar por que no envejecía.

Ella miró alrededor las paredes de piedra que parecían de alguna manera ser cálidas e invitadoras. Quedarse con Velkan...

Eso era casi tan espantoso como había sido esto. Pero para quedarse, ella tendría que reclamar el corazón que su marido había cerrado para ella. Vamos, Ret, has hecho de esto un duro trabajo. Y lo sería, pronto. No iba a alejarse de él otra vez.

Pero como Raluca dijera, ella tenía que encontrar una manera de mostrarle a su marido solo cuan enserio iba.

 

 

HELLLLOOOO GIRLSSSSS NUEVOO CAPPP!!! JEJEJEJEJ

COMENTENNN LAS KIERROOOOOOOO MUUUCHOOOOO

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I MISS YOUUU!!!!!!!!!!!!!!!!

HOLA CHIKITAAASSS LAS EXTRAÑO  LAS EXTRAÑE Y LAS SIGO EXTRAÑANDO JEJEJEJEJE

BUENO NO PUDE SUBIR XK MANDE MI COMPU A ARREGLARLA SORRRRYYY!!!!

Y BUENO DE AHI ME FUI DE VACACIONES JUJUJUJU AHORA YA MAÑANA EMPIEZO CLASES DE LA U OOOTRA VEZ....

ESPERO SUBIR ESTA SEMANA K VIENE OKKKK

LAAAS KIEROOO CUIDENSEN SUBAN VOY A PONEME AL DIA EN SUS NOVELASSS

GRACIAS A LAS NUEVAS LECTORAASSSS

 

PRONTOOOOOO UNA NUEVA NOVELA K ESTA YA CASI TERMINA JUJUU

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CAPITULO 3 HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE

 

CAPITULO 3

 



Retta no pudo más que jadear una respiración cuando Raluca abrió la puerta y Velkan emergió. Con su metro noventa y dos, él le había parecido un gigante cuando ella había sido humana. Y otra vez, ella recordó la primera vez que lo había visto. La sangre había cubierto esa armadura negra. La sangre de esos que quería violarla y asesinarla. Ella todavía podía recordar el sonido del acero rozando contra el acero mientras se movía. La visión de su destreza pese a que cada parte de su cuerpo había estado cubierta por la armadura.

Más que eso, ella recordaba la belleza de su cara... la ternura de sus callosas manos cuando acariciaban su sedosa piel. La manera en que él la sostenía como si fuese inexplicablemente preciosa, como si temiera que se rompiese entre sus brazos y le dejara solo otra vez.

Esos recuerdos surgieron y enterraron toda la rabia y odio que ella había tenido contra él. Allí, por un momento, ella quiso regresar al principio de su matrimonio. Volver a los días cuando ella hubiese dado su vida y muerte por ese hombre. Cuando ella había confiado en él sin cuestionarse.

Él había sido su mundo entero.

Ella había sabido que este momento llegaría, en su mente ella había practicado un ciento de cosas que decirle.

Un ciento y algunas más.

Pero cada una de ellas voló de su memoria a medida él se aproximaba y alguna extraña parte quería abrazarle después de todos esos siglos. Ella quería correr a sus brazos y solo sentir como él la sostenía.

Ella había esperado que él la maldijese o la besase. Que se detuviera ante ella como si no pudiese creer que estaba allí. Que intentara estrangularla. Algo. Nada. Pero en todos los escenarios que se imaginó nada se había acercado a lo que él hizo a continuación.

Él caminó pasando directamente de ella como si no la hubiese conocido y acogió a Francesca en un fuerte abrazo antes de bailar alrededor de la habitación con ella.

Atónita, Retta se llevó las manos a sus labios cuando una ola de rabia atravesó su cuerpo. ¡Cómo se atrevía a agarrar otra mujer y ni siquiera reparar en ella! Ella abrió la boca para hablar, solo para ser interrumpida cuando el caballero empezó a reír en un tono que no era en nada parecido al de Velkan. Este era ligero y casi infantil.

"¡Oh, mi pequeña hermana! Ha pasado tanto tiempo desde la última vez que te vi. ¿Cómo has estado?"

"Viktor, "dijo Raluca con una risa. "Pon a Francesca en el suelo antes de que la rompas."

Francesca quitó el yelmo en forma de pájaro de su cabeza, exponiendo sus sonrientes facciones, tan opuestas a la cara seria de Velkan. Con el pelo castaño y risueños ojos azules, Víktor rápidamente cumplió con las órdenes de su madre y depositó a Francesca sobre sus propios pies. Riendo, ella lo atrajo a un cerrado abrazo mientras Retta dejaba escapar un largo suspiro.

Eso había estado cerca. Demasiado cerca, de hecho, y esto la hacía darse cuenta que ella no quería encontrarse con Velkan en sus términos. Ella necesitaba asegurarse de que tenía el control de su primer encuentro. Que sus emociones y su cuerpo no la traicionaran otra vez.

"Es tan bueno verte," sonrió Francesca a su hermano. "Te he extrañado mucho"

Y esas palabras tiraron del corazón de Retta cuando vio el afecto que su mejor amiga compartía con su familia. Los propios hermanos de Retta habían muerto hacía siglos, así como su entero linaje. No había acogedoras bienvenidas a casa para ella. Ningún pariente.

Ni marido.

Nada.

Eso es lo que más dolía de todo.

Viktor se detuvo cuando se dio cuenta de que no estaban solos. "¿Princesa Esperetta?"

"Sí," respondió Raluca por ella.

El pánico bailó en sus ojos azules. "Debemos sacarla de aquí antes de que el príncipe la vea"

Finalmente alguien que se avenía a razones.

Raluca hizo sus palabras a un lado. "Él no vendrá aquí esta tarde"

Viktor sacudió su cabeza en negación. "Puede pasar la noche, pero para mañana, tendrá que irse antes de que él descubra que ella está aquí"

Francesca discutió con él, "Yo la traje aquí para protegerla. Ella debe quedarse"

"No," dijo Retta, cansándose de la manera en que hablaban de ella como si fuese un perrito perdido a quién están echando fuera del garaje. "Yo vine aquí por que Velkan está planeando poner los restos de mi padre al descubierto"

Ellos se miraron entre sí confundidos con el ceño fruncido cuando Francesca se volvió con un poco avergonzada.

Una absoluta rabia atravesó completamente a Retta. "No me digas que mentiste"

Francesca se encogió. "Solo un poco. Sabía que si te decía eso, era la única cosa que te haría dejar Chicago."

En toda su vida, Retta nunca había estado más lívida. "¡Increíble! Es-absolutamente-increíble. ¿Cómo pudiste hacer tal cosa?"

Francesca no estaba arrepentida en absoluto. "Lo hice para protegerte"

Retta alzó si mano profundamente disgustada. "Gracias, Franquie. No es como si tuviera una vida así como también clientes que me necesitan."

"No puedes tener clientes si estás muerta. Además, Trish se está encargando de ellos. Ellos ni siquiera te extrañarán."

"Sálvame de las estupideces." Ella miró a Viktor. "Consígueme un taxi y yo me largo de aquí. Ahora mismo."

Él empezó a dirigirse hacia el mostrador.

"Viktor," dijo Raluca en un pronunciado acento. "Toca ese teléfono y lo lamentarás el resto de tu existencia"

Él arqueó ambas cejas cuando se congeló en el lugar. "Pero Madre... el príncipe-"

"Yo me encargaré del príncipe. Tú tienes que prepararte para el tour. Ahora vete."

Retta podía asegurar que él quería discutir pero no se atrevía. En lugar de eso, le echó una malhumorada mirada a ella y salió para cumplir con las órdenes de su madre.

"¿Dónde está Velkan?"

"No tengo la más ligera idea, Princesa, pero él está donde quiera que desee estar."

"¿No me lo dirás?"

Raluca vaciló antes de responder. "No permitiré que os ocultéis de él en su casa después de todo lo que él ha sufrido por vos, Princesa. Sé de vuestros sentimientos hacia él por mi hija"

"¿Y aún así estás de su lado?"

La mirada de Raluca fue hacia la desfilada punta de la pared. "Yo protegeré a Su Alteza con cada aliento que contenga en mi cuerpo. Pero por él, yo habría sido empalada, también." Y con esas palabras, se volvió y dejó a Retta sola con Francesca y Andrei.

Retta se quedó mirando a Andrei con una expectante mirada.

"El estará después en el Bloody Dungeon[1] "

"¿El qué?"

"Es un club", explicó Francesca. "Uno donde los Daimons tienden a coger turistas que quieren conocer verdaderos vampiros"

Bueno, ¿No tenía eso perfecto sentido? "¿A qué hora suele ir él allí?"

"En cualquier momento entre ahora y el amanecer."

"Eres de mucha ayuda, Andrei"

"Intento serlo, Princesa"

"Y fallas con tal estilo"

Él ignoró su sarcasmo.

Suspirando, Retta miró a Francesca. "Supongo que no podría convencerte de llevarme a mi hogar otra vez, ¿verdad?

"A ti no te gusta el tele transporte. Te da náuseas. Además, pensé que ya no querías nada de mí."

"Estoy reconsiderando eso. Pero tú eres la única familia que tengo. Buena o mala, y justo ahora es definitivamente mala. Déjame ir a casa y te perdonaré.

"No puedo hacer eso, Retta. Lo siento. Pero créeme, esto es por tu propio bien,"

Bien, entonces. Vendría la mañana, ella se escabulliría lejos de los hombres de una manera u otra. Volvió a mirar a Andrei. "Estamos un cien por ciento seguros de que Velkan no va a venir a este hotel, ¿verdad?

"Oh, puedo absolutamente garantizártelo. Él no quiere nada con nuestra familia. Él solo se aventura por aquí una vez en una luna azul."

Eso solo la ponía toda cálida y calentita interiormente. "¿Entonces por que lleváis este lugar?"

Él hizo una mueca ante ella. "El dinero. Nosotros ganamos una fortuna por esto."

Grandioso, solo grandioso. "De cualquier manera. Me voy ahora a la cama. Dame una llave y permíteme dejar esta completa pesadilla atrás."

Francesca frunció el ceño. "¿No tienes hambre?"

"No. Solo necesito dormir y olvidar todo lo que ha sucedido en este día"

Andrei fue tras el mostrador para señalarle. ¿Querría la suite Drácula?

Retta entrecerró sus ojos en él. "Sigue empujando, Andrei, y tú y yo vamos a jugar a un juego."

"¿Y qué juego es ese, Princesa?"

"Encontrar la Pelota en Mi Mano"

Él frunció el ceño. "Yo no veo ninguna pelota, Princesa"

"Oh, lo harás, tan pronto como las saque a la fuerza de tu cuerpo."

Él resopló.

Francesca se rió. "Está bromeando, Andrei. Su ladrido es siempre peor que su mordisco."

Deseando haber dejado a su amiga en casa, Retta cogió la llave de tarjeta de las manos de él. "¿Dónde está la habitación?"

"En la planta superior."

Sin una palabra, Retta tomó su maleta y se dirigió al ascensor. Ella entró y se volvió para ver a Francesca y Andrei bromeando el uno con el otro cuando las puertas se cerraron. El dolor rebanó su corazón. Cuanto deseaba ella poder tener a su familia de vuelta otra vez. Había adorado a sus dos hermanos pequeños. Ellos habían sido una de las maravillosas alegrías de su vida humana. Y una punzada de culpa la traspasó cuando pensó que ella había privado a Francesca de los suyos. Ella odiaba que ellos hubiesen estado separados todos esos siglos.

Pero eso había sido decisión de Francesca, no de ella.

Suspirando, subió en el ascensor hasta su cuarto, y tan pronto como abrió la puerta ella sintió que necesitaba bajar las escaleras y herir a Andrei y Raluca. Decir que el lugar era vulgar sería un insulto a la vulgaridad. La suite era grande y ventilada, con paredes rojo sangre que estaban decoradas con todo tipo de tallas de madera que representaban empalamientos.

Ella rodó sus ojos mientras se dirigía al dormitorio, entonces se detuvo en seco. Al contrario que el recibidor, esta estaba hecha toda en negro, blanco y gris y era idéntico al dormitorio de Bela Lugosi en Drácula, dónde él había mordido a su rubia doncella.

"Esta gente está enferma", dijo Retta, agradeciendo que al menos allí no hubiese recuerdos de su padre.

Dejando su maleta en el suelo, se quitó el abrigo y sacó a puntapiés los zapatos, después se dirigió a la cama. Tomaría una pequeña siesta para salir del borde del agotamiento y después vería acerca de alquilar un coche que la llevase de vuelta al aeropuerto. De una manera u otra, ella iba a salir de aquel lugar e irse a casa.

Apartó las sábanas negras y se metió dentro de la enorme cama que la acogió igual que una nube, y antes de que pudiera darse cuenta, ya estaba dormida.

Pero su sueño estuvo lejos de ser pacífico. En sus sueños, ella podía oír la voz de su padre gritándole. Podía ver a Velkan dando el golpe de gracia que había terminado con la vida de su padre mientras su emblema de la serpiente oscilaba en su mente, sobre todas las otras imágenes.

Tú eres la hija del Dragon... Muerte a los Danestis.

Ella se despertó de golpe. Retta permanecía tendida en silencio mientras escuchaba el feroz viento azotando contra sus ventanas. Pero no era eso lo que la había molestado.

Ella sentía una extraña presencia en la habitación. Era poderosa y espantosa.

Reaccionando por puro instinto, se puso inmediatamente de pie y golpeó hacia donde había sentido la presencia. Allí no había nada excepto aire.

Ahora la presencia estaba detrás de ella.

Ella se giró para enfrentarse al intruso solo para encontrarse cara a cara con la última persona que ella esperaba.

Velkan.

El la miraba con ojos tan negros que ella no podía decir siquiera donde acababa el iris y empezaba la pupila. Vestido con un par de vaqueros y una ajustada camiseta negra, llevaba su largo y ondulado pelo negro recogido en una cola de caballo. Él todavía tenía las mismas facciones agudamente cinceladas. La misma fiera mirada que anunciaba al mundo que este era un hombre que no solo podía tomar tu vida si no uno que podría disfrutar el asesinato.

Dios, él estaba increíblemente sexy. Alto y demandante, él hacía que cada parte de ella estuviese caliente y sin aliento. Y cuando ella estuvo cara a cara con él, ella fue atormentada por imágenes de ella siendo sostenida entre esos musculosos brazos mientras él le hacía el amor. Siendo besada por esa perfecta boca. Acariciando con los dedos la larga cicatriz que corría desde la esquina externa de su ojo izquierdo hasta su mejilla. Una cicatriz que no había detractado en absoluto la belleza de esa masculina cara. Si algo hacía era añadirla.

Ella ni siquiera podía pensar mientras una oleada de emociones reprimidas la abrasaban.

Velkan no podía respirar cuando miró dentro de esos ojos tan azules que le recordaban el cielo del verano que él no había visto en quinientos años. El aroma de ella inundó pesadamente su nariz, recordándole un tiempo cuando esa esencia se había aferrado a su cuerpo. Su piel era todavía tan pálida como un campo nevado. Su pelo el profundo castaño rojizo de un zorro.

Ni una sola vez en todos esos siglos había olvidado su belleza. Su esencia. El sonido de su voz llamándole.

El sonido de su voz maldiciéndole a morir.

Era un error estar allí. Él lo sabía.

Aún así él estaba allí, de pie ante una mujer que quería besar desesperadamente.

Una mujer a la que quería asesinar. Él le había dado todo lo que él tenía y más, y a cambio ella le había escupido. Él la odiaba aún cuando una parte enterrada de él todavía la amaba. Él había vivido y había muerto por ella. Había tenido una muerte humana que ningún ser humano debería haber sufrido jamás. ¿Y para qué? Para que ella pudiera huir de él y negar que ellos se hubieran amado el uno al otro.

Su padre había tenido razón. Las mujeres son inservibles fuera de la cama y solo un tonto le entregaría su corazón a una.

"¿Qué estás haciendo en mi habitación?" Respiró ella, finalmente rompiendo el tenso silencio que era abundante con sus amargas emociones.

Su estómago se encogió ante el sonido de su cadente voz que era tan similar al que el recordaba y al mismo tiempo tan extraño. Ella ya no tenía su acento nativo. Ahora ella sonaba igual que las mujeres en el programa de la American TV que Viktor solía ver.

Velkan anhelaba dolorosamente estirarse y tocarla, pero honestamente no confiaba en que él mismo no fuera a estrangularla si lo intentaba. Rabia, lujuria y ternura estaban en guerra en su interior y él no tenía idea de cual de ellas ganaría finalmente. Pero ninguna de ellas presagiaba nada bueno para la mujer que tenía frente a él.

"Quería verificar tu presencia con mis propios ojos."

Ella mantuvo sus brazos en alto en un gesto sarcástico. "Obviamente, estoy aquí."

"Obviamente"

Ella retrocedió, sus ojos alerta. "Bueno entonces, puedes marcharte." Ella indicó hacia la puerta.

Era difícil permanecer allí cuando todo lo que él quería hacer era cogerla en sus brazos y probar esos burlones labios. El aire entre ellos estaba bordeado con su mutuo odio. Su mutuo deseo. Él todavía no sabía como habían llegado a esto. Como un hombre podía amar a una mujer tan desesperadamente y todavía querer matarla.

No tenía sentido.

Un millón de pensamientos chocaron en el interior de su cabeza. Quería decirle que la había extrañado. Quería decirle que deseaba que estuviese muerta. Que nunca hubiese puesto sus ojos sobre ella.

Más que nada, quería quedarse allí y empaparse en la belleza de sus facciones hasta que estuviese borracho de ellas. Eres un enfermo bastardo. Esta era una mujer que lo había abandonado hacía quinientos años.

Él quizás no tuviese mucho en su vida, pero había tenido su dignidad. Estaría condenado nuevamente si le hubiese permitido tomar eso de el. Con un cortante asentimiento, dio media vuelta y se volvió hacia la ventana para marcharse.

"Quiero el divorcio"

Esas palabras lo detuvieron en seco. "¿Qué?"

"Ya me has oído. Quiero el divorcio."

El se rió amargamente mientras la miraba por encima de su hombro. "Como desees, Princesa. Pero asegúrate de llevar una cámara de vídeo al juzgado, pues quisiera ver la mirada en sus caras cuando te presentes a ellos con nuestra partida de matrimonio y adviertan la fecha que hay en ella."

"Eso no es lo que quiero decir," dijo ella fríamente. "Quiero estar libre de ti. Para siempre"

Esas palabras pasaron a través de él como una lanza ardiendo e hicieron el doble de daño. Apretando los dientes, él miró por la ventana, hacia la oscura noche que había sido su único consuelo durante todos esos pasados siglos. "Entonces coge tu libertad y déjame. No quiero volver a ver tu rostro"

Retta no sabía por qué sus palabras destrozaron su corazón, pero lo hicieron. Ellas incluso tuvieron éxito de arrancar lágrimas a sus ojos mientras veía como él se convertía en murciélago antes de marcharse volando por sus ventanas abiertas.

A pesar de todo, ella quería llamarlo de vuelta, pero su orgullo no se lo permitía. Era mejor de esta manera. Ambos serían libres ahora...

¿Libres para que?

Ella era todavía inmortal. Y no importaba lo mucho que ella odiara eso, todavía estaba enamorada de su marido. Las lágrimas fluyeron por sus mejillas cuando se dio cuenta de la verdad. Ella nunca debió haber vuelto. Nunca.

Pero ahora ya era demasiado tarde. Después de todo este tiempo, ella sabía la verdad. Ella amaba a Velkan. Incluso con todo el odio y la traición. Él todavía tenía cautivo su corazón,

¿Cómo podía ser tan estúpida?

Cerrando sus ojos, ella le vio como había estado el día de su matrimonio. Este había ocurrido en un pequeño monasterio en las montañas. Por la primera vez desde su infancia y para honrarla, Velkan había dejado a un lado su armadura y había usado una simple casaca de terciopelo negro. Todavía sin refinar incluso aunque él era un príncipe, él había dejado su largo pelo suelto cayendo sobre sus hombros. Ella había estado vestida con un vestido verde oscuro de basta seda y terciopelo, a juego con la capa de piel de Marta Zibellina que usaba.

Esa había sido la única vez que ella lo había visto afeitado. Sus ojos oscuros la habían calentado mientras la miraba y pronunciaba las palabras que debían unirlos juntos ante Dios.

Lo que no sabía entonces era que la madre de Velkan había sido una hechicera que había enseñado a su hijo sus artes. Y mientras él y Retta habían estado intercambiando sus sagrados votos, él la había unido a él con las artes oscuras.

Sin decírselo a ella.

Lo que había hecho era imperdonable. ¿Entonces, por qué una parte de ella anhelaba perdonarle?

Retta inclinó la cabeza cuando oyó una ligera llamada en su puerta.

"¿Velkan?" susurró ella. Su corazón saltó ante la posibilidad de verle otra vez.

Antes de que pudiese detenerse, se acercó a la puerta y la abrió. Se quedó con la boca abierta ante la visión de la última persona que ella hubiese esperado que estuviese allí.

Alto y rubio, él estaba a un lejano grito de su siniestramente oscuro marido. Y por primera vez, ella se dio cuenta de que él era pálido en comparación al hombre que ella había dejado atrás.

"¿Stephen? ¿Qué estás haciendo aquí?"

Sus luminosos ojos azules brillaron con simpatía. "Mi nombre no es Stephen, Retta. Es Stefan.

Antes de que ella pudiese preguntarle que quería decir con eso, él sopló algo en su cara.

Retta trastabilló con sus sentidos atontados. Todo se distorsionaba a su alrededor. Reaccionando por instinto, ella le lanzó una patada, alcanzándole justo entre las piernas. Él se dobló inmediatamente. Pero cuando ella intentó cerrar la puerta, su vista se volvió negra y cayó al suelo.

 

 

HOLA MIS NIÑAS KOMO ESTAAAAAAAN!!! A LOS AÑOS JEJEJEJEJE BUENO YOO AKI OTRA VEZZZ SORRY X NO SUBIR K MAL!!!

BUENO ESTOY X AKI DE NUEVO!!!!!

S LO IMPORTANTE JEJJEJE

ESPERO LES GUSTE EL CAP YA SABEN NO S MI NOVELA PERO ME ENCANTA......

PASO X SUS NOVELS LASKIERO FULL!!! BYEEEE

adri!!

 

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2do Lugar! Graciaas chikass!!

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